La capital vallisoletana registra 1.162 muertes más que nacimientos
Más de la mitad de los nacimientos se producen fuera de las capitales de provincia / León cumple 7 años con menos de mil nacidos anuales

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La ciudad vallisoletana lidera por la cola el saldo vegetativo en Castilla y León y es la quinta capital de provincia con mayor número de muertes por nacimientos. Concretamente, la ciudad del Pisuerga registra 1.162 muertes más que niños nacidos en 2018. Por detrás le siguen León y Salamanca, aunque destaca que la capital abulense atesore el saldo vegetativo menos bajo del país. Solo se produjeron ocho muertes más que nacimientos, aunque en los dos casos son cifras pequeñas, comparadas con otras ciudades: 479 nacimientos y 487 defunciones. O lo que es lo mismo, en el medio rural de Ávila se produjeron 500 nacimientos y 1.540 fallecimientos.
Esta diferencia entre las capitales y la provincia se debe, en parte, a que el 52% de los nacimientos de castellanos y leoneses se producen fuera de las capitales de provincia, presumiblemente en grandes municipios que cuentan con más de veinte mil habitantes y que normalmente crecen en detrimento de las capitales, más caras que el resto de municipios.
Solo 48 de cada cien niños nacen en las capitales; concretamente, 7.163 de los 15.031 nacimientos celebrados en 2018 en la región. Son los datos que saca a la luz la encuesta ‘Movimiento Natural de la Población e Indicadores Demográficos Básicos’ elaborada por el Instituto Nacional de Estadística (INE).
Las ciudades de León y Segovia son claros ejemplos de este fenómeno. Solo 33 de cada cien nacidos lo hacen en la capital leonesa, que cumple siete años con menos de mil nacidos cada ejercicio. León cuenta con 2.634 nacidos, 819 en la capital y 1.815 en el resto de la provincia, aunque como los datos son provisionales no están disponibles las cifras que manejan los municipios más poblados. Similar es el caso de Segovia, con una cifra muy inferior a la de León: 347 nacidos en la capital y 708 en el medio rural.
Todavía mayor es el número de personas que fallecen en el medio rural de la región, en parte porque la población más envejecida –pero sana– continúa viviendo en los pueblos que les vieron nacer o en municipios de la comarca, si pueden evitar ir a la capital, alejados de sus familiares y amigos.
De las 29.230 personas que murieron –casi el doble de las que nacieron, 18.065 lo hicieron en algún punto de esta extensa comunidad que es Castilla y León. La proporción es aún mayor en Ávila (el 76% fallece en el medio rural) y Zamora (el 74%), provincias que también tienen unas infraestructuras deficitarias, con municipios aislados y altamente envejecidas.
La excepción a esta norma es Valladolid, donde se registraron 3.086 defunciones. El 61% de las personas que perdieron la vida estaba empadronado en la capital vallisoletana. En este caso, los mayores se quedan en la capital y los jóvenes se mudan a los alrededores.