El novio asegura que nunca tocó a Sara y que el día de la muerte le hizo reanimación

«El día que murió pensé en alguna reacción con la crema que Davinia de le daba a Sara, la misma que usaba cuando Marinel le pegaba a la otra hija»

El acusado Roberto Hernández declara ayer en la segunda sesión del juicio con jurado;solo lo hizo a su abogado.-EFE / POOL

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Íñigo Arrúe
Valladolid

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El que fuera novio de la madre de Sara aseguró ayer en el juicio que nunca tocó a la niña, porque la que «quería» y viceversa, de la misma forma que a sus propios cuatro sobrinos. «Éramos una familia normal», insistió. «Aunque el hermano de Davinia, Pedro, dice que di una torta a Sara el 28 de julio, es mentira, nunca le pegué».

«¡Sara me quería mucho y eso lo podrá ratificar su hermana mayor!», insistió el acusado.

Sobre el terrible golpe de Sara del 28 de julio explicó que esa mañana estaba reparando un ordenador y A. le avisa: «¡Mira qué golpe tiene Sara!. Tenía un golpe muy fuerte en la sien izquierda. La propia Sara explicó, mientras se rascaba, que se lo había dado con la mesa. Yo reaccioné colocándole una bolsa de guisantes congelados. No se me ocurrió ir al médico. No soy quien y menos aún cuando estaba activado el protocolo de malos tratos», declaró el ex militar.

El ex mecánico del Ejército aclaró que el día de la muerte de Sara, el 2 de agosto, vio a las 6.30 horas a Sara, en pijama, yendo a su habitación. En este punto saltó una contradicción con lo depuesto por Davinia, ya que la madre afirmó que la dejó vestida en la habitación de Roberto y ella se fue a trabajar. Roberto declaró que se levantó de nuevo a las 8.50 horas y vio la puerta de Sara cerrada.

Entró y descubrió que estaba inerte en la cama con un brazo colgando a la derecha y con la mano derecha debajo de la almohada. «Lo primero que pensé fue que Davinia le había dado una crema y le había provocado alguna reacción. Era una pomada que tenía de cuando su ex Marinel pegaba a su hija mayor», declaró el medinense.

Ante esta situación le dio agua, le puso un ventilador y se dedicó a realizarle tareas de reanimación ya que pensaba que se había tragado un tapón. «Había sangre por el suelo porque sangraba de un pie. Además, le cogí de pie para que expulsara el objeto extraño que tenía dentro. Cuando le hacía el boca a boca yo lo expulsaba y salía saliva y sangre que me limpiaba con la colcha». Roberto agregó que, asustado, llamó entonces al 112. También, quizá en previsión de que pudieran comprometerle los arañazos en el brazo que los forenses le detectaron tras ser detenido –las acusaciones lo achacan a heridas defensivas causadas por Sara–, explicó en esta época se dedicaba a reparar embragues y sillas eléctricas y otros aparatos.

«NO SOY RACISTA»

Roberto Hernández también insistió a preguntas de su abogado en que existen lesiones que no pueden imputársele ya que no estaba con la niña en las fechas de las heridas. «Sara el día 11 tiene lesiones nuevas y lo mismo ocurre en el día 17 y yo no estaba físicamente con ella, como demostrará la localización de mi móvil», afirmó.

Del mismo modo, se rebeló contra la acusación de odio y xenofobia a los rumanos que le atribuyen las acusaciones. En las actuaciones existen whatsapp de Roberto en los que llama a la niña ‘la rumanilla’ y asegura que «la única solución para acabar con los rumanos es pegarles un tiro», de los que opina que «no están tan evolucionados como nosotros».

El acusado replicó que son expresiones «sacadas de contexto», ya que fue una reacción exclusivamente ceñida a la ex pareja de Davinia, Marinel F. Ylo hizo porque su novia le había escrito que éste la tiraba del pelo por el pasillo, la escupía, la llamaba gorda, puta y se reía de la otra hija mayor porque no tenía padre.

«Cuando me lo contó le llamé a Marinel de todo menos guapo. Se lo dije a él como se lo podía haber

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icho a un español. Yo no soy racista, todo lo contrario. Hay que leer todo lo que dije, no solo ese trozo», se quejó. Finalmente aclaró que cuando escribía mensajes del tipo ‘te voy comer el culete’ dirigidas a Sara, eran meras expresiones cariñosas dedicadas a una niña solo como algo divertido.