Arqueólogos de la UVA buscan en Burgos la conexión del Homo Sapiens y el Neandertal
Rastrean nuevos yacimientos del Pleistoceno en los Sabinares burgaleses del Arlanza
En Hortigüela se ha definido una nueva cultura prehistórica, el Arlanziense

A la izquierda, con cubierta, Cueva Millán, donde se ha descrito el Arlanziense, en frente el Abrigo de Estillín que se excavará este año.
El equipo arqueólogos de la Universidad de Valladolid, dirigido por Manuel Rojo y Policarpo Sánchez Yustos, han iniciado una excavación en Burgos para tratar de encontrar la conexión entre el Homo Sapiens y el Neandertal. Concretamente, en el Parque Natural Sabinares del Arlanza. En septiembre del año pasado se presentó a la comunidad científica un arriesgado planteamiento: un grupo de pequeñas herramientas tenían una serie de características únicas que conformaron un nuevo modo tecnológico que supone la transición del Paleolítico Medio al Paleolítico Superior. Es una nueva cultura prehistórica, el Arlanziense.
Este año el equipo de arqueólogos de la Universidad de Valladolid (UVA), dentro del proyecto ‘Arqueosabinares del Arlanza’ financiado por la Junta de Castilla y León con 223.000 euros hasta 2026 y los ayuntamientos de Hortigüela y de Santo Domingo de Silos, rastreará los alrededores del parque del Arlanza y la zona de la Yecla para localizar nuevos yacimientos de poblaciones humanas. «Vamos a realizar una prospección por todo el parque para identificar nuevos yacimientos, estamos seguros que aparecerán puesto que ya hay comunicaciones por parte de grupos espeleológicos y queremos tener así un catálogo de materiales en superficie», señala uno de los codirectores de las excavaciones, Policarpo Sánchez Yustos.
Una vez que el equipo disponga de esa ubicación de afloramientos de material arqueológico elegirán en los que trabajar dentro de una iniciativa que persigue vincular el turismo cultural o arqueológico con las rutas de la naturaleza de un entorno privilegiado y que, ahora saben que fue «clave en dos momentos fundamentales de la Prehistoria: el paso del Paleolítico Medio al Superior y la transición entre los grupos de cazadores recolectores con las primeras poblaciones de agricultores y ganaderos de la península», sostiene el investigador de la UVA.
Sondear esos yacimientos arqueológicos que se identifiquen en esta campaña será algo a abordar el próximo año, pero hay tres espacios sobre los que ya se va a trabajar sobre el terreno. Ya hay personal preparado la infraestructura de excavación para un reducido equipo que se desarrolla en tres zonas diferentes.
Durante los meses de mayo y junio el trabajo se concentrará en esta prospección, pero también en la excavación del yacimiento Paleolítico de Cueva de la Ermita. Además, se plantean excavaciones en el Abrigo del Estillín, situado en frente de la Cueva Millán. En juliola exploración se desarrollará exclusivamente en la Cueva Millán. Los nuevos yacimientos que se abrirán este año no son espacios arqueológicos nuevos. La Ermita fue el primer yacimiento del Paleolítico excavado en el Valle del Arlanza allá por 1970. «Sabemos que registra la franja de transición entre el Paleolítico Medio y Superior» apunta Sánchez Yustos. En cuanto a Estillín es un espacio donde su interés radica en que «recoge el periodo de la llegada de las comunidades agrícolas y ganaderas de Oriente Próximo, en el proceso de neolitización de la península, y su convivencia con los cazadores recolectores que estaban asentados en el entorno», completa. Un proceso que se produjo hace unos 6.000 años.
En Cueva Millán el reto es ampliar esa colección de una nueva tecnología industrial que es el Arlanziense pero también tratar de rastrear quién pudo llegar a hacer esas pequeñas herramientas hace 45.000 años. Es punto interesante para conocer más sobre la transición entre Paleolítico Medio y Superior en la península ibérica. Pero va más allá. Tratan de inferir el tipo de relación o convivencia que pudo haber entre poblaciones neandertales y Homo sapiens. He ahí la importancia de este complejo arqueológico en el estudio de la evolución humana. «Los dos procesos de cambio más importantes de la Prehistoria están registrados en el Valle del Arlanza, la transición de dos especies de neandertales a sapiens y una ventana al paso del Mesolítico al Neolítico», reivindica Policarpo Sánchez Yustos.
Excavación molecular
Otra cuestión a aclarar, aunque lejos del terreno y más en el laboratorio, es saber ¿quién fue el autor de esos pequeños artefactos que son una nueva cultura tecnológica en la evolución humana? Para desentrañar esos secretos parte del equipo de investigadores que trabaja en Cueva Millán sigue el procedimiento de extracción de material con epis y monos para una excavación molecular. «La única manera de determinar quién fue el autor de estas herramientas si fueron neandertales o sapiens, y si estos convivieron y se mezclaron, como nuestro rastro genético atestigua, es con el estudio de ADN», remarca Policarpo Díez.
