Diario de Valladolid

Lanzan un crowdfunding para salvar de la ruina un convento de un pueblo de Valladolid

“O actuamos para arreglar todas estas deficiencias o pronto todo acabará en un montón de tierra”, asegura José Luis Sáinz Guerra, presidente de la Fundación Rehabilitar Tierra de Campo, que iniciará próximamente una campaña de micromecenazgo para recuperar el Convento de las Claras de San Bernardino de Siena

Convento de las Claras de San Bernardino de Siena, en Cuenca de Campos (Valladolid). -FUNDACIÓN REHABILITAR

Convento de las Claras de San Bernardino de Siena, en Cuenca de Campos (Valladolid). -FUNDACIÓN REHABILITAR

Publicado por
Diego González
Valladolid

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El patrimonio de Valladolid está en peligro y la Fundación Rehabilitar Tierra de Campo intensifica su lucha por evitarlo. La inclusión del Convento de las Claras de San Bernardino de Siena  en la Lista Roja del Patrimonio de Hispania Nostra ha derivado en la creación de  un crowdfunding con el objetivo de recaudar fondos para una primera intervención urgente en la estructura perteneciente al siglo XV. 

"Es una buena noticia y un paso previo para próximamente iniciar una campaña de micromecenazgo", ha considerado José Luis Sáinz Guerra , presidente de la fundación, tras la incorporación del convento a la Lista Roja del Patrimonio desde el pasado 11 de octubre. Entonces, buscarán iniciar próximamente una campaña de micromecenazgo como ya ha ocurrido en otros casos de Castilla y León que han terminado en éxito.

Concretamente, la ruina del Convento de las Claras de San Bernardino de la Siena fue la que motivó la creación de la Fundación Rehabitar en el año 2018, con el convencimiento de que es posible evitar su deterioro, conservarlo y utilizarlo como “un documento que narre la historia de esta tierra a las futuras generaciones”. Para ellos se trata de un monumento “único en su género” donde el adobe y el tapial tienen un gran protagonismo en su arquitectura, muy acorde a las construcciones típicas de la comarca de Tierra de Campos donde se integra.

“Nuestra intención es hacer en este convento un centro de interpretación de la arquitectura en tierra , para poner en valor al barro como material de construcción del pasado, pero que también puede ser del futuro”, explica el presidente de la fundación.

La recuperación del convento y convertirlo en una base de apoyo para la revitalización de la comarca es el objetivo final para la Fundación Rehabitar, formada por un grupo de personas “comprometidas con el patrimonio cultural de Tierra de Campos” y cuya iniciativa para su protección, señalan, “es lo que ha motivado los diversos trabajos de consolidación y restauración en las cubiertas de la iglesia”. Precisamente la iglesia, incluidas las dependencias conventuales como el coro, y los terrenos anexos, cercados y situados al norte, son actualmente propiedad de la Fundación Rehabitar.

La historia del último siglo de este monasterio está marcada por el expolio y el abandono. En junio de 1930 las monjas clarisas vendieron el artesonado del coro y de la iglesia del convento a un anticuario palentino, que a su vez lo vendió al magnate norteamericano Randolph Hearst , el famoso personaje que retrató Orson Welles en su película Ciudadano Kane . El artesonado ha sido utilizado parcialmente para la construcción del techo de la biblioteca del Castillo Hearst, en California.

En marzo de 1967, cuando las monjas abandonan definitivamente el cenobio, se llevan consigo las obras de arte, como retablos, esculturas, sepulcros, pinturas y un artesonado del llamado “cuarto del conde”, hoy visitable en el Museo Diocesano de Palencia. Finalmente, la edificación, despojada de sus tesoros, es utilizada años más tarde para guardar aperos de labranza y como residencia.

Pese a los trabajos de consolidación de las cubiertas, la iglesia ha ido sufriendo una degradación muy lenta. Así lo atestigua José Luis Sainz: “Hacer los arreglos y mantenerlos es muy caro, dada la envergadura y materiales con los que se ha construido un complejo monástico que en su inicio estaba en muy buen estado”.

Desde la Fundación advierten de un preocupante desplome en el muro de tapial del flanco norte del coro alto , agravado tras el desmontaje de la armadura de cubierta y su venta en 1930. Por otro lado, la ausencia de una red de drenaje efectiva ha terminado afectando a la cimentación y facilitando la aparición de humedades, sumado a las goteras y el colapso parcial de cubiertas. “O actuamos para arreglar todas estas deficiencias o pronto todo acabará en un montón de tierra” , sentencia Sainz.

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