Diario de Valladolid

Los contribuyentes que pagan los tributos municipales a plazos se triplican y son ya 3.259

El modelo de pago fraccionado empezó en 2013 y permite desembolsar el importe de los impuestos y tasas del Ayuntamiento en doce cuotas mensuales / Los que optan por este sistema abonan de media 65 euros al mes

Varias personas esperan en las oficinas de la plaza de Santa Ana tras instalarse el nuevo sistema de espera.-E.M.

Varias personas esperan en las oficinas de la plaza de Santa Ana tras instalarse el nuevo sistema de espera.-E.M.

Publicado por
Fernando Martín
Valladolid

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Cada vez son más los vallisoletanos que optan por pagar los tributos municipales a plazos, repartidos en doce cuotas mensuales. Esta fórmula, más cómoda, la puso en marcha el Ayuntamiento en 2013 - entonces estaba el PPal frente del equipo de gobierno municipal- para facilitar el pago y evitar el impacto que puede provocar en algunas economías familiares hacer frente de una sola vez tributos como el Impuesto de Bienes Inmuebles.

El IBI suele ser el de mayor cuantía, pero la cartera de tributos municipales incluye también el impuesto de vehículos, el de actividades económicas, la tasa por entrada de vehículos a través de las aceras y reservas de espacio para aparcamiento, la tasa por instalación de quioscos en la vía pública y la ocupación de suelo por cajeros automáticos. Si alguien tuviera que pagar todos ellos y se acogiera al pago fraccionado se sumarían los importes de todos ellos y se dividirían en doce cuotas, aunque la mayoría de los que optan por esta fórmula agrupan de media tres tributos. Condición necesaria para acogerse a este sistema es que el importe de los impuestos a repartir sumen, al menos, 200 euros.

Con estas condiciones, este año serán 3.259 los contribuyentes vallisoletanos que utilizarán el sistema fraccionado para abonar los impuestos y tasas, el triple que los 1.092 de 2013, la primera anualidad que entró en vigor este modelo. Pese a triplicarse los apuntados a la Cuenta Tributaria Municipal, así se denomina esta forma especial de pago, no dejan de ser una minoría, apenas un 2%, en una ciudad con unos 150.000 contribuyentes.

El porqué del escaso éxito de la Cuenta Tributaria no está claro pese a que es evidente que con esta modalidad el pago resulta menos gravoso . Todo indica que en parte se debe al desconocimiento de que existe de esta opción, pese a que en los seis años que lleva implantada se realizaron varias campañas informativas para darla a conocer.

Quizá por la novedad, los dos primeros años de implantación del nuevo sistema fueron los que más inscripciones se registraron en la Cuenta Tributaria. De los 1.092 de 2013 se pasó a 1.927 al año siguiente, aunque a partir de entonces se mantiene una línea regular de crecimiento de en torno a 250 contribuyentes cada ejercicio.

En dinero, lo recaudado el pasado año con el pago fraccionado ascendió a 2,3 millones de euros, una cantidad modesta si se tiene en cuenta que sólo por el IBI el Ayuntamiento ingresa unos 70 millones. La cuota media que pagarán los 3.259 inscritos en la Cuenta Tributaria ascenderá a 65 euros al mes durante todo el año, aunque el 55,90% abonará entre 25 y 50 euros y el 25,67% entre 50 y 100 euros.

Dado que el Ayuntamiento pretende que el mayor número posible de contribuyentes pague en el plazo establecido para evitar así el engorroso proceso que conlleva cobrar por vía ejecutiva, la concejalía de Hacienda le pone al usuario un puente de plata para que abone sus tributos. «El Ayuntamiento continúa incrementando las facilidades para que los ciudadanos cumplan sus obligaciones tributarias», afirma el concejal de Hacienda, Antonio Gato.

Además del pago fraccionado, desde el pasado año puede utilizarse le tarjeta de crédito para cumplir con las obligaciones tributarias municipales y a la vista de los datos la respuesta es buena. Fueron 12.089 los recibos que se pagaron con tarjeta por importe de 1,2 millones de euros, la mitad de ellos multas.

Como buenos contribuyentes, la mayoría de los vallisoletanos pasó por caja dentro del plazo establecido. Pagar a destiempo o no pagar al final resulta caro: un 20% más de recargo por el simple hecho de hacerlo un día más tarde del límite establecido, porcentaje que va en aumento a medida que se retrasa el abono de la deuda.

Pero siempre hay quien, incluso con la amenaza del recargo o de embargo, no paga a tiempo y, en ocasiones, la concejalía de Hacienda se las ve y se las desea para cobrar. A falta de conocer los datos del Servicio de Inspección Fiscal del Ayumntamiento correspondientes a 2018, en 2017 se destapó un fraude fiscal de 1.566.897 euros por impago de tributos y tasas. La cantidad liquidada en 2017 estuvo por debajo de los dos millones recaudados el año anterior.

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