Las Edades del Hombre saca lustre al patrimonio de Valladolid
Recupera cinco tallas anónimas de Cervillego, Villamuriel, Barruelo, Fuente Olmedo y Wamba, fechadas entre los siglos XV y XVIII

José Enrique Martín presenta las piezas restauradas en el Centro de Conservación y Restauración de Las Edades del Hombre.
El Monasterio de San Bernardo, en Santa María de Valbuena, acogió hoy una nueva entrega de piezas restauradas por la Fundación Las Edades del Hombre, merced al convenio que desde 2002 mantiene con la Diputación de Valladolid. En esta ocasión son cinco las tallas anónimas, fechadas entre los siglos XV y XVIII, que tras el exhaustivo trabajo de los restauradores de “uno de los talleres mejor equipados de la Comunidad” (en alusión al Centro de Conservación del Patrimonio de la Fundación) volverán en todo su esplendor recuperado a templos de Cervillego de la Cruz, Villamuriel de Campos, Barruelo del Valle, Fuente Olmedo y Wamba.
La directora del Centro de Conservación y Restauración de la Fundación Las Edades del Hombre, Consuelo Valverde, fue la encargada de desgranar los trabajos realizados en cada pieza. Así, sobre el ‘San Juan Degollado’ de la iglesia de la Degollación de San Juan Bautista, de Cervillego de la Cruz, explicó en declaraciones recogidas por Ical que su mano izquierda, que porta un cordero y un libro, presentaba unas chapas de metal que le daban consistencia para sujetar ese peso “de una forma inadecuada”, informa Ical.
Por ello, hubo que desmontar esa mano, eliminar el soporte metálico y añadir parte de un bloque de madera para poder unir el brazo con la mano mediante espigas interiores de fibra de vidrio que ahora “le dan más consistencia y estabilidad a la obra”. Además, se eliminó un tornillo que se había incrustado en el brazo derecho para paliar una rotura previa, y se recuperaron los notables “desgastes” que presentaba el peleteado de la figura en su policromía.
Por otra parte, el ‘San Roque’ de la iglesia de San Pelayo de Villamuriel de Campos, como el resto de obras entregadas, presentaba un severo ataque de insectos xilófagos en su base, por lo cual hubo que realizar un tratamiento de anoxia para consolidar el soporte. Asimismo, se eliminó la suciedad superficial acumulada y se recuperaron los “colores muy vivos y llamativos” del manto azul del santo, además de reconstruir volumétricamente la bocamanga de la mano izquierda, donde “faltaba una pieza importante para dar una lectura completa a la obra”.
En cuanto a la ‘Santa Ana Trina’, de la iglesia de San Pelayo, en Barruelo del Valle, fundamentalmente tenía un problema de estructura, con elementos desencolados. En su caso, tras analizar el repolicromado y los riesgos de pérdida de pigmento, se procedió al estucado y restauración cromática con pigmentos al barniz, para distinguir lo original de lo que ha sido preciso añadir posteriormente.
Asimismo, la ‘Santa Brígida’ de la Iglesia de San Juan Evangelista de Fuente Olmedo contaba con peanas dañadas, que provocaban inestabilidad al conjunto y que tuvieron que ser reconstruidas. Además, presentaba un repolicromado en la cara y en la vuelta del manto y su pelo, recuperando su cabello dorado original, que “le da mucha luminosidad a la cara” y toda la policromía oculta, que contaba con “un acabado mucho más limpio y dulcificado”.
Por último, la obra que precisó una intervención más completa fue el ‘Cristo crucificado’ de la iglesia de Santa María de la O de Wamba, que entre otros problemas presentaba en su espalda una amplia grieta que había provocado la pudrición de la madera, después de que décadas atrás intentaran cubrirla con yeso, que se había convertido en un agente agresivo con los materiales originales a través de la humedad. Por ello, sustituyeron esa capa nociva por una madera más blanda, además de reemplazar unos clavos que tampoco eran los originales, y de sustituir la cruz en la que estaba clavado el Cristo por otra hecha con un madera “mucho más estable”, que aliviaban las notables tensiones a las que la anterior sometía al conjunto.
