LA QUINTA ESQUINA | JESÚS JULIO CARNERO, ALCALDE DE VALLADOLID
Carnero: «No entiendo que Puente, que fue alcalde y ahora ministro, no quiera lo mejor para Valladolid»
El alcalde de Valladolid afirma que el Ayuntamiento no quiere que "se rompa el convenio suscrito desde 2017"
Jesús Julio Carnero, alcalde de Valladolid, en La Quinta Esquina.
El alcalde de Valladolid, Jesús Julio Carnero, elevó este jueves el tono de su reclamación de diálogo al ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente. Y lo hizo durante su intervención en el programa La Quinta Esquina, donde expresó su perplejidad ante la postura de su predecesor en el cargo. «Si usted me pregunta qué me parece todo esto, le diré que no doy crédito. Que, siendo alcalde de Valladolid y ahora ministro, no quiera lo mejor para la ciudad de Valladolid, es que esto es así», sentenció.
La tensión se centra en el futuro de la integración ferroviaria. Tras la reunión de la mesa del soterramiento, insistió en la postura unánime de las entidades representadas: la necesidad de hablar. «Nosotros no queremos que se abandone y se disuelva la Sociedad Valladolid Alta Velocidad. No queremos que se rompa el convenio que tenemos suscrito desde el año 2017», afirmó, aunque admitió la posibilidad de modificarlo.
Carnero defendió que la Sociedad tiene una labor fundamental más allá del debate entre soterramiento o integración. Se refirió a la gestión urbanística de los suelos de los antiguos talleres de Renfe, una tarea que corresponde a la Sociedad para urbanizarlos, devolverlos al mercado y facilitar la construcción de vivienda en Valladolid. «Es algo tan importante como eso y es algo a lo que nos habíamos comprometido todos». Para el regidor, la capacidad de trabajo del organismo es amplia y debe continuar.
El principal temor del equipo de Gobierno es el bloqueo del proyecto. Ante la pregunta de los periodistas sobre las consecuencias de no alcanzar un acuerdo, Carnero fue claro: «Ocurrirá algo que yo no quiero, que nadie quiere: que todo se enquiste, se judicialice y entremos en una situación que no podamos controlar». Recordó que son casi 25 años invertidos en estos planes y que un litigio solo alargaría el proceso. Por ello, insistió en que las tres partes implicadas, Gobierno, Junta de Castilla y León y Ayuntamiento, están obligadas a hacer un esfuerzo. «Cada uno tiene su mandato y su entendimiento», señaló.
En este punto, lanzó un mensaje directo a Puente: «Si el actual Gobierno de España y el ministro de Transportes y Movilidad creen que no es factible el soterramiento, bueno, pues que no impidan que pueda acometerse en el futuro».
La conversación derivó hacia la viabilidad técnica del soterramiento una vez se construya la nueva estación de tren, un proyecto que impediría el modelo soterrado. «Hombre, no hay nada imposible», respondió Carnero, que puso como ejemplo el traslado de la ciudad sueca de Kiruna.
Más allá del debate técnico, el alcalde manifestó su preocupación por la falta de comunicación. «¿Le parece de recibo que una administración opere en un territorio donde otra tiene competencias y que no tengamos una comunicación fluida?», cuestionó, a la vez que denunció que el Ayuntamiento no conoce el plan de obra de la nueva terminal de Campo Grande, un documento vital para gestionar la movilidad de la ciudad. «El plan de obras incide necesariamente en algo que a mí me tiene tremendamente preocupado, como es la movilidad», explicó. «No sabemos si los camiones van a entrar por Arco de Ladrillo o van a venir en drones. Estamos ante un Chamartín dos», advirtió con ironía sobre el caos que podría generarse.
Cuando se le sugirió buscar vías de diálogo informales, incluso presentándose con el consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, en el Ministerio sin cita previa, Carnero recordó sus intentos pasados. «Tuve una época en la que casi enviaba una carta cada lunes. Cada semana salía una carta dirigida al señor ministro, y todavía estoy esperando respuesta a la primera». El alcalde de Valladolid contrapuso su voluntad de consenso. «Con Valladolid no se juega, a Valladolid no se le puede imponer. Nos podemos sentar y hablar y llegar a acuerdos, y cuando uno se sienta tiene que dejar pelos en la gatera».
Cuestionado sobre si detrás de la postura de Puente hay una estrategia electoral para desgastarlo de cara a 2027, Carnero evitó la especulación directa. «Eso se lo tiene que preguntar a él porque yo no estoy en su mente ni su cuerpo. Gracias a Dios». Sin embargo, sí dejó claro que el asunto no puede verse en «tacticismo electoralista» y que el ministro «tiene una oportunidad de oro».
El foco se amplió al escenario político autonómico. Carnero se comprometió a entregarse «en cuerpo y alma» para que el proyecto de Alfonso Fernández Mañueco se consolide en las próximas elecciones. Vinculó directamente el futuro del soterramiento al Gobierno regional: «Si la Junta no está en nuestras manos, se desvanece». Además, defendió el de Mañueco como un «proyecto sólido» que ha beneficiado a Valladolid, en contraste con la nula atención, según él, del Gobierno de España.
Sobre su pacto de Gobierno con VOX en el Ayuntamiento, lo describió como una coalición «tranquila, con problemas internos como ocurren en todos los matrimonios», y recordó que fue un mandato de los ciudadanos. «Nos dijeron: ‘No queremos que esté Óscar Puente. Poneos manos a la obra’. Y en eso estamos». Aprovechó para criticar lo que denomina «sanchismo» y censuró la imagen del presidente del Gobierno riéndose en el Congreso ante el líder de la oposición. «No creo en esa política. Creo en la política de oír, escuchar y atender».
En el tramo final del programa, repasó otros proyectos de la ciudad. Destacó como prioridades la creación de dos centros de vida activa en el centro y en Arca Real. Sobre la remodelación del estadio de fútbol, confirmó que se han iniciado conversaciones con la nueva propiedad del Real Valladolid y que el objetivo es tener definido el proyecto antes de que acabe el año. Respecto a Inobat, dijo que su avance depende de la obtención de fondos del próximo Perte.
Finalmente, ante las quejas por la multitud de obras en la ciudad, Carnero fue rotundo: «Dios nos libre de un alcalde que no haga obras». Pidió disculpas a los ciudadanos por las molestias, pero defendió que son necesarias para la mejora y prosperidad de Valladolid, como la red de calor, que supondrá un ahorro del 30 al 40% en la factura energética de los vecinos.