Cs copia en Valladolid el modelo de privatización sanitaria que quiere revertir en Burgos
UGT lo denuncia pero la Consejería asegura que la externalización del registro de datos de altas hospitalarias es «solo puntual»

Entrada al Hospital Universitario Río Hortega.-E.M
Ciudadanos exige que se revierta la privatización con la que nació la gestión del hospital Universitario de Burgos y, sin embargo, Sacyl –liderado precisamente por ese partido– ha externalizado el servicio de codificación de las altas hospitalarias del Hospital Río Hortega de Valladolid, siguiendo así la senda emprendida en el UBU y en el Complejo Hospitalario de Salamanca.
«No sabemos si esta será la hoja de ruta que va a seguir el nuevo Gobierno autonómico», cuestiona Miguel Holguín, responsable de Sanidad de UGT de Castilla y León, quien considera «sorprendente y extraño, o una casualidad muy casual», ironiza, «que tres de los hospitales con peores resultados en la lista de espera en Castilla y León recurran a externalizar servicios».
Y lo que es, más denuncia que «va a haber muchos datos sensibles de pacientes en manos de una empresa privada» y que, además, será imposible «medir de forma homogénea los resultados obtenidos en los distintos hospitales castellanos y leoneses» (unos con el servicio privatizado y otros, no.
Será Asho, una firma de asesoramiento hospitalario con sede en Barcelona y una cuota de mercado del 47% en España, la encargada de recoger y registrar los datos de las altas hospitalarias que se produzcan en el centro vallisoletano. Se trata de transformar el diagnóstico médico en parámetros estadísticos. La codificación clínica de los diagnósticos y los procedimientos permite mejorar la gestión de la casuística del centro, y es «imprescindible para realizar una valoración adecuada de la asistencia prestada en los centros asistenciales; optimizar beneficios y oportunidades», explica la empresa en su web.
En total, se calcula que gestionará hasta el 31 de enero de 2021 cerca de 40.000 altas hospitalarias solo en el centro vallisoletano. Según figura en el pliego de prescripciones técnicas que rige la contratación del servicio, la empresa tendrá de plazo hasta el 31 de diciembre de este año para codificar 12.242 altas hospitalarias que se produjeron a lo largo del año 2016. A continuación codificará las 13.000 altas que tendrá lugar el presente ejercicio y las 14.000 altas que previsiblemente se realizarán durante el año 2020.
La adjudicación, realizada por medio de licitación pública y encargada por la Gerencia de Atención especilizada del Río Hortega, se hizo efectiva a principios de julio por un importe global de 122.980,55 euros. Holguín critica que «se haya realizado con nocturnidad y alevosía» y «sin haber informado a la junta de personal del hospital».
Sin embargo, la Consejería niega la mayor. Asegura que «en ningún momento se plantea Sacyl la externalización de las unidades de Codificación de los servicios de Admisión y documentación clínica», ya que, según expone, «el procedimiento de codificación requiere un control de calidad de los datos, que de manera inexcusable, se realiza en los propios hospitales y servicios centrales de Sacyl».
Se trata, según apuntan fuentes de la Consejería, «de una licitación que va a apoyar puntualmente el procedimiento de codificación de los informes de alta hospitalaria», que desarrollan los servicios de Admisión y documentación clínica de los hospitales de la comunidad.
Argumenta que «la transición del sistema de codificación CIE-9 a CIE-10 en los últimos años ha supuesto un esfuerzo importante para lograr la adaptación, ya que se ha pasado de 17.000 códigos a 140.000 códigos, lo que supone una mayor complejidad». Por ello, asegura que, «como soporte a las unidades de codificación clínica de los hospitales», algunos centros han decidido la contratación de este servicio de «forma puntual a empresas especializadas en la codificación sanitaria».
Para UGT, no obstante, es una muestra que de «no existe suficiente personal», lo que evidencia «una errónea política en materia de recursos humanos». Lo reconoce de alguna manera el propio hospital vallisoletano, que en su informe argumenta la «insuficiencia de medios personales y materiales» para llevar a cabo la codificación de todas las altas hospitalarias.