CIERRE DE NEGOCIO
El histórico restaurante de La Portuguesa de Valladolid apaga sus fogones: "Cada vez es más difícil mantener una tasca pequeña"
Hortensia dos Santos cierra este clásico templo del bacalao tras "desjubilarse" hace 18 meses porque "la lucha contra el gigante es muy sacrificada"

Gastrobar Amanecer La Portuguesa
Hortensia dos Santos, una portuguesa de Costa de Caparica arraigada en tierras vallisoletanas, ha vivido entre los fuegos de las cocinas de la ciudad del Pisuerga desde hace 30 años. El bar Nido, situado en la calle Portillo del Prado, fue el origen de su trayectoria en la hostelería, y desde el 2007 ya se ha dedicado a la cocina. Tras estar en varios locales de la ciudad, como en el Hotel Mosa donde trabajó cinco o seis años, comenzó con el bar Fado situado en la calle de la Estación en el cúal ha estado 10 años y dónde se dió a conocer en por sus originales receras y el bacalao. "Ahí me he sentido muy feliz. He vivido, he trabajado muchísimo y tengo muchísimo que agradecer a toda la ciudad", afirma a este periódico Hortensia. Tras jubilarse, las ganas de crear la impulsaron hace 18 meses a "desjubilarse", ya que le "apetecía volver" con el gastrobar Amanecer La Portuguesa, pero no ha tenido "un resultado necesario para poder continuar" y hace cuatro días entregó las llaves del local.
"Ha sido una experiencia y una despedida a la vez agridulces, volví porque me gusta mi trabajo y me gusta crear en la cocina. Era especializada en recetas de bacalao y el 80% personalizadas mías. Entonces me sentía a gusto, satisfecha, pero la verdad es que hay que reconocer que la hostalería ha dado un giro de 180 grados y es mucho más difícil mantener una tasca pequeña en un sitio de barrio", relata la cocinera sobre la situación que ha vivido emprendiendo en un pequeño local.
Los múltiples gastos, la subida de los precios de los ingredientes y algunos sucesos como plantones de reservas le han provocado "desilusión" y un oficio que para ella es "arte" se llegó a transformar "en una lucha". "Hace 15 años nadie daba tapa en Valladolid, después pasó a ser un detalle de la casa como una sopa de ajos. Hoy en día es una obligación, el que no tiene 20 tapas gratis para dar, no tiene gente", afirma Hortensia. También, la lucha "contra el gigante es muy sacrificada" para un pequeño local como por ejemplo el de La Portuguesa: "antiguamente de un bar como el mío de 25 metros vivía una familia".

Hortensia dos Santos, dueña del gastrobar Amanecer La Portuguesa
Uno de los factores que ha desencadenado la "desilusión" de Hortensia en la hostelería son los "plantones" de clientes que reservaron y no dan aviso de cancelación. "El material que trabajo, como viejas frescas gallegas, un buen bacalao o pulpo son productos que se estropean y que son carísimos. Entonces esa mesa de seis que no viene ya me ha jodido medio mes", confirma dos Santos. No todo son historias malas, "Tengo personas que me adoran y que me siguen llamando hoy en día preguntado si tengo mesa", asevera la cocinera agradecida del cariño de las personas que valoran sus recetas.
Bajo la confirmación de "soy muy creativa" la portuguesa comienza a relatar algunas de sus "obras" como el bacalao con algas o con crema de ajo blanco, todo es "parte de mi imaginación". El concepto de restaurante en el que "te quedas con hambre y tienes que dejar por lo menos 70 o 60 euros por persona" no es el suyo para ella "comer por 30 o 35 euros era lo máximo que podía salir una persona" en su restaurante.
Valladolid ha sido testigo de como Hortensia a plasmado su arte en cada plato, en cada elaboración y en cada idea innovadora que ponía en práctica. Hortensia, aunque "desilusionada con la hostelería" quiere complacer a las personas que han valorado su trabajo: "Encantada de echar una mano de alguna como dando las recetas, explicándolo o enseñándolo. No me importaría, la verdad".