SANIDAD
García Cruces: "Cuanto más avance la IA, más valioso será el trabajo de los profesionales"
El viceconsejero de Sanidad ingresa en la Academia de Medicina de Valladolid, apadrinado por el investigador José Mª Eiros, quien destaca su "trayectoria y rigor profesional en la gestión sanitaria"
Jesús García-Cruces, junto a Luis Javier García Frade (I) y José María Eiros (D) en el acto de presentación
La Real Academia de Medicina y Cirugía de Valladolid cuenta con un nuevo miembro: el doctor Jesús García-Cruces, actual viceconsejero de Sanidad. Un ingreso como académica que, en palabras del propio protagonista, en el que reivindicó la necesidad de pensar la medicina desde la experiencia clínica, la salud pública y la gestión sanitaria, y defendió una sanidad pública «de calidad, equitativa y viable» en un contexto de profundos cambios demográficos, tecnológicos y organizativos
En solemne acto de recepción pública en la Real Academia de Medicina y Cirugía, y bajo la presencia de Luis Javier García Frade, su presidente, García-Cruces expuso un emotivo discurso con palabras que atravesar toda una línea temporal. Desde sus orígenes, aquellos marcados por el origen de «una temprana admiración» cuando apenas era un adolescente por la institución que hoy le recibió y su abuelo, también médico, le hablaba «con legítimo orgullo de la importancia y el prestigio de la Real Academia de Medicina de Valladolid, como si evocara un templo civil del saber al que se miraba con respeto reverencial»; hasta las pruebas ante la responsabilidad en la gestión sanitaria, tanto en Ávila –su tierra natal– como en León, previa a una formación que transitó por la Medicina Familiar y por la Medicina Preventiva y Salud Pública.
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En un repaso a su historia personal, no faltó la figura de su padre. «No sólo me transmitió el amor por la Medicina, sino que me enseñó -con su ejemplo de entrega diaria y constante- el valor insustituible de la medicina rural, de la proximidad al paciente, de la escucha atenta y del compromiso personal con cada historia clínica, entendida siempre como una historia humana», trasladó tras el atril.
De evocar sus raíces familiares y su vocación médica con sus primeras palabras, el siguiente renglón pasó a estar dominado por su trayectoria en la medicina clínica, la salud pública y la gestión sanitaria, subrayando el valor de la experiencia acumulada y el compromiso con el sistema sanitario. «Con el paso de los años he comprobado también que la gestión sin contacto con la clínica corre el riesgo de volverse fría –y quizá inoperante–, mientras que la práctica clínica sin organización ni estructura se vuelve inevitablemente frágil», reconoció García-Cruces ante los presentes.
«Comparezco hoy ante ustedes no como quien culmina un camino, sino como quien renueva una obligación: la de pensar la Medicina desde la experiencia clínica, desde la salud pública y desde la gestión; la de contribuir al debate riguroso, la de defender una sanidad pública de calidad, equitativa y viable. Porque si la Academia representa la memoria y la reflexión, también debe ser conciencia crítica y brújula ética», continuó el ya académico corresponsal de la Real Academia de Medicina y Cirugía.
A lo largo de su intervención, el nuevo académico ofreció un recorrido histórico por la configuración del sistema sanitario español desde el siglo XIX hasta la actualidad, convertido en «un éxito colectivo» por ser «el resultado del compromiso de los profesionales, de las instituciones y de una sociedad que ha entendido la salud como un bien público esencial».
No obstante, alertó que el sistema sanitario se puede desequilibrar si la economía y la financiación no lo acompañan. «Porque, como bien sabemos, la salud no tiene precio, pero la asistencia sanitaria sí tiene un coste», reseñó. Y es que para García-Cruces, el sistema sanitario es un reflejo de los grandes cambios sociales y económicos de la historia, articulado a través de distintos hitos legislativos que han permitido consolidarlo como una red descentralizada, que busca la equidad y financiada mayoritariamente por impuestos orientada a garantizar la atención sanitaria universal.
«El Sistema Nacional de Salud se ha construido sobre la premisa de que el progreso tecnológico y la innovación médica deben traducirse en bienestar colectivo, y no en exclusión o desigualdad», transmitió, para, posteriormente, enumerar los avances logrados, como la desaparición en 1822 del Protomedicato y que dio paso al proyecto de Código Sanitario; la Ley de Sanidad del año 1855; el primer seguro social mediante la Ley de Accidentes de Trabajo en el año 1900; la Ley de Coordinación Sanitaria de 1934; la Ley General de la Seguridad Social de 1966; la llegada de la Constitución Española de 1978; hasta, entre otros, la Ley General de Sanidad, de 1986 que dio origen al Sistema Nacional de Salud.
Tras este recorrido histórico, García-Cruces paró la máquina del tiempo en el año 2026, «en el umbral de una metamorfosis profunda» con la obligada adaptación «a una realidad social, demográfica y tecnológica sin precedentes». Es por ello que, para el recién nombrado miembro de la Real Academia de Medicina de Valladolid, urge un «cambio de rumbo» del sistema sanitario, que «se queda corto para sostener la salud de una población que vive más, convive con más cronicidad y expresa nuevas formas de malestar».
El doctor abulense puso el foco en la Atención Primaria, que para él hoy corre el riesgo de quedar reducida a una «medicina de proximidad» para procesos leves. Es por ello que, tras considerar que «debe ser el centro resolutivo capaz de abordar el 90% de los problemas de salud», abogó por articular un nuevo modelo «que la refuerce de manera estructural, la prestigie en su dimensión profesional y científica, y la consolide sin ambigüedades como el verdadero eje vertebrador, clínico y social de la asistencia sanitaria del siglo XXI».
Más allá del cambio demográfico profundo que atraviesa el país, García-Cruces también puso énfasis en en la revolución científica que atraviesa la práctica médica, ya sea por la ocurrencia de una segunda revolución cuántica o la irrupción de la Inteligencia Artificial. «(La IA) no va a sustituir a los profesionales, pero sí va a eliminar mucho trabajo mediocre, por eso cuanto más avance la IA, más valioso será el talento del profesional», opinó.
Pese al desarrollo tecnológico tan avanzado, el académico afirmó que el sistema de salud se encuentra «muy tensionado», por lo que abogó por un cambio de gestión acorde a ese cambio, especialmente en los recursos humanos para así atraer y retener talento. «Y sobre todo poner al paciente en el centro, sin retórica alguna», añadió, sin olvidar la necesidad de «incentivar y optimizar la vocación».
El acto académico finalizó con el discurso de bienvenida pronunciado por José María Eiros, quien destacó los «vínculos profesionales y personales» quien puso en valor la sólida trayectoria profesional, el rigor intelectual y la capacidad de liderazgo de García -Cruces , especialmente en el contexto pandémico de la Gripe A del 2009 y del Covid-19 de 2020.
«Su trayectoria profesional y científica representa la conjunción entre rigor profesional, servicio público e integración sistemática del conocimiento en el marco de la gestión sanitaria», enfatizó Eiros sobre el nuevo académico, subrayando que su incorporación supone un importante refuerzo para la labor científica y académica de la Real Academia de Medicina y Cirugía de Valladolid.