Los ‘tesoros’ custodiados por la Policía de Valladolid que nadie reclama, en vías de subasta
La ‘Oficina de objetos hallados’ avanza con el Ayuntamiento en la elaboración de un reglamento que permita vender o ceder las piezas de valor como en otras ciudades

Algunas de las joyas que guarda la Policía en la ‘Oficina de objetos hallados’.
La flauta travesera y la trompeta que la Policía Municipal de Valladolid custodia en la ‘Oficina de objetos hallados’ no han corrido la misma suerte que los dos violines con los que compartieron estantería. Mientras los de viento siguen esperando callados en sus fundas a que sus dueños los reclamen, los de cuerda volvieron a casa, a Lituania, cuando el luthier que los había fabricado pudo demostrar que eran de su propiedad. Los había dejado olvidados en la calle al descargar el maletero del coche, rememoran los agentes que trabajan en este departamento, y gracias a la publicación en redes sociales del singular hallazgo encontraron al músico, que no sólo proporcionó una descripción minuciosa de los instrumentos para poder recuperarlos, sino que también les brindó un concierto improvisado a modo de agradecimiento.
Lo razonable es pensar que quien extravía un objeto de valor en Valladolid (o en un viaje con este destino) se acerca a las dependencias situadas en la avenida de Burgos para comprobar si alguien las ha encontrado, pero los tesoros allí custodiados evidencian que no siempre es así.
¿Cuánto puede costar la máquina de presoterapia sin estrenar que tienen en una gran caja? ¿Y el secador profesional, también embalado porque no ha llegado a usarse? Ambos artículos los depositó una peluquera porque los habían dejado a la puerta de su negocio y no eran suyos, pero tampoco nadie ha denunciado su robo. Sistemas de retención infantil, sillas de ruedas, andadores, joyas... Hay muchas piezas que podrían venderse, pero que de momento siguen ahí, a la espera de que se apruebe una regulación.
La normativa para facilitar la venta o cesión de objetos que alguien ha perdido pero se reclaman es precisamente el reto en el que está trabajando la Policía Municipal junto con el departamento de Patrimonio del Ayuntamiento de Valladolid, en aras de poder realizar subastas públicas.
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«Estamos preparando una ordenanza basándonos en el Código Civil y en las normativas y queremos que el próximo año esté lista para poder hacer subastas», explicó el Mayor de la Policía Municipal, Iñaki Ayuso, antes de explicar que es la primera vez que se plantea esta opción en Valladolid, aunque hay otras ciudades, como Madrid o Sevilla, donde ya las han puesto en marcha.
No todo lo que guardan es susceptible de puja... ¿o sí? Quizá alguien esté interesado en adquirir el neceser de doble altura lleno de productos de manicura olvidado en un taxi, el stick de hockey o la báscula que están en la zona de entradas más recientes. Y si bucean en el almacén donde acumulan pertenencias más antiguas, podrían llenar el escaparate de bicicletas, patinetes infantiles, patinetes eléctricos, maletas, mochilas, andadores, bastones, paraguas o cascos de moto.
Pero el objetivo principal es vender las piezas de valor. Como la flauta travesera o la trompeta –que saben que no son de los miembros de la Orquesta Sinfónica porque ya les han llamado para preguntar–, el secador, el equipo de presoterapia o los anillos, alianzas, relojes, pulseras y colgantes que guardan en una caja fuerte. En el caso de las joyas, sería necesario que un experto las tasara para poner un precio de salida.
El resto de mercancía por la que no lograrían tanta recaudación plantean más bien cederla a entidades sociales para que las puedan aprovechar –como las sillitas de bebé–, pero también en estos casos hay que esperar a que se apruebe la normativa en ciernes.
En la futura regulación tendrán que valorar también qué hacer con los dispositivos electrónicos. En otras ciudades los ordenadores, tablets, teléfonos o cámaras fotográficas sí se sacan a la venta –incluso haciendo lotes–, pero aquí consideran que resulta complicado porque antes habría que formatearlos para eliminar toda la información personal que almacenan. Así que lo más probable es que no se subasten y que acaben, como hasta ahora, en el CTRU (Centro de Tratamiento de Residuos Urbanos). Allí los trituran en presencia de un agente, una vez que ha transcurrido el tiempo estipulado sin que nadie los reclame.
¿Y cuánto es ese tiempo? Cuando se trata de un objeto ‘cotidiano’, como gafas, llaves, carteras o teléfonos, el tiempo de custodia son dos meses, aunque suelen dejar un poco más de margen por si aparece el propietario, explicó la agente responsable de la ‘Oficina de objetos hallados’, Ana Guerrero. La documentación en un bolso o una billetera y los contactos de emergencia en un smartphone suelen facilitar las labores de identificación, aunque a veces no es posible. Y eso es lo que acaba en la sección de reciclaje.
Mientras, los objetos de valor están obligados a guardarlos por un periodo de dos años. Si en ese tiempo no aparece el propietario, quien se haya identificado en la entrega puede reclamar su posesión, como ocurrió cuando un notario se quedó con un suculento ‘pellizco’ de más de 3.000 euros porque él entregó el dinero a la policía pero nadie se percató de que lo había perdido y no lo reivindicó.
El problema es que si la persona que encuentra algo valioso no quiere identificarse y después nadie lo reclama, el objeto queda en un limbo. «Pero no podemos guardar las cosas eternamente», razonó el Mayor Ayuso para defender la regulación en la que trabajan con el objetivo de poder celebrar subastas.
Mientras, el trajín en esta oficina no cesa. Continuamente entran personas preguntando por posesiones perdidas. Colgadas en la pared se exhiben las llaves, clasificadas en tres vitrinas con los carteles de los tres últimos meses; y en el mostrador principal hay un variopinto surtido de enseres cuyos dueños ya han sido avisados, sobre todo de carnés o tarjetas de transporte, aunque también está la credencial de un preso e incluso las escrituras de una vivienda. Ojo con tratar de llevarse algo de otra persona porque puede incurrir en un delito de apropiación indebida.
En la estantería de al lado la Policía exhibe el trofeo de una media maratón celebrada en Medina del Campo por si al ganador le hace ilusión llevárselo a casa, tiene un pequeño organizador con las estampitas que ha ido recopilando de las carteras que nadie requirió y acumula un sinfín de audífonos en otra caja de mayor tamaño.
Cada semana, calculan, gestionan en el departamento una treintena de objetos que les acercan los ciudadanos que se los han encontrado o los propios agentes de calle, pero también los hospitales, centros sanitarios, centros comerciales, taxis, Adif, Auvasa... Y todo lo que llega a sus manos lo tienen que recepcionar, aunque sea una dentadura postiza.

