Diario de Valladolid

CULTIVOS

Año de enhorabuena para el olivar

Las previsiones de producción alcanzan las 14.000 toneladas en Castilla y León, la mayor cosecha de la década, en una campaña que celebra el reconocimiento de la DOP Aceite del Valle del Tiétar

«Supone un espaldarazo a la calidad de nuestro aceite», declaran desde la Denominación

Aceitunas en distinto estado madurativo en un olivar.

Aceitunas en distinto estado madurativo en un olivar.pxb / cco

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El olivar está de doble enhorabuena. Por un lado, las previsiones de cosecha apuntan a un incremento respecto al año anterior hasta superar las 14.000 toneladas, una cifra que no se superaba desde el año 2015. Por otro, la Unión Europea acaba de reconocer, con su anotación en los registros oficiales, a la Denominación de Origen Protegida (DOP) Aceite del Valle del Tiétar, una marca de calidad que reúne a 24 municipios del sur de Ávila.

La superficie del cultivo experimentó un ligero repunte a inicios de los 2000, aunque se ha estancado en los últimos años en torno a algo más de las 8.000 hectáreas repartidas por las 9 provincias de Castilla y León, de las que permanecen en producción 7.171, según los registros de la Consejería de Agricultura. Ávila cultiva más de la mitad, con un total de 3.841, prácticamente todas en el Valle del Tiétar.

«Esperamos que este reconocimiento de calidad sirva para que los agricultores no abandonen el olivar, que está amenazado por la falta de rentabilidad», explica Pedro José Gómez en respuesta a este periódico, uno de los vocales de la DOP Valle del Tiétar. «El reconocimiento de la DOP por parte de la Unión Europea supone un espaldarazo a la calidad de nuestro aceite» añade el también productor de la almazara San Pedro Bautista, triplemente premiada en el último año.

Gómez asegura que, en lo agrícola, la cosecha de aceituna será mayor que la del año anterior. El desarrollo del fruto está siendo muy bueno, tras una campaña, la del 25-26, que ya superó en casi un 6% a la anterior con una recogida de 13.165 toneladas. En la provincia de Ávila se recogió más del 60%, con 8.054 toneladas. Siguieron en importancia las provincias de Salamanca, con 2.325 toneladas (la provincia charra cultiva 2.200 hectáreas), Valladolid, con 2.302 toneladas (en 822 hectáreas) y ya a mucha distancia, Zamora, con 392 toneladas (272 hectáreas).

Puramente testimoniales son las producciones de León, con 41 toneladas (17 has); Soria, con 24 (11 has); Palencia, con 13 (4 has); Burgos, con 10 (2 has) y Segovia, con 4 toneladas (2 hectáreas).

La Unión Europea registró el pasado martes la nueva DOP Aceite Valle del Tiétar y su inscripción en el registro de indicaciones geográficas protegidas, según informó el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (Mapa) en un comunicado. El reglamento fue publicado ese mismo día en el Diario Oficial de la Unión Europea (DOUE).

«Esta nueva DOP refuerza la presencia en los mercados de productos agroalimentarios españoles con reconocimiento europeo. España alcanza ya las 401 figuras de calidad diferenciada inscritas en la UE y consolida su posición como uno de los países con mayor número de indicaciones geográficas reconocidas», añadió la misma fuente.

Valle del Tiétar es un aceite de oliva virgen extra que se caracteriza por su marcado carácter multivarietal, basado principalmente en variedades autóctonas como manzanilla, cornatilla, carrasqueña, redondilla, albar, mollar, enagua, machuna, gordal e injerta, que deben representar al menos el 80% del producto.

Se trata de un aceite «de perfil sensorial complejo, intenso y equilibrado, con presencia de notas de frutado de aceituna sana y fresca, hierba, hoja, manzana o almendra, junto con un característico equilibrio entre amargo y picante», detalla el Mapa. «Su color oscila entre el amarillo y el amarillo verdoso y presenta una marcada personalidad organoléptica, sin astringencia. Estas cualidades son el resultado de la combinación de las variedades tradicionales del territorio, las condiciones naturales del Valle del Tiétar y unas prácticas de cultivo y elaboración orientadas a preservar la calidad del fruto».

La zona geográfica de producción comprende 24 municipios del sur de la provincia de Ávila, situados a los pies de la Sierra de Gredos. El territorio se caracteriza por un microclima suave, una elevada insolación y suelos de origen granítico. A ello se suma un paisaje olivarero singular, con olivares de sierra y tradicionales sistemas de cultivo en terrazas y bancales construidos con granito local.

Todo el proceso, desde la producción y recolección de las aceitunas hasta la extracción y conservación del aceite, está vinculado a la zona geográfica. Las aceitunas se recogen directamente del árbol, con un grado de madurez máximo. La extracción se realiza en condiciones que permiten preservar las características propias del fruto.

