El plan de turismo industrial de Valladolid arranca con el depósito de locomotoras
El Ayuntamiento hará una recreación virtual con el objetivo «poner en valor» este edificio en ruinas del siglo XIX incluido en la Lista Roja porque «su singularidad lo hace único»

Depósito de locomotoras de Valladolid.
La riqueza histórica, cultural, gastronómica o idiomática forma parte del 'escaparate de encantos' ya consolidados de la ciudad y logran atraer cada año a miles de turistas a Valladolid, pero, más allá de estos atractivos afianzados, el Ayuntamiento de la capital puso recientemente el patrimonio industrial en el punto de mira con el propósito de ampliar el abanico de reclamos y ya tiene claro un objetivo: el depósito de locomotoras.
La construcción destinada a realizar labores de mantenimiento, datada en 1863 y caracterizada por su novedoso diseño con plataformas giratorias, estuvo en uso hasta los años 60 del siglo XX, cuando las locomotoras dejaron de ser de vapor, y comenzó su progresivo declive a partir de entonces, hasta su actual estado de ruina.
Tal es su abandono, que la asociación Hispania Nostra lo incluyó en 2019 en la Lista Roja de patrimonio en peligro de desaparición, después de los planteamientos baldíos lanzados por las administraciones públicas. Y es que, conscientes de su singularidad y de la necesidad de preservarlo –tal es así que la Asociación Vallisoletana de Amigos del Ferrocarril lo califica como «pionero en el mundo»– en los últimos años se han propuesto múltiples alternativas de aprovechamiento, como su conversión en biblioteca, en un centro comercial, en un museo o en la sede de la Casa Delibes, pero ninguna opción ha fraguado.
Ahora, con el objetivo de su «puesta en valor como patrimonio industrial de la ciudad», el Ayuntamiento de Valladolid va a realizar una recreación virtual del depósito de locomotoras para su promoción turística, dentro del denominado Plan Director de Patrimonio Industrial que pretende «reflexionar sobre las oportunidades que ofrece el legado industrial como fuente de riqueza ligada al turismo», según explicó el Consistorio hace unos meses.
El espacio seleccionado para comenzar esta senda de promoción de nuevos atractivos urbanos será el depósito de locomotoras –junto a la estación de trenes y el Arco de Ladrillo– porque «la singularidad del edificio lo hace único» y, gracias al empleo de herramientas TIC, se va a recrear todo el espacio, «tanto de su parte interior como del exterior».
Cultura
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Diario de Valladolid | El Mundo
«Los bienes y elementos industriales forman parte del patrimonio y de la memoria colectiva de la ciudad, representando un conjunto de valores históricos, sociales, tecnológicos y de desarrollo económico que es necesario conservar, preservar y poner en valor», justifica el Ayuntamiento vallisoletano sobre este proyecto antes de añadir que, además, supone «un recurso para el turismo que permite ofrecer al visitante experiencias relacionadas no sólo con los elementos materiales –construcciones, maquinaria, instalaciones–, sino también con los elementos inmateriales, considerando los distintos procesos productivos asociados a la industria, así como su influencia y afección al conjunto de la sociedad a lo largo de distintas épocas».
Así, el primer paso para incluir el depósito de locomotoras en el mapa de lugares para visitar de la ciudad será recabar datos sobre este espacio industrial con «gran valor histórico», en aras de posibilitar la recreación virtual del inmueble y de sus elementos colindantes.
Previamente lo que se va a hacer es desbrozar y limpiar la parcela, ya que su actual estado, colmado de hierbas, dificulta la recopilación de información sobre el terreno, especialmente en algunas zonas que permanecen casi ocultas.
Una vez retirada la maleza, que no sólo sepulta el depósito de locomotoras, sino que multiplica los riesgos de sufrir un incendio y, con ello, «la pérdida total de los elementos que tienen un gran valor histórico» e imposibilitaría la opción de darlo a conocer a los vallisoletanos y a los visitantes, se llevará a cabo un levantamiento fotogramético del espacio. Tanto de la zona central donde están las dos plataformas giratorias que facilitaban las maniobras –pues se podía invertir el sentido de la marcha de la locomotora– como del interior de los depósitos, su cordón perimetral y la zona donde estaban los depósitos de agua y las vías de acceso.
En total, casi 23.200 metros cuadrados de superficie que se va a limpiar en los próximos días para sacar a la luz estos vestigios que están catalogados como Bien Protegido desde 2004, según recuerda la asociación Hispania Nostra en la ficha de este emblema de la ciudad incluido en la Lista Roja por su «ruina progresiva».
Sobre su historia, recuerdan que fue levantado por la Compañía de los Caminos de Hierro del Norte según el proyecto original de 1863 del ingeniero francés Téophile Luc Ricour para prestar servicio a toda la compañía, ya que en aquel momento Valladolid, por su situación estratégica, aproximadamente a mitad del trazado entre Madrid e Irún, era cabecera de explotación de la línea en ambos sentidos.
De su diseño ensalzan que fue «novedoso» en aquel momento porque permitía «economizar las maniobras» gracias a sus dos plataformas giratorias –una de las cuales previsiblemente se amplió para adaptarla al mayor peso de las locomotoras–, y subrayan que sufrió «continuas remodelaciones de acuerdo con el devenir histórico», aunque no existe apenas documentación de aquella época.
Lo que Hispania Nostra sí fecha es la ampliación de la rotonda semicircular por ambos extremos entre los años 1905 y 1910, «dando lugar a su característica forma de herradura». Después, «en una fecha difícil de establecer, hacia los años 40 ó 50 del siglo XX», el ala izquierda de la herradura debió de ser demolida como consecuencia de algún accidente, explican en su web antes de apuntar a un incendio o un derrumbe como principales hipótesis. En su lugar, continúan, se construyó una estructura de hormigón visto» que, parece, puede ser el más antiguo de los edificios de hormigón quedan en pie en Valladolid.
Por tanto, la recreación virtual de este espacio permitirá a los visitantes adentrarse en este singular entorno de gran importancia en el pasado que aguarda su turno para recobrar protagonismo por su valor histórico mientras 'observa' cómo Valladolid sigue creciendo como nudo estratégico de las comunicaciones por vía férrea.