Diario de Valladolid

EMPRESAS 

Industrias José Luis Blanco de Valladolid: la máquina de hacer churros

Esta empresa familiar duplica sus instalaciones tras invertir dos millones, y Carnero destaca que exporta a 112 países, el último de ellos Uzbekistán

Belén Blanco y Jesús Julio Carnero durante la visita a  Industrias José Luis Blanco.

Belén Blanco y Jesús Julio Carnero durante la visita a Industrias José Luis Blanco.AYTO DE VALLADOLID

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De Valladolid al mundo. Industrias José Luis Blanco consolida su expansión internacional desde la capital del Pisuerga con la puesta en marcha de su segunda nave industrial, un complejo que permite a la empresa familiar duplicar su capacidad operativa. El alcalde de la ciudad, Jesús Julio Carnero, se desplazó este miércoles hasta la sede de la carretera de Villabáñez para comprobar sobre el terreno el alcance de una inversión que roza los dos millones. Gracias a este esfuerzo económico, la firma ha logrado rebasar los 3.000 metros cuadrados de superficie, un espacio clave para blindar su operativa logística y dar respuesta a los pedidos que reciben desde 112 países.

La necesidad de espacio motivó este proyecto que comenzó a gestarse hace tiempo y que culminó el pasado mes de septiembre con el inicio de la actividad en la nueva planta. Belén Blanco, gerente de la empresa e hija del fundador, explicó durante el recorrido que la obra ha supuesto un esfuerzo considerable. "Teníamos muchas ganas de inaugurar porque ha sido una obra bastante larga", confesó la directiva, quien añadió que esta infraestructura "era un reto" que tenían que conseguir para seguir creciendo, ya que las instalaciones anteriores se habían quedado pequeñas. 

El nuevo edificio se destina, sobre todo, a tareas de almacenamiento y logística, áreas críticas para una industria que mueve maquinaria pesada hacia destinos remotos. El aumento de los metros cuadrados disponibles facilita la organización interna y optimiza los procesos de envío. Según detalló Blanco, gracias a esta mejora operativa "pueden llegar mejor al mercado internacional", que es donde han puesto el foco.

Las cifras respaldan esta vocación exterior. La empresa factura anualmente cerca de cuatro millones de euros, de los cuales el 70% procede de las ventas fuera de España. La diversificación de sus clientes resulta clave para la estabilidad del negocio. Blanco desgranó que la facturación se reparte en tres bloques muy definidos: "Un tercio de la facturación que está en España, un tercio en Europa y un tercio en mercados exteriores fuera de Europa". Dentro de este último grupo, Estados Unidos figura como el principal comprador, un hecho que cobra relevancia ante el actual escenario político norteamericano. Preguntada por la posibilidad de nuevos aranceles bajo la administración Trump, la gerente se mostró cauta pero confiada: "De momento va la cosa bien porque tenemos un producto tan exclusivo y tan de nicho de mercado que es difícil que pueda afectar mucho".

Carnero destacó durante su intervención la singularidad de esta industria local que compite en la élite mundial desde el barrio de Las Flores. Para el regidor, la trayectoria de Industrias José Luis Blanco "explica también la manera de ser de los vallisoletanos". Carnero insistió en la importancia del arraigo y la propiedad local de la firma: "Estamos hablando de una empresa familiar, que eso me parece fundamental destacarlo".

La capacidad exportadora centró gran parte de las palabras del alcalde, quien subrayó lo llamativo de ver productos tan tradicionales en culturas lejanas. "En Japón, que nos parece como algo muy extraño que se coman churros, se comen churros en máquinas que se elaboran precisamente aquí en Valladolid", afirmó Carnero, quien también citó otros destinos exóticos como el Tíbet o la reciente incorporación de Uzbekistán a la cartera de clientes. Esta proyección global convierte a la internacionalización en "uno de los principales motivos del empresariado vallisoletano", según apuntó.

La visita institucional sirvió también para repasar el impacto laboral de la compañía en la ciudad. La plantilla actual ronda los 30 empleados. El alcalde puntualizó que "el 40% de la plantilla son trabajadoras", una cifra que evidencia "el compromiso de la dirección con la igualdad y diversidad" en un sector tradicionalmente masculinizado. Además, Carnero alabó la apuesta tecnológica de la firma, donde "se está en constante proceso innovativo en la fabricación de los distintos elementos".

La historia de la empresa se remonta a 1958, cuando José Luis Blanco fundó un pequeño taller auxiliar para la automoción. La visión del fundador le llevó a detectar las carencias técnicas de los churreros de la época y a desarrollar maquinaria propia. Hoy, la tercera generación de la familia ya trabaja en la empresa y mantiene vivo el legado. Parte de ese legado incluye la formación de nuevos profesionales. La compañía no solo vende máquinas, sino que enseña el oficio. La gerente indicó que en sus instalaciones imparten "entre 50 y 60 cursos al año". El objetivo de estas formaciones presenciales va más allá de la técnica; buscan "que el espíritu del churro tal como se hace en España traspase las fronteras", aseguró .

La actividad en las naves de la calle Aralia es constante. Coincidiendo con la visita del alcalde, un grupo de clientes del Reino Unido recibía formación en el aula de la empresa, mientras unos compradores de Viana do Castelo (Portugal) examinaban los modelos en la sala de exposición. Este trasiego diario confirma que, desde Valladolid, Industrias José Luis Blanco ha logrado dominar un sector que el propio Carnero definió como "un nicho de mercado y de fabricación altamente exclusivo".

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