Oficina de objetos hallados de la Policía Municipal.
Trompeta en su estuche

Oficina de objetos hallados de la Policía Municipal.
Flauta travesera

Oficina de objetos hallados de la Policía Municipal.
Uno de los anillos que podrían salir a subasta

Oficina de objetos hallados de la Policía Municipal.
Collar que podría salir a subasta

Oficina de objetos hallados de la Policía Municipal.
Detalle de dos colgantes que podrían salir a subasta

Oficina de objetos hallados de la Policía Municipal.
Pulsera que podría salir a subasta

Oficina de objetos hallados de la Policía Municipal.
Varias alianzas en la 'Oficina de objetos hallados'

Oficina de objetos hallados de la Policía Municipal.
Joyas que se custodian en una caja fuerte

Oficina de objetos hallados de la Policía Municipal.
Detalle de joyas que podrían salir a subasta

Oficina de objetos hallados de la Policía Municipal.
Varios relojes custodiados en las dependencias policiales

Oficina de objetos hallados de la Policía Municipal.
Dos de los smartphone que almacenan

Oficina de objetos hallados de la Policía Municipal.
Sillas de retención infantil para vehículos

Oficina de objetos hallados de la Policía Municipal.
Caja fuerte donde se almacenan las joyas

Oficina de objetos hallados de la Policía Municipal.
Dentadura postiza

Oficina de objetos hallados de la Policía Municipal.
Expositor de llaves perdidas

Oficina de objetos hallados de la Policía Municipal.