La vinculación del aceite con el Valle del Tiétar se ha construido a lo largo de generaciones mediante la adaptación de las variedades de olivo a las condiciones del territorio y la conservación de prácticas tradicionales de cultivo. Este patrimonio olivarero ha dado lugar a un modelo multivarietal propio, estrechamente ligado al paisaje y a las características naturales de la comarca.

La inscripción por parte de la Unión Europea ha sido para los productores del Valle del Tiétar «un alivio y una alegría muy grande», remarca a este periódico Pedro José Gómez. «Alivio, porque llevamos más de cinco años peleando por ello, trabajando mucho, con pocos recursos, y muy contentos porque supone un reconocimiento por parte de la Unión Europea a la calidad del aceite del Valle del Tiétar».

«Estamos acostumbrados, como todo el mundo, a hablar de los aceites de Jaén, de los aceites que de Castilla-La Mancha y de otras zonas oleícolas, y el aceite de esta zona, como que no se conocía. Esto ya supone un espaldarazo a la calidad de nuestros aceites», destaca Gómez. «Somos chiquititos, hay poca extensión en olivar, pero aquí desde la época de los romanos se está cultivando el olivar, no es de hace tres días».

Así, los olivos del Valle del Tiétar «son centenarios, olivos en altura, al abrigo de la Sierra de Gredos, con lo cual la consecuencia es un aceite de características diferentes a los aceites a que estamos acostumbrados», añade el productor. La producción es limitada. «Podemos producir aproximadamente unas 420 a 400 toneladas de aceite, pero veremos cuánto destina finalmente cada almazara a la DOP, se irá viendo en función de las ventas, unas ventas que esperamos vayan en aumento después de reconocimientos como el de esta semana».

Los productores realizan ahora una cosecha temprana con vistas al marchamo de calidad, para incrementar la calidad del aceite. «La verdad es que el aceite sale buenísimo», remarca Gómez, que habla con orgullo de los premios internacionales que han obtenido algunas almazaras. En concreto la suya, San Pedro Bautista, ha participado en tres concursos internacionales: «Hemos ido a Italia, a Jerusalén y a Berlín y en los tres hemos obtenido un oro», remarca.

Calidad

En otros concursos nacionales también han obtenido premio. «Aquí en Córdoba, en una tierra aceitera por excelencia, en los Premios Mezquita, que también son muy importantes, nos han dado el Gran Mezquita, que está por encima del oro. Sería como un premio platino. Con lo cual, se trata de un aceite de una calidad excelente. Pero no solo el de mi almazara, sino también el de las otras acogidas a la Denominación de Origen Protegida. Muchas almazaras no se han presentado a concursos, pero son similares en calidad», subraya.

En cuanto al cultivo, remarca que de las aproximadamente 4.000 hectáreas de olivar que hay en el Valle del Tiétar «la mayor parte están cultivadas, pero también hay olivar que no está cultivado. Lo que sí esperamos es que por lo menos los agricultores que tienen hectáreas de olivos cultivadas con esta DOP, que no abandonen. Es nuestro objetivo principal, porque la población es mayor en estos pueblos, los pueblos se van vaciando cada vez más, y lo que esperamos es que el olivar, por lo menos, aunque sea un cultivo de fin de semana, de gente que viene de fuera, principalmente de Madrid, que el olivar no se abandone».

De hecho, el Valle del Tiétar lleva algunos años «en los mismos términos» en cuanto a superficie de cultivo. «Ahora con la DOP, si no se abandona, y encima hay gente que cultiva olivares que estaban sin cultivar, los cultivan, objetivo cumplido», remarca el vocal de la DOP Aceite del Valle del Tiétar.

Y es que el cultivo «se está abandonando», lamenta Gómez. «El cultivo de olivar no es rentable. Nuestra zona está acondicionada con terrazas y no se puede meter maquinaria. La recogida es tradicional porque no se puede meter tractores, en los bancales. Aparte, el rendimiento de nuestra aceituna es del 14 o 15% de aceite. Si hablamos de Castilla-La Mancha o Andalucía, se van al 25 o 26% de rendimiento. Así que los hándicaps que tenemos en el olivar del Valle del Tiétar son importantes».

Por ello, relata el responsable de la almazara San Pedro Bautista, hay agricultores que ven que no es rentable y abandonan el cultivo. «Pero si ahora con la DOP tenemos ese valor añadido, económicamente hablando, la gente dice puede pensar que en continuar el cultivo».

Como todos los agricultores de todos los cultivos, Gómez señala que la solución sería que el aceite se pagara más caro, para cubrir los costes de producción. «Cuando el aceite estaba, tiempo atrás, a 7 euros o 7,50, estábamos contentos. Pero ahora ha bajado. Es el gancho que utilizan los supermercados para atraer a la gente. Y resulta que el aceite lo han bajado casi a la mitad. Y el abono te sube, y los combustibles te suben, y los fitosanitarios te suben...», relata. «Y entonces las cuentas no salen».

