Diario de Valladolid

Homicidios impunes en la provincia

Valladolid suma 18 crímenes sin resolver

El asesinato de David en Laguna hace casi cinco años es solo un caso más de los homicidios no resueltos como la inexplicable muerte a cuchilladas al dueño del bar de Delicias o el homicidio de tres varones hallados en pinares

Acto de homenaje en el aniversario del asesinato de David en Laguna de Duero.

Acto de homenaje en el aniversario del asesinato de David en Laguna de Duero.J.M. LOSTAU

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Valladolid arrastra el triste honor de poseer la lista más extensa de crímenes sin resolver de Castilla y León: 18 homicidios, 18 enigmas no aclarados desde 1980. En algunos casos se conoce el móvil, en otros ni eso.

Además del crimen de David en Laguna, todos los impunes son anteriores a esta fecha de 16 de abril de 2020. La excepción podría ser el caso de Esther López (fallecida el 13 de enero de 2022) pero solo en el caso de que la jueza decrete en enero el sobreseimiento de la causa contra el único investigado, Óscar S.M., pero esta opción es remota, ya que tiene más visos de que se abra juicio con jurado por asesinato/homicidio como piden la Fiscalía y las dos acusaciones particulares. La lista de 18 casos no aclarados, se quedaría entonces en 17.

El anterior al de David en Laguna fue el asesinato de Cecilio Calderón el 14 de julio de 2017 en Peñafiel. La víctima, de 85 años, falleció en su domicilio tras el asalto a su casa, en la calle Mercado Viejo, 12, en pleno centro de Peñafiel.

Antes, el 17 de septiembre de 2009 se cometió el del hostelero José Luis Boal, de 54 años. Pasaban pocos minutos de las siete cuando un individuo encapuchado entraba en e bar-café cafetería Inicial, en la avenida de Segovia de Delicias. Solo estaban dos mujeres como parroquianas, una de ellas hermana de la víctima. El autor, sin mediar palabra, extrajo un cuchillo de entre sus ropas y apuñaló cuatro veces por la espalda al propietario. Murió prácticamente en el acto.

Las dos mujeres pudieron ver al agresor, de 1,85 de estatura, cubierto con una capucha y con un cuchillo oculto en un periódico, pero estas pistas no llevaron a nada. Ni siquiera pudo sostenerse un móvil económico, ya que ni tocó la caja registradora,

José Luis era un hombre querido en Delicias, muy involucrado en temas culturales y no se le conocían enemigos. Trabajó en el polvorín de Renedo y posteriormente como recaudador de máquinas tragaperras hasta que decidió abrir el bar en el que un desconocido segó su vida.

Hostelero de Tordesillas

La casualidad hizo que este asesinato fuera el inmediatamente posterior a otro cometido a otra víctima de la misma profesión, concretamente en Tordesillas, la muerte Óscar Gómez Incio, quien murió desnucado en la madrugada del 25 de mayo de 2007, a la puerta del bar ‘La Bodeguilla’ que regentaba en la avenida de León, 34, de la Villa del Tratado. Acaba de cerrar esa noche y recriminó a un grupo de jóvenes que la emprendieran a golpes con las mesas de la terraza. En respuesta, le empujaron y murió desnucado.

Por resolver están también los crímenes de dos ancianos, María Salarino y Joaquín Aja Conde, que se produjeron con meses de diferencia en 2000 y 2001 y con el mismo móvil, el robo. Aja, de 65 años, fue asesinado el 26 de noviembre de 2000 de una puñalada en el cuello en su domicilio de José María Lacort y Salarino el 19 de abril de 2001 en su domicilio de Mariano Miguel López (Delicias).

En 1999 nuevamente otro hostelero, Eutimio García, con bar en el paseo de San Isidro, murió estrangulado en su domicilio de la calle San Lázaro (La Victoria). Las cámaras de una entidad bancaria le captaron entrando en la vivienda junto a un joven, pero poco más se pudo avanzar.

A la lista de víctimas sin verdugo identificado hay que añadir a José Ignacio Reyes, propietario de un taller de imprenta tiroteado el 6 de marzo de 1999 en Medina del Campo.

Uno de los crímenes que conmovió a los vallisoletanos fue el de Rosario Rodríguez, una mujer recién separada que fue hallada cosida a puñaladas en su vivienda de Parquesol el 23 de septiembre de 2006. Su ex marido estuvo en el punto de mira, pero el caso acabó archivado por falta de pruebas.

En el cajón duermen también los crímenes de Jesús Cea, ejecutado de un disparo en un pinar de Olmedo (15 de febrero de 1997). Este es el primero de la lista de tres cadáveres llagados en pinares de la provincia.

También está en busca de autor el crimen de la secretaria Ana María Manrique, (22 de mayo 1996) en una oficina del Pasaje Román Martín; el del indigente Juan Holgueda, cometido en el sótano del aún abandonado rascacielos del Duque de Lerma, el 29 de diciembre de 1995.

También el de biólogo de 32 años Javier Gutiérrez (3 de abril de 1993) que salió en defensa de su abuela en el piso de José María Lacort y murió tiroteado por el o los atacantes y el de la anciana de 80 años Bárbara Mena que murió en su piso de las Mercedes el 29 de abril de 1992)

Los más lejanos en la lista son el de Benito Román (7 de enero de 1992), un albañil de Tudela de Duero que murió de una brutal paliza y cuyo cuerpo fue arrojado al río. Antes, Leoncio García García (5 de noviembre de 1989) fue encontrado sin vida por un grupo de cazadores en un pinar del Aldeamayor. Este trabajador de Fasa fue apuñalado. Y a comienzos de los 80, José Gil Sánchez, de 37 años, fue hallado sin vida el 10 de abril de 1980, también en un pinar de Laguna de Duero, junto a la carretera de Segovia. Presentaba una herida en la región frontal y otra en la espalda, ésta producida por una escopeta de postas.

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