GRAFITIS
Grafitis: un vandalismo en auge con más de 500 fichados por la Policía en Valladolid
La policía municipal registra en lo que va de año 28 denuncias por hacer grafitis, mientras que en 2024 fueron 76

Grafitis junto a las rondas en Valladolid.
A pesar de que algunos los consideran una forma más de expresión artística y otros se limitan a catalogarlo como vandalismo, lo cierto es que la presencia de los grafitis en las calles de la ciudad no deja indiferente a los ciudadanos vallisoletanos. Desde meras firmas a dibujos más elaborados, los grafitis invaden lugares a la vista de todos, como pueden ser puertas de garajes o fachadas de comercios, pero también otros sitios como farolas o murales.
De hecho, los vecinos de la Rondilla expresaron recientemente su disconformidad con la situación que experimenta el barrio respecto a este tema, donde los dueños de los sprays copan las paredes del barrio a sus anchas, al tiempo que solicitaron la colaboración de la policía municipal para poner fin a la situación. Mediante un comunicado los afectados por la constante aparición de estas pinturas urbanas, de las que sienten que se ha producido un aumento significativo, han aumentado también en su nivel, al que califican de «destructivo». De acuerdo con sus quejas, los rastros dejados por Zalis llevan muchos años inundando las vías de La Rondilla, pero en 2025 la actividad «se ha intensificado». «Este grafitero repite sin pausa sus pintadas en fachadas, comercios, puertas de garaje, mobiliario urbano y espacios comunes», lamentaban los vecinos.
Sin embargo, el movimiento grafitero, conforme han pasado los años, ha ido ganando adeptos, tantos que ya son 500 los que se encuentran censados en el listado policial, según informa la policía municipal a este periódico. En lo que va de año, los agentes registran 28 denuncias por hacer grafitis, mientras que en 2024 se contabilizaron un total de 76. «Estamos contentos con la bajada de denuncias, pero hay que seguir trabajando». Un descenso que se produce, afirman, porque los grafiteros saben que están pendientes de ellos. «Son conscientes de que hay más vigilancia y control».
De acuedo con la policía municipal, el modus operandi de los grafiteros responde al nivel de transitación de personas que tengan las zonas donde deciden plantar su firma. «El grafitero lo que busca es la zona o zonas donde haya la menor cantidad de gente, su objetivo es encontrar el sitio donde no haya nadie para dejar la pintada hecha en dos minutos», explica.
Por esta razón, las zonas en las que están notando más apariciones de estas pintadas están ahora cambiando la tendencia y se ven más fuera de la ciudad. «Las carreteras VA-20 y VA-30, en dirección a sitios como Arroyo y Renedo son en las que estamos notando un aumento precisamente porque son zonas de poco tránsito de gente». En cuanto al protocolo para dar con los grafiteros y poder denunciarlos, la policía m unicipal explica que en la actualidad todos los agentes están preparados para identificarles. El primer paso, explican, es intervenirles el material y cursar la denuncia. Seguidamente, el caso pasa a un agente especializado que revisa si ese estilo coincide con el de otras pintadas que ya hayan visto previamente y tengan identificadas, lo que puede suponer en muchos casos atribuir al autor de las pintadas mças . «En el momento que detectamos coincidencias se elaboran los informes periciales y lo que empezó siendo una sola denuncia se puede transformar en diez denuncias».
Además, la policía municipal de Valladolid se mantiene también en contacto con la policía de otras provincias en una especie de red común para hacer un archivo de todos los grafiteros conocidos. «Hemos trabajado con la policía de Burgos, Granada, incluso con los Mossos d’Esquadra, y recientemente con la de Madrid, porque vino un grafitero de allí a hacer pintadas a Valladolid y ya le identificamos y pasamos la información». Con este sistema, cuando un grafitero marca con su firma las paredes de Valladolid, su ficha se comparte con la ciudad de donde provenga. «Así podemos cotejar firmas,estilos y antecentes, lo que facilita atribuir pintadas y cursar denuncias».
Pero los contactos no se quedan en la red nacional, ya que la policía vallisoletana también ha hecho operaciones a nivel internacional. «Hemos trabajado también en alguna ocasión con la policía de Portugal y Milán».
En cuanto a las sanciones, cabe recordar que las que tienen que ver con las pintadas se recogen en la ordenanza de la Limpieza (antes medio urbano). Hacer un grafiti siempre es considerado como mínimo sanción grave, lo que se traduce en multas de entre 751 a 1.500 euros. Cuando entra en la categoría de ‘muy grave’, es la Junta de Gobierno la que decide cuál será la sanción. Sobre la retirada de los grafitis, la policía afirma que las todas las pintadas pasan primero por el servicio de limpieza del Ayuntamiento. «El servicio de limpieza limpia directamente los que son pequeños y de poca importancia». La cosa cambia cuando la pintada es más grande. «Si es una pintada grande, como de tres o cinco metros, se deriva a la policía municipal para que el agente se haga cargo de la pintada, haga un informe fotográfico y lo incorpore al archivo».
Para retirar los grafitis que ubicados, por ejemplo, en puertas de garajes, el protocolo es diferente debido a los métodos de eliminación que se utilizan. «No actuamos en estos lugares porque podemos hacer más daño que arreglo porque utilizamos chorro de arena o karcher y eso puede dañar la superficie». En el caso de la retirada de estas grandes pintadas, hechas en lugares de gran relevancia o potencialmnete voinculadas al mismo autor, solo se retiran cuando se realiza el estudio fotográfico y el informe, de modo que solo tras esa investigación se autoriza la limpieza.

Grafitis en la VA-20 y VA-30
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