Eso sí, las previsiones de cosecha para este año son buenas. «Este año parece que hay un poquito más que el año anterior, un poquito más, aunque también dependemos de la lluvia» remarca. 

Arranca en el sur

En el panorama nacional, las previsiones de producción de oliva son aún mejores que en el Valle de Tiétar. Las primeras estimaciones de la campaña 2026-2027, que comenzó el pasado jueves, 1 de octubre, en el sur de la península —en Castilla y León no arranca hasta noviembre—, apuntan a que la cosecha de aceite de oliva en España alcanzará 1.602.596 toneladas, lo que se puede considerar una producción media-alta, un 23% superior a la pasada, según los datos de los aforos comunicados por las comunidades autónomas.

Esta primera previsión responde a las condiciones climáticas de la campaña y proporciona una garantía de abastecimiento y estabilidad del mercado nacional y de las exportaciones. En cuanto a las condiciones climatológicas de la primavera pasada, en las principales zonas olivareras, con temperaturas suaves y precipitaciones abundantes, permitieron una buena floración y cuajado del fruto, lo que se ha visto reflejado en los datos aforados.

Estos primeros datos de aforo, según señala el Mapa, tienen carácter preliminar y podrán ser ajustados más adelante. La climatología de las próximas semanas, junto con la evolución de la aceituna tras las elevadas temperaturas estivales, que han afectado fundamentalmente a los olivares de secano, marcarán el rendimiento en aceite y, por lo tanto, la producción final que pueda alcanzarse.

Por territorios, en la principal comunidad productora, Andalucía, se estima un importante incremento del 29%, con un total de 1.261.200 toneladas. Esta cantidad supondría el 79% del total nacional. Jaén, la provincia de mayor producción, puede alcanzar una producción de 575.000 toneladas, el 36 % de España, según las previsiones del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.

En Castilla-La Mancha, segunda comunidad en términos productivos, la estimación se sitúa en 152.000 toneladas, un 10% superior a la campaña pasada. En la tercera comunidad productora, Extremadura, se prevé un crecimiento del 24 %, para un total de 97.300 toneladas. Por el contrario, el aforo refleja un descenso productivo en las comunidades de Cataluña, Aragón, Islas Baleares, Comunidad de Madrid, Región de Murcia y Navarra.

No son tan halagüeñas, sin embargo, las previsiones de Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos. La Organización Profesional Agraria (Opa) asegura que las elevadas temperaturas registradas durante el verano han afectado al olivar y han provocado la caída de parte de la aceituna, condicionando el desarrollo de la próxima campaña de aceite.

La Opa reduce un poco la previsión de cosecha respecto al Mapa y remarca que, «según las previsiones sectoriales conocidas hasta el momento», la producción nacional se situaría entre 1.500.000 y 1.600.000 toneladas de aceite. «A esta cantidad se sumarían unas existencias de enlace de aproximadamente 375.000 toneladas procedentes de la campaña anterior».

Lluvias

La organización señala que el calor intenso ha provocado que los olivos se desprendan de parte del fruto que no podían mantener. «Las temperaturas de este verano han sido elevadas y el olivo ha tirado parte del fruto porque no podía mantenerlo. Lo que ya se ha caído no se puede recuperar», explica Anastasio Yébenes, responsable de Sectores Agrícolas de Unión de Uniones. A esta situación se añaden los daños ocasionados por algunas tormentas de granizo, especialmente en la provincia de Jaén, que también han provocado la caída de aceituna.

La evolución meteorológica durante las próximas semanas será determinante para conocer el resultado definitivo de la cosecha, remarcan desde Unión de Uniones. «Ahora tendría que llover bien y hacer un tiempo favorable para que engorde la aceituna que permanece en el árbol y recupere parte de los kilos perdidos. Así puede ocurrir en La Mancha y los Montes de Toledo. La situación también es especialmente delicada en el olivar de secano de Cataluña, donde actualmente se prevé alcanzar entre un 70% y un 80% de la cosecha habitual. De no registrarse lluvias en los próximos quince días podría perderse buena parte de la producción».

En Andalucía la campaña puede depender de la climatología en este comienzo de campaña hace unos días, el 1 de octubre, al igual que Extremadura y la Comunidad Valenciana, con previsiones reales muy heterogéneas dependiendo de la zona.

Unión de Uniones cree que, de nuevo, los aforos que se han ido filtrando «han sido demasiado generosos y han provocado que las primeras negociaciones de precios sean completamente a costa del olivarero, que tiene que afrontar no sólo pérdidas, sino también costes de producción más elevados durante la campaña. De ahí la importancia de que el sector cuente con la Orden, cuyo borrador ya se dio a conocer el pasado mes de julio, que active la norma de comercialización si, como se prevé de manera precipitada, se produce una eventual sobreoferta de aceite de oliva que pueda desestabilizar el mercado», concluye.

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