Aquavall vigilará los puntos de vertido y la red de alcantarillado con un dron
La adquisición de la aeronave, con un presupuesto de 90.000 euros, facilitará la inspección en zonas de difícil acceso y las canalizaciones / Podrá hacer fotos y vídeos en alta resolución con referencia de posición

Aliviadero de difícil acceso en el Pisuerga, a la altura de la calle Puente Colgante.
Por la orilla del Pisuerga pronto dejará de observarse sólo el vuelo de las aves, aunque el nuevo ocupante del espacio aéreo junto a la ribera no se propulsará con alas, sino con hélices. Lo que se verá será un dron, que se encargará de recorrer las zonas estratégicas del río con el objetivo de inspeccionar los puntos de vertido, sobre todo aquellos de difícil acceso donde resulta más complicado llevar a cabo labores de control y vigilancia.
Valladolid
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Diario de Valladolid | El Mundo
La adquisición del dispositivo por parte de Aquavall –la entidad pública municipal encargada de la gestión del ciclo integral del agua de Valladolid– pretende facilitar la detección de puntos de vertido anómalos, la comprobación de funcionamiento de la red o la revisión de su estado. «Es una herramienta de control que simplifica y mejora la capacidad para inspeccionar ciertos elementos de acceso complicado», aclaró el gerente, Pedro Arroyo, después de explicar que por ejemplo ahora tienen que recurrir a una barca para acercarse a determinados entornos.
Gracias a que se trata de un «aparato sofisticado» en cuanto a las aplicaciones que ofrece y a su pequeño tamaño, el dron no sólo se utilizará al aire libre, sino también dentro del alcantarillado –cuando las dimensiones lo permitan–, «pudiendo discriminar más fácilmente las aguas freáticas o manantiales que a veces afloran a través de los tramos finales de estas canalizaciones, de los verdaderos vertidos de aguas residuales».
Es decir, Aquavall contará con un aliado para trabajos en exterior y en interior, que estará operativo a partir del último trimestre del año, una vez se complete la adquisición, se obtengan las licencias necesarias y los operarios de la entidad pública reciban la formación necesaria para su manejo.
En total, la inversión prevista es de 90.000 euros, gracias a una subvención europea del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia vinculada a la digitalización del ciclo de agua urbana.
Una vez esté disponible el aparato –en un plazo de «ocho o nueve meses», calculó Arroyo–, se podrán tomar imágenes, incluso por infrarrojos, y geolocalizar y referenciar la posición del aparato para identificar cualquier problema que pueda tener la red, como fisuras, roturas o humedades, lo cual mejorará también la capacidad de respuesta para subsanar contratiempos.
«Esta inversión mejora la eficiencia en la gestión del servicio y de la mayor seguridad del mismo», subrayan en la justificación de esta compra que, inciden «compensa los costes». No sólo porque el acceso a los puntos de vertido «no siempre es fácil o incluso posible desde tierra», sino porque «no es viable patrullar a menudo una gran extensión de terreno con medios flotantes» para comprobar los «pequeños vertidos que apenas ocasionan plumas visibles» y que «pueden no ser detectables desde las riberas».
«La actuación se justifica por el mayor rendimiento que ofrece la inspección con esta tecnología, su mejor accesibilidad a los tramos con elevados caudales circulantes y los elevados precios que tienen este tipo de servicios subcontratados», añade Aquavall para avalar la idoneidad del artilugio en vías de adquisición.
La empresa municipal vallisoletana no es la única que ha apostado por esta tecnología para inspeccionar el estado de la red de saneamiento, sino que han comprobado que cada vez es más común recurrir a drones en este tipo de tareas. En Burgos, por ejemplo, la compañía que gestiona las aguas los está utilizando para digitalizar la red de saneamiento antes de su rehabilitación, y en el Canal Isabel II (la empresa pública encargada de la gestión del ciclo del agua en la Comunidad de Madrid) también los está utilizando para adentrarse en las redes de alcantarillado a fin de reducir los riesgos durante las inspecciones.
Ahora Valladolid se suma a esta tendencia y contará con ayuda extra a la hora de sobrevolar los cauces –fundamentalmente del Pisuerga, pero también del Esgueva–, y cuando tenga que adentrarse en «espacios confinados», como pozos de bombeo, tanques de tormentas o tuberías.
Según las especificaciones requeridas por Aquavall, la aeronave tiene que ser capaz de volar «con seguridad» incluso «sin el posicionamiento GPS ni barométrico», y en condiciones adversas «de escasa luz y alta humedad, niebla o agua nebulizada». Además, añaden, «el alcance de su radiocontrol debe ser suficiente para operar en las redes de alcantarillado de entre 2 y 19 metros de profundidad».
Su peso máximo será de tres kilos y la autonomía mínima de vuelo en espacio abierto será de doce minutos (con la cámara como único equipamiento). Mientras, en espacios interiores debe tener una autonomía mínima de nueve minutos (cargado con accesorios), y tiene que estar preparado para funcionar en temperaturas que oscilen entre los 0 y los 40 grados.
En cuanto a las imágenes que capte, tanto las fotografías como los vídeos deben ser nítidos, en alta resolución y estar georreferenciadas.