Espíritus Libres | Jesús Francisco Torres “Kechu” / Arqueólogo
«Monte Bernorio es la ciudad cántabra olvidada en el mapa arqueológico palentino»
De la añada del 65, de la localidad palentina de Barruelo de Santullán. Licenciado en Historia por la Universidad Complutense de Madrid, apostó por la arqueología gracias a las clases inspiradoras de Alfredo Gimeno, director de las excavaciones en Numancia. Con el apoyo de Martín Almagro inició su tesis doctoral, centrada en el Cantábrico, en lo que sus ojos de niño veían en el horizonte. Ingresó en el equipo de Eduardo Peralta en los castros de Cantabria, en el campamento romano de Castillejo y en La Loma, en Santibáñez de la Peña. Su primera dirección científica: Monte Bernorio, excavación en la que lleva al frente más de 20 años.

Jesús F. Torres, conocido como “Kechu”, en el castro de La Loma, en Santibáñez de la Peña
El anterior entrevistado, Nicolás de la Carrera, hizo esta pregunta sin saber a quién iba destinada:
Pregunta.- ¿Cuál es tu misión en la vida?
Respuesta.- Abrir la conciencia histórica de la gente.
P.- ¿Qué es para usted ser un espíritu libre?
R.- Tener independencia para hacer lo correcto, no lo que la gente espera.
P.- ¿Cómo se gana la vida?
R.- Excavando yacimientos arqueológicos.
P.- ¿Qué le gustaría ser de mayor?
R.- El mismo, seguir contemplando con emoción la arqueología.
P.- ¿De qué se siente más orgulloso?
R.- De haber criado a un niño al tiempo que hacía mi tesis: El Cantábrico en la Edad del Hierro.
P.- ¿Tiene algún sueño por cumplir?
R.- Viajar en un túnel del tiempo a la Edad del Bronce y la Edad del Hierro para conocer aquella sociedad agrícola y ganadera.
P.- ¿Qué es para usted el amor?
R.- Lo principal de la vida.
P.- ¿Qué tal se lleva con Dios?
R.- Tengo una intensa relación de amor. Cada día hablamos de lo esencial de la vida.
P.- Otro espíritu libre al que admire.
R.- Ernest Shackleton, el explorador de la Antártida.
P.- Arqueólogo, ¿por qué?
R.- Por amor al conocimiento y a la naturaleza, porque pasamos muchísimo tiempo en la montaña.
P.- La Montaña Palentina hasta ahora había trasladado una idea de espacio natural, pero no una secuencia arqueológica.
R.- Tiene un patrimonio arqueológico increíble de una sociedad que está por todavía por descubrir. En las guerras cántabras fueron capaces de enfrentarse a la mayor potencia del Mediterráneo.
P.- Cuando hablamos de arqueología en Palencia se nos van los ojos a La Olmeda, a la época romana. ¿Deberíamos atender más a la Edad del Hierro y a la Edad del Bronce?
R.- Sí, somos una cultura con raíces profundas y no podemos quedarnos en lo superficial, porque nos lleva a desaparecer.
P.- ¿Qué tiene Monte Bernorio?
R.- Es una de las ciudades más importantes de Europa en la Edad del Hierro. Todos los elementos de civilización y cultura que puedas encontrar en algún núcleo del resto de Europa están aquí. Y también está la batalla de Monte Bernorio: si no caía, no había conquista de los cántabros.
P.- ¿Cuándo tendremos una infraestructura didáctica, un aula arqueológica, para divulgarlo?
R.- Sólo depende de que las autoridades den el dinero necesario. El proyecto de La Loma está encima de la mesa. En Monte Bernorio se presentaron varios proyectos al inicio de las excavaciones, pero siguen en un cajón.
P.- ¿Hasta dónde llegaban los cántabros?
R.- Una de las mayores transformaciones en el conocimiento de la Edad del Hierro del norte de España es saber que los cántabros llegaron hasta Irún.
P.- Los lusitanos tuvieron a Viriato, los numantinos a Retógenes. ¿Y los cántabros?
R.- Corocotta fue muy famoso, pero lo que más me gusta de la cultura cántabra cuando se enfrenta con Roma es la invisibilidad de los líderes. Lo que se ve en la guerra es un esfuerzo colectivo considerable. Y eso habla de sociedades democráticas en las que todos participan.
P.- ¿Cuántos años lleva excavando en Santibáñez?
R.- Más de 20.
P.- ¿Cuándo aparecen los primeros hallazgos?
R.- Desde la primera campaña, fue abrumadora la cantidad de materiales que descubrimos.
P.- ¿Qué apareció?
R.- En pocos años ya había una colección de miles de piezas de campo de batalla de la Edad del Hierro: puntas de flecha, fragmentos de armamento romano e indígena, espadas, tachuelas de caliga… un repertorio gigantesco que está en el Museo de Palencia.
P.- ¿Por qué es importante poner en valor el Castro de la Loma?
R.- Porque en su categoría, como campo de batalla, es el mejor de Europa.
P.- Recientemente, los titulares de prensa recogían un desaguisado en ese lugar. ¿Qué ha supuesto y qué significa?
R.- Por un lado, que parte de la población sigue sin respetar su pasado. Por otro, es un aldabonazo y una llamada de atención porque es un patrimonio que no recibe las inversiones necesarias.
P.- Déjeme una pregunta para el siguiente entrevistado.
R.- ¿Qué te sugiere la arqueología?