El ADN antiguo puede extraerse de dos formas. Directamente en un fósil humano, en hueso. Por el momento, Cueva Millán no ha ofrecido restos humanos, pero también se puede extraer ese material genético a partir del sedimento. Ambos procesos se han realizado en Atapuerca. El ADN, tanto mitocondrial como nuclear, se han obtenido a partir de un fósil humano de la colección de la Sima de los Huesos. En cuanto al rastro genético de los sedimentos se ha podido constatar la presencia de hasta cinco neandertales en Galería de las Estatuas, una cueva sellada en el interior del complejo kárstico de la sierra de Atapuerca.
«Aquí tenemos el problema que Cueva Millán es un abrigo, es decir no es un lugar aislado en el interior de una cueva, pero aún así estamos preparados para realizar el muestreo con protección, gafas, epis, mascarillas… No es imposible encontrar material genético en estas condiciones, solo es más difícil pero el desarrollo de las técnicas también es mayor», sostiene Sánchez Yustos. El equipo de Arqueosabinares del Arlanza y la Yecla ya está en contacto con equipos de investigación genética de diferentes universidades de fuera de España. El objetivo es, una vez extraído el material genético, poder contrastarlo con la base de datos compartida de los genetistas que permite establecer relaciones entre diferentes poblaciones.
«Aún estamos en una fase inicial de esta parte del proyecto, pero el objetivo es identificar a los autores de esta nueva tecnología arlanziense y si hubo mezcla o unión entre las poblaciones neandertales y sapiens en esta zona», sostiene. Un nuevo hito para la comarca del Arlanza, un nuevo espacio clave en la provincia de Burgos para desentrañar los secretos de la evolución humana.
«Cuando vimos las primeras piezas, no nos encajaban con nada»
Los primeros restos que aparecían en Cueva Millán hace ocho años sorprendían a los arqueólogos sobre el terreno y en el laboratorio. «Empezamos a excavar la zona en 2017 y nos empezaron a aparecer unos materiales singulares, cuando vimos las primeras piezas no nos encajaban con nada, después no podíamos clasificarlas en los cajones de material lítico ya descritos», recuerda el arqueólogo Policarpo Sánchez Yustos. Él y Manuel Rojo dirigen el proyecto de Arqueosabinares del Arlanza La Yecla, financiado por la Junta de Castilla y León y los Ayuntamientos de Hortigüela y Salas de los Infantes, con el que volverán a rastrear el entorno en busca de más yacimientos.
Los análisis del equipo y otros colegas que colaboraron con el proyecto mantenían que las piezas «tenían una singularidad que no encajaba en los cajones descritos hasta ahora y necesitábamos crear uno nuevo, el Arlanziense», sostiene el científico.
En septiembre de 2024 la revista ‘Scientific Reports’ ponía negro sobre blanco la conclusión este equipo de investigadores de la Universidad de Valladolid que habían estudiado las piezas con 17 especialistas de diferentes centros, entre ellos la Universidad de Burgos y el Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (Cenieh).
Han definido una nueva cultura prehistórica a partir de 2.200 restos de industria lítica y desechos de producción recogidos en un pequeño sondeo de dos metros cuadrados de superficie. En la colección destacan unos pequeños proyectiles de caza que sorprenden por su singularidad. «Se trata de puntas pequeñas, que miden entre 1,5 y 5 centímetros y que usaban para la caza en un proceso de producción estandarizado», señalaban en la presentación.
Estas piezas presentan ya algunos rasgos de los grupos de homínidos modernos como reducción de piezas y la aparición de raspadores y buriles. Con lo que no tienen relación es con las tecnologías que, hasta ahora, se creía que marcaban el inicio del Paleolítico Superior en la península, el Auriñaciense y el Chatelperroniense.
El yacimiento, con una datación realizada por Arqueomagnetismo en la Universidad de Burgos y por Luminiscencia en la Universidad de Adelaida, ofrece un rango de edad entre los 45.000 y los 43.000 años. Es decir, esa transición del Paleolítico Medio al Superior se produjo 2.000 años antes de lo que se pensaba. Es el momento en el que llegan los sapiens que empiezan a arrinconar a una desgastada población neandertal. Otro apasionante relato de la evolución que se guarda entre el sedimento del pasado más remoto en el que Arlanza podría tener la clave.

Piezas que han determinado una nueva tecnología en la edad de piedra, el Arlanziense.
Piezas que han determinado una nueva tecnología en la edad de piedra, el Arlanziense.

Trabajos en el yacimiento paleolítico de La Ermita.