CONTAMINACIÓN
Ecologistas denuncia que la calidad del aire empeora en Valladolid por el aumento de ozono y partículas
Las áreas urbanas de Burgos, Ponferrada también superaron los nuevos límites legales de partículas o dióxido de nitrógeno

Una de las estaciones de Red de Control de la Contaminación Atmosférica del Ayuntamiento de Valladolid
Ecologistas en Acción denuncia en su informe ‘La calidad del aire en el Estado español durante 2025’ que la contaminación repuntó en Castilla y León por el cambio climático y la mayor combustión de petróleo. En concreto, señala que las áreas urbanas de Burgos, Ponferrada y Valladolid superaron los nuevos límites legales de partículas o dióxido de nitrógeno.
El informe elaborado por Ecologistas en Acción analiza los datos recogidos en 780 estaciones oficiales de medición instaladas en todo el Estado español, entre ellas 44 situadas en Castilla y León. Entre sus principales conclusiones, destaca que los 190.000 habitantes de Burgos estuvieron expuestos en 2025 a una contaminación que excede los nuevos límites aprobados para 2030 por la Unión Europea.
Asimismo, la organización explica que el calor extremo del verano de 2025 contribuyó al aumento de las concentraciones de ozono, en especial durante las olas de calor de junio-julio y agosto, aunque bajaron los episodios de calima. Además, añade que la ola de incendios forestales de agosto contribuyó a agravar la contaminación por partículas, informa Ical.
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Por otra parte, sostiene que la quema de petróleo alcanzó el año pasado su nivel más elevado desde 2011, impulsada por el mayor consumo de combustibles de aviación y de automoción. Si bien el uso de gas se mantuvo un 17% por debajo del de 2019 y las fuentes renovables cubrieron el 57% de la demanda eléctrica, limitando las emisiones de las centrales térmicas.
Durante 2025, la calidad del aire en Castilla y León mejoró con relación a las partículas en suspensión (PM10 y PM2,5), pero empeoró respecto al dióxido de nitrógeno (NO2) y sobre todo en relación al ozono, alcanzando los niveles más altos de este contaminante desde 2019 y recuperando sus concentraciones medias previas a la pandemia de la COVID-19.
El informe toma como referencia los nuevos valores límite de la Directiva 2024/2881, que deberán alcanzarse antes de 2030, de acuerdo a los cuales el aire contaminado sólo afectó en 2025 a la población de la ciudad de Burgos, el ocho por ciento de la población de Castilla y León.
Si se tienen en cuenta los valores recomendados por la Organización Mundial de la Salud (OMS), mucho “más estrictos” que los límites legales vigentes y nuevos, y el objetivo a largo plazo para proteger la vegetación de la Unión Europea, el aire contaminado afectó de nuevo el año pasado a la totalidad de la población y a tres cuartas partes del territorio de la Comunidad.
Las partículas (PM10 y PM2,5) y el dióxido de nitrógeno (NO2) en el aire siguieron afectando a la totalidad de la población castellana y leonesa. Las partículas presentaron la peor situación en las áreas urbanas de Ponferrada y Valladolid, superando en sendas estaciones los nuevos valores límite diarios. El área urbana de Burgos incumplió el nuevo límite legal anual del dióxido de nitrógeno. Y en Íscar (Valladolid) se alcanzó la segunda peor situación en toda España durante el año pasado del cancerígeno benzo(α)pireno.
No obstante, el ozono sigue siendo el contaminante que presenta una mayor extensión y el más estrechamente ligado al cambio climático. Sin embargo, el Plan de Mejora de la Calidad del Aire por Ozono de la Junta ha sido anulado por el Tribunal Supremo por carecer del necesario detalle territorial, debiendo elaborar el nuevo en el plazo de seis meses.
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Primera causa ambiental de muerte
Ecologistas recuerda que la contaminación del aire es la primera causa ambiental de muerte. Según la Agencia Europea de Medio Ambiente, en 2023 fallecieron prematuramente hasta 24.000 personas en el Estado español por enfermedades agravadas por la mala calidad del aire, 450 en Castilla y León. Los costes sanitarios, laborales y productivos de la contaminación alcanzan 32.000 millones de euros al año, el 2,4% del PIB español.
En 2023 y 2025, realizó sendas campañas de medición de NO2 en los accesos a algunos de los centros escolares con más tráfico motorizado de las ciudades de la Comunidad, con el resultado de que la población infantil está a menudo expuesta a niveles “muy elevados” de contaminación, por encima de los registrados en las estaciones oficiales de control de la calidad del aire. Lo que además cuestiona su ubicación, por lo que la organización ambiental ha pedido su revisión para las estaciones urbanas de tráfico.
Según la organización, la única forma de mejorar la calidad del aire en las ciudades es disminuir el tráfico motorizado, potenciando la movilidad activa peatonal y ciclista y el transporte público eléctrico. También considera necesario promover el ahorro energético, ordenar el actual despliegue caótico de las energías renovables, adoptar las mejores técnicas industriales disponibles, reducir el uso del avión, acordar Áreas de Control de Emisiones ambiciosas para el Mar Mediterráneo y el Atlántico Noreste, y una moratoria para las nuevas macrogranjas.
Vencido hace tres años y medio el plazo para que todas las ciudades de más de 50.000 habitantes establezcan zonas de bajas emisiones, para mejorar la calidad del aire y mitigar el cambio climático, la mitad de ellas no han cumplido siquiera formalmente esta obligación. Además, recuerda que la Junta y los principales ayuntamientos, salvo Valladolid, tampoco se han dotado de un protocolo de actuación eficaz frente a los episodios de mala calidad del aire.