MUNICIPAL
Luz verde al derribo de una nave para ganar espacio peatonal junto al túnel de Labradores en Valladolid
El Ayuntamiento ultima la expropiación forzosa de una parcela que lleva décadas abandonada y asegura que este verano demolerá la edificación y pavimentará el solar

Muro que se derribará junto al túnel peatonal de Labradores.
Junto a la boca del túnel de Labradores en el barrio de Delicias, el renovado entorno –ejecutado bajo un proyecto de integración de las vías– contrasta con el viejo muro que frena la continuidad peatonal en paralelo a la línea férrea hacia San Isidro por la calle Guipúzcoa. Ese viejo muro, cubierto de grafitis, desconchones y ladrillos desdentados, protege una nave desvencijada en la que nadie de los que transitan por la zona recuerda haber visto actividad. «Se oye que tuvo un uso textil» es la única frase que repiten los consultados para tratar de imaginar el pasado de este vestigio ahora cubierto de maleza y desperdicios, que pronto se borrará del mapa.
Aunque algunos transeúntes señalan que ha habido varios compromisos de derribo a lo largo de las últimas década –incluso con peticiones a través de recogida de firmas en el vecindario, recuerdan–, la demolición nunca se ha llevado a cabo, así que ahora les cuesta creer que el Ayuntamiento de Valladolid haya dado un paso en firme al respecto. Lo cierto es que incluso ha puesto fecha a la intervención, en aras de ganar amplitud para los peatones.
«Este verano se hará la demolición y el espacio quedará libre», sentenció el concejal de Urbanismo y Vivienda, Ignacio Zarandona, antes de señalar que la iniciativa se va a desarrollar para «atender las quejas vecinales». El primer paso para cumplir el compromiso definitivo fue la aprobación del proyecto de expropiación de los terrenos en la Junta de Gobierno del Consistorio celebrada el 15 de diciembre del pasado año y, una vez avanzados los trámites, sólo resta cortar el último fleco administrativo: el pago.
A tenor de la valoración económica realizada y del justiprecio fijado, el Ayuntamiento de la capital vallisoletana va a indemnizar con 130.075,79 euros a los propietarios de la finca, pero el pago aún no se ha girado porque los titulares no han comunicado el número de cuenta donde quieren cobrar la cuantía, según detalla el anuncio de notificación publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE) el pasado 29 de mayo.
Contesten o no al requerimiento, el concejal responsable del área de Urbanismo confirmó que la dilación de este trámite no afectará a las obras que tienen programadas para este verano, porque el Ayuntamiento puede ‘apartar’ el dinero y dejarlo en reserva a la espera de que los dueños aclaren dónde quieren recibir el ingreso.
Se trata de dos hermanos, según consta en el requerimiento municipal publicado en el BOE, si bien uno de ellos falleció el agosto de 2020. Así que se presume que, de su parte, los beneficiarios serán sus herederos directos.
Los tiempos de pago, insistió Zarandona, no serán impedimento para que en las próximas semanas entren las máquinas en este solar de 310 metros cuadrados de superficie a desmantelar la edificación de 213 metros que se erige en su interior. Según reza la ficha catastral, se levantó en 1986 para utilizarlo como almacén, pero ninguna de las personas consultadas en la zona lo recuerda vinculado a ninguna actividad comercial o industrial.
El único movimiento que atestiguan algunos residentes en edificios colindantes es el de personas que se adentraban a consumir drogas, hace ya muchos años. Y, a juzgar por la verja rota en el lateral junto a la explanada del aparcamiento y a la suciedad acumulada a simple vista, todavía hay quien se cuela de vez en cuando en esta suerte de selva colmada de vegetación descontrolada que se asoma por encima del muro.
También recuerdan los vecinos que hace muchos años hubo unas grúas, seguramente para retirar el techado de uralita, a tenor del relato de los residentes. Pero ningún movimiento destinado a revitalizar o despejar este entorno, calificado como «indecente» por quienes pasan cerca. «Está hecho una pena», no se cansan de repetir.
Después de décadas de espera, parece que ya pueden activar la cuenta atrás para ver cumplido su deseo de ampliar el espacio peatonal, porque el verano está a la vuelta de la esquina, si bien el concejal de Urbanismo no concretó una fecha exacta, más allá de acotarlo a la estación estival.
El derribo de la edificación sin uso y el posterior acondicionamiento del terreno se realizará con recursos propios, a través de la empresa que el Ayuntamiento de Valladolid tiene contratada para obras de ejecución subsidiaria, explicó Ignacio Zarandona antes de aclarar que todo ese espacio se adoquinará.
Quedará pendiente, sin embargo, intervenir en la zona de aparcamiento colindante para completar el corredor peatonal en paralelo a las vías del tren en la calle Guipúzcoa. Y es que la demolición y pavimentación de la parcela donde se va a actuar ahora permitirá ampliar el espacio peatonal en dirección al paseo de San Isidro, pero el ‘hueco’ de estacionamiento con una capacidad aproximada para treinta vehículos impide por el momento la ejecución completa de la acera.
Será la concejalía de Tráfico y Movilidad la que tenga que dar el siguiente paso, a fin de dar continuidad al corredor para viandantes. Ahora el amplio espacio, con zonas incluso de sombras, bancos y jardineras, se corta de forma abrupta al llegar a esa isla de aparcamientos en línea y en batería, y hay que cruzar para seguir el recorrido a pie.
Así que la demolición de la edificación abandonada será una actuación importante después de décadas de clamor vecinal, pero la pelota pasará después al tejado del área de Alberto Gutiérrez Alberca para que elimine el rincón de aparcamiento y al fin los viandantes puedan transitar entre el túnel de Labradores y el de San Isidro sin tener que cambiar de acera.