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NATURALEZA

Valladolid, tierra de cigüeñas blancas

Los biólogos constatan un nuevo patrón de desplazamiento de esta ave simbólica, mientras las oriundas de Castilla y León se desplazan al Sahel

Una cigüeña descansa en su nido en la localidad de la localidad leonesa de Columbrianos.

Una cigüeña descansa en su nido en la localidad de la localidad leonesa de Columbrianos.ICAL

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Diario de Valladolid | El Mundo

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Hace más de dos décadas que las cigüeñas blancas decidieron negar uno de los refranes más populares de España. Y es que ya son muy visibles mucho antes de San Blas. El 3 de febrero en el calendario permanece como algo simbólico, de raigambre, de lo que hablaban abuelos y padres y al que evocaba el propio Miguel Delibes, entre otros, para describir esa imagen tan nuestra como es el nido de la cigüeña sobre el campanario de las iglesias, a veces retando a la física y la estructura eclesiástica.

Hoy en día, muchas cigüeñas ya no emigran, y aunque otras lo hacen, generalmente al Sahel africano, las que proceden de Europa encuentran en España, y en Castilla y León en concreto, aquello que echan de menos en el centro del continente, un clima más suave en invierno. Tanto es así, que el VIII Censo Internacional de Cigüeña Blanca, realizado por SEO/BirdLife en 2025, arroja una cifra de 33.500-34.000 parejas o nidos en la actualidad en España, de las que un tercio, 10.997, hacen de campanarios, tendidos eléctricos o viejas construcciones abandonadas de Castilla y León su hogar, informa Ical. 

Estrictamente protegida en España y en otros territorios europeos, la población de cigüeña es estable en Castilla y León, con diferencia la Comunidad que más ejemplares contabiliza en el censo. Al contrario, la evolución es negativa en Extremadura, donde hay más de 8.500, o Andalucía, con 4.000. El cierre de basureros, el cambio de usos en el sector agrícola o la retirada de nidos en edificios, iglesias y monumentos podrían ser algunas de las causas de este descenso en estos puntos, según señala SEO/BirdLife

La población ibérica, con los datos de Portugal (14.421 parejas), se acercaría a los 50.000 y representaría el principal núcleo para la población occidental de cigüeñas blancas en Europa. El emplazamiento de sus nidos se puede encontrar fuera de construcciones humanas y árboles, con grandes colonias en tendidos eléctricos, postes y antenas de comunicación.

Blas Molina, técnico de SEO/BirdLife, destaca, en declaraciones a Ical, que “en un contexto de cambio global”, una de las aves más comunes se presenta como un “buen indicador” de la biodiversidad. “La actividad humana y el cambio climático moldean los comportamientos y las poblaciones de esta ave venerada por el hombre desde hace siglos. No podemos perder de vista a especies como la cigüeña blanca en la que España juega un importante papel al ser la población más importante del suroeste europeo”, comenta.

En todo caso, sostiene que en el censo anterior, la Comunidad que más cigüeñas tenía “ya era Castilla y León, igual que ahora, pero con un pequeño descenso provocado por cambios que son desiguales entre provincias”. Así, prosigue, en Ávila y Zamora se mantiene la población, mientras que en Burgos y León se observa una tendencia negativa, como Salamanca, la que más colonias registradas tiene. Pero en Palencia se ha pasado de 860 a superar el millar, mientras que en Soria sigue creciendo y en Valladolid casi se ha duplicado a causa del vertedero, que “tiene mucha disponibilidad de comida”. “Cuando ese vertedero se cierre o cambie su formato de gestión se vendrán abajo. Es una trampa ecológica que la cigüeña dependa del desperdicio del ser humano, una fuente de alimentación que, por otra parte, es muy abundante”, apunta Molina, quien constata que la alimentación en estos lugares “provoca muerte de ejemplares por intoxicación, necrosis con cuerdas, gomas, etc. y se ha comprobado que funcionan como transportadoras de plásticos hacia espacios naturales y humedales”.

En cada provincia “se trabaja el hábitat” y “se gestiona de forma diferente”, pues en el caso de la cigüeña su población “depende de la distribución de los basureros, la disponibilidad de humedales, dehesas y prados”, pero también, “por el contrario, se están matorralizando o incluso ocupando estos hábitats por parques fotovoltaicos u otros usos del suelo”. “Castilla y León es tan extensa que tiene con muchos hábitats y muy diferentes”, matiza.

Retirada de nidos

Molina advierte también de la “importante” cifra de retirada de nidos en los últimos años, principalmente “porque han aumentado mucho en tendidos eléctricos” donde, reconoció, “entraña cierto riesgo”. Pero añade que en “algunos pueblos se ha asumido su retirada en iglesias, ermitas o catedrales, en donde siempre han tenido nidos”. “Ahora se retiran porque tienen efectos sobre la infraestructura y por la falta de mantenimiento”, sostiene. En este sentido, sugiere que “se instalen plataformas para que aguante bien o se retire el material periódicamente, porque las cigüeñas aportan material cada primavera que crían”.

A su juicio, los nidos “han pasado en muchos pueblos de ser un símbolo o parte de su patrimonio a verse como un problema”, lo que motiva que “se retiran y luego no se ocupan otra vez, por que existe un desplazamiento desde núcleos urbanos a sotos de río, en zonas arboladas”, como ya ocurre en Zamora, explica Blas Molina. Al respecto, reclama que estas retiradas “no se ejecuten en periodos de reproducción, con los correspondientes permisos, de forma general”.

Cambios en la actividad agraria

SEO/BirdLife achaca también este nuevo estatus de la cigüeña a la “intensificación agrícola, el descenso de la cabaña ganadera en extensivo, cambio en el tipo de cultivo como regadíos por cultivos intensivos de leñosas implica una disminución de hábitats adecuados”. “Estos cambios conllevan impactos significativos sobre la fauna y el suelo, generando cambios en el paisaje y la pérdida de biodiversidad”, comenta.

En este punto cobran especial relevancia los humedales y pastizales, “hábitats claves para la cigüeña, donde encontraría gran parte de su alimentación de forma natural”. Sin embargo, Molina apunta al “mal estado de algunos humedales y la disminución de pastizales”.

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