El secretario general de la institución, José Enrique Martín Lozano, explicó que tras los 23 años de vigencia del convenio, se han recuperado 124 obras repartidas en casi 80 municipios de la provincia, y aplaudió “el tiempo y el compromiso” ligados a esta iniciativa, ya que “el patrimonio es territorio, pero también identidad y pertenencia”, ya que “ser capaz de preservar el patrimonio alienta la fijación de población y desterrar el olvido”.
Según relató en declaraciones recogidas por Ical, es preciso “actualizar las necesidades y momentos de cada lugar”, para lo cual es preciso “saber leer los contextos históricos y perseguir una sostenibilidad autónoma”. “Estamos en un momento de reformulación de la experiencia que pretendemos que obtenga el visitante. Ya no se trata de contar qué es esto y qué pasó aquí, sino de que el visitante se sienta parte de ello, con la mesura de que la forma no oculte el contenido, sin perder de vista que la tecnología es una herramienta y no un fin”, reflexionó.
En ese sentido, se refirió al hub de innovación cultural puesto en marcha desde la Fundación, una iniciativa que está cerca de cumplir su primer año de vida, para “potenciar la investigación, gestión integral de patrimonio y la creación de un ecosistema multimedia de accesibilidad”, todo ello además de impulsar el Centro de Conservación y Restauración de Las Edades del Hombre, a quien consideró “un referente en digitalización, innovación y profesionalización de todos sus procesos”, estando siempre “al servicio de la devoción, para facilitar a conexión entre el fiel y lo divino”.
El vicario general de la Archidiócesis de Valladolid, Jesús Fernández, recalcó la conexión entre patrimonio e identidad, y señaló que “la fe se hace cultura” en estas piezas que “hablan de nosotros, de nuestras familias y de nuestra historia”, una idea en la que insistió la alcaldesa de San Bernardo, Silvia Lorenzo, quien defendió que “desde el medio rural se pueden hacer cosas importantes, con dinamismo y proyección, siempre desde la sostenibilidad y el desarrollo de lo propio”. Ella aseguró que las piezas ahora entregadas tienen “un valor muy especial”, ya que “forman parte de la identidad de nuestros pueblos”, y señaló que “cuidar nuestro patrimonio es cuidar lo que somos, recuperar memoria, fe y un legado que es de todos y que tenemos la responsabilidad de conservar y transmitir”.
El encargado de cerrar el acto fue el presidente de la Diputación de Valladolid, Conrado Íscar, quien recordó que su primer acto como alcalde de Matapozuelos, tras tomar posesión en 2007, fue precisamente recoger un Cristo del municipio que había sido restaurado por la Fundación. Sobre la recuperación del patrimonio, se preguntó “qué mejor manera de hacerlo que ir de la mano de quien sabe”, y afirmó que “es algo que nos dejan nuestros mayores y tenemos la obligación de dejarlo a los jóvenes y quien viene por detrás”.
Además, recordó que en su mandato se duplicó la cuantía destinada en este convenio, desde 18.000 hasta los 36.000 euros actuales: “Tenemos que seguir colaborando y trabajando, porque somos una provincia con muchísimo patrimonio”, aseguró antes de mostrar su confianza en que los vecinos de cada localidad “valoren el trabajo realizado” en unas obras que “nos identifican y son seña de identidad de todos y cada uno de los pueblos de la provincia”.

Imagen de San Juan Degollado, S XVII, de la iglesia de la Degollación de San Juan Bautista, en Cervillego de la Cruz (Valladolid)
Las Edades del Hombre saca lustre al patrimonio

Imagen de San Roque, S XVII, de la iglesia parroquial de San Pelayo, en Villamuriel de Campos (Valladolid)
Las Edades del Hombre saca lustre al patrimonio

Imagen de Santa Ana Trina, S XVII, de la iglesia de San Pelayo, en Barruelo del Valle (Valladolid?
Las Edades del Hombre saca lustre al patrimonio

Imagen de Santa Brígida, S XVII, de la Iglesia de San Juan Evangelista, de Fuente Olmedo (Valladolid)
Las Edades del Hombre saca lustre al patrimonio

Imagen del Cristo Crucificado, S XVII, de la Iglesia de Santa María, de Wamba (Valladolid)
Las Edades del Hombre saca lustre al patrimonio

José Enrique Martín y Conrado Íscar, presentan las piezas de las localidades de la provincia restauradas en 2025 en el Centro de Conservación y Restauración de Las Edades del Hombre.