El abandono de galgos tras la temporada de caza preocupa a los animalistas
La protectora Scooby afirma que cada vez se adoptan más y que no es cierto que sea una raza que necesite mucho espacio para vivir

Un galgo de uno de los manifestantes delante de la pancarta de la concentración.-ICAL
«La práctica cinegética no es una tradición, no es parte de nuestra cultura, no es un deporte, no es un modo de disfrutar la naturaleza ni supone la defensa del mundo rural. La caza, hoy, es el ejercicio legal de la psicopatía, matar por matar, y un negocio que, según sus propios números, factura al año más de 3.635 millones de euros a costa del sufrimiento animal». Estas duras palabras formaron parte del manifiesto leído ayer por la Plataforma No A la Caza.
Convocaron una manifestación, junto a la Protectora de animales Scooby, exigiendo el cese de la caza, y principalmente la erradicación de la práctica de la cinegética con galgos y otros animales, porque tras la temporada de caza muchos son abandonados.
«La caza no es necesaria, el ecosistema se rige solo», aseguró Alicia, una de las organizadoras de la manifestación, perteneciente a la Protectora Scooby. El pasado domingo 27 finalizó la temporada de caza, «y esa fecha tan simbólica marca el principio del tormento anual de los galgos», leyeron en el manifiesto. Exigieron «a quienes desde cualquier ámbito dispongan o puedan disponer del poder para ello un claro posicionamiento y la adopción de las medidas necesarias para que el exterminio sistemático de al vida se convierta en un lúgubre recuerdo del pasado».
Alicia explicó que la protectora tiene varias sedes (Salamanca, Zamora, Palencia y Valladolid); y en 2018 recibieron unos 1.000 perros abandonados, de los cuales cerca de 600 eran razas empleadas para la caza.
«Los galgos se adoptan cada vez más, pero siempre han sido considerados como perros de caza y se cree que necesitan mucho espacio, pero eso no es más que un mito. Son perros de casa, les gusta la compañía de los humanos y les gusta estar en casa. Tienen las mismas necesidades que un perro de otra raza», comentó Alicia. «Un alto porcentaje de galgos los sacamos al extranjero; los adoptan bastante en Italia y Francia. Fuera de España están mucho más concienciados que aquí», explicó.
A pesar de esa información, fueron muchos los asistentes a la manifestación que acudieron con sus galgos y criticaron el abandono «masivo» de estos perros. Dijeron que esta raza de es «muy cariñosa», que se parecen a los gatos y que necesitan los mismos cuidados veterinarios que cualquier otro perro. Sobre esto último afirmaron que al tratarse de una raza menos mezclada tienen menos problemas de salud. Además se mostraron de acuerdo con Alicia, y aseguraron que los galgos se adaptan a las casas.
Una de ellas contó que tiene dos galgos, los dos adoptados. «Son muy buenos en casa, a los míos no se les oye ladrar, en casa solo quieren comodidad», aseguró.
«Uno me lo encontré con la pata partida, pesaba 12 kilos, y la otra tenía la cola podrida y hemos tenido que operarla tres veces», explicó. A pesar de todas las dificultades, ambos galgos están recuperados.