Diario de Valladolid

VIRGINIA HERNÁNDEZ, TOMA LA PALABRA

«Muchas personas LGTBI siguen encerradas en sus armarios rurales»

«La Diputación tiene que dejar de urbanizar el campo, necesitamos ruralizar la ciudad», asegura la diputada y alcaldesa de SanPelayo

Virginia Hernández-E. PRESS

Virginia Hernández-E. PRESS

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S. G. C. VALLADOLID
Valladolid

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Toma la Palabra (TLP, IU-Equo) inició ayer mandato con sólo una representante, pero con paso decidido y firme. La nueva portavoz, Virginia Hernández, desembarcó con un discurso renovado y contundente, volcado de la primera a la última palabra en el medio rural. No en vano, la nueva portavoz de la formación de izquierdas es Virginia Hernández, alcaldesa de San Pelayo (localidad de sólo 51 habitantes). Una regidora que, para más abundamiento, participó en la mesa de edad como miembro más joven de la Corporación, y elogió que, al fin, presidiera la Institución «el alcalde de un pequeño pueblo».

Hernández aprovechó la celebración del día del Orgullo LGTBI para subrayar el problema del colectivo en los pueblos, muchos de cuyos miembros «permanecen encerrados en sus armarios rurales por miedo a la discriminación y a la burla». Como aún no se había colocado en el balcón de la Diputación la bandera arcoíris, sacó una del bolso para izarla después de la sesión –Íscar le aclaró que ya estaba programado eso en los actos de la mañana, que la Institución no se había olvidado de ello como había supuesto Hernández.

La portavoz de TLP hizo hincapié en que el día del Orgullo LBTBI se celebra «para fomentar la tolerancia y la igualdad», que significa «el orgullo de vivir con libertad». El orgullo de «no ser perseguidos torturadas ni asesinadas por el mero hecho de amar».

Pero no sólo en eso centró Hernández su discurso. Puso de manifiesto que su formación defiende la desaparición de las diputaciones provinciales, a las que consideran «una institución arcaica, opaca, y con claro déficit democrático». Sin embargo, su formación estará en ellas mientras sigan existiendo, para «defender nuestros pueblos y los derechos de las personas que viven en el medio rural».

Señaló como un problema «de estado» el de la despoblación, y a la «repoblación del medio rural» como «única solución». No sólo para corregir desequilibrios territoriales, sino para garantizar «una custodia eficaz del territorio» y «frenar este devastador cambió climático» así como «combatir la crisis medioambiental, alimentaria y de escasez de materias primas a la que nos enfrentamos».

Ruralizar

Tanto apuesta Hernández por los pueblos que consideró «fundamental» que las políticas de la Diputación «dejen de urbanizar el campo, porque lo que necesitamos es ruralizar la vida en la ciudad».

En cuanto a la defensa de los pequeños municipios, la representante de TLP llamó a «repensar el modelo de transporte de esta provincia, la gestión de la cultura y el turismo, el modelo de empleo que se intenta fomentar o el apoyo a las mujeres y los jóvenes rurales».

Para conseguir todo eso, Hernández prometió que TLP ejercerá «una oposición férrea y sin fisuras», a lo largo de todo el mandato, si las políticas de la Institución priorizan a «su propio partido, a las organizaciones empresariales a las que tanto han mimado en estos años anteriores, y a la política de amigos». Una oposición que se convertirá en colaboración «si ustedes atienden las necesidades de los pueblos», añadió.

También mostró su agradecimiento, la más joven diputada provincial, a «las más de 25.000 personas» que en la provincia «han confiado en Toma la Palabra» para representar «los intereses del común de las personas en las instituciones». Prometió poner todo su empeño en «hacerlo lo mejor posible» siguiendo «el camino» que le marcaron «los compañeros y compañeras que me precedieron en la lucha por el medio rural vivo desde la izquierda».

Consideró fundamental para el desarrollo de los pueblos, por otra parte, que la Diputación de Valladolid«deje de ejercer de tutora de nuestros ayuntamientos», y consideró que los derechos humanos y las conquistas sociales más fundamentales están «seriamente amenazadas», minutos antes de colgar la bandera arcoíris del balcón de Pimentel.

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