Diario de Valladolid

El pedófilo encarcelado en Valladolid tenía 40.600 archivos de «extrema dureza»

Presumía en el submundo de la pederastia de que mantenía relaciones sexuales con su hija de nueve años, hecho no real / El acusado de 50 años, que sigue preso, participó en conversaciones sobre violaciones a niños

Un agente de la Policía Nacional toma fotografías en el ordenador del detenido, A. J.C.M., de 50 años, residente en un piso céntrico de Valladolid.-E. M.

Un agente de la Policía Nacional toma fotografías en el ordenador del detenido, A. J.C.M., de 50 años, residente en un piso céntrico de Valladolid.-E. M.

Publicado por
Íñigo Arrúe
Valladolid

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El presunto pedófilo de Valladolid encarcelado a finales del pasado año, guardaba en los ordenadores de su domicilio 40.646 archivos de pornografía infantil de «extrema dureza», según informó la Policía Nacional, Cuerpo que ayer aportó más datos sobre la peligrosidad de este individuo, ya que para darse ‘caché’ en el submundo de la pederastia presumía de mantener relaciones sexuales con su hija menor de edad.

El supuesto pedófilo, A.J.C.M., de 50 años, fue detenido después de tres años de arduas investigaciones activadas por la policía alemana y suiza, pesquisas torpedeadas por las medidas de seguridad bajo las que actuaba. El pasado 28 de noviembre los agentes llamaron a la puerta de su céntrico domicilio de Valladolid y todo se vino abajo.

Hasta el punto de que ese mismo día pasó a disposición del Juzgado de Instrucción 3 de Valladolid, y según adelantó Europa Press, acto seguido ingresó en el centro penitenciario de Valladolid en régimen de prisión provisional, que aún se mantiene a fecha de hoy.

El presunto pedófilo A.J.C.M., podría ser condenado a una pena de hasta ocho años de cárcel. El artículo 189.1.b del Código Penal castiga con penas de uno a cuatro años al que «produjere, vendiere, distribuyere, exhibiere o facilitare la producción, venta, difusión o exhibición por cualquier medio de material pornográfico en cuya elaboración hayan sido utilizados menores de edad o lo poseyere para estos fines, aunque el material tuviere su origen en el extranjero o fuere desconocido».

Y el artículo 189.3 añade que serán castigados con la pena de prisión de cuatro a ocho años «cuando los hechos revistan un carácter particularmente degradante o vejatorio» y/o «cuando el material pornográfico represente a niños que son víctimas de violencia física o sexual».

La investigación desarrollada por la Brigada de Delitos Informáticos de la Policía de Madrid, en colaboración con el grupo de Valladolid, permitió confirmar que el detenido se dedicaba a la distribución –ya había compartido 1.700 archivos de pornografía infantil– y que las imágenes que guardaba y distribuía, contenían multitud de archivos sobre explotación sexual infantil.

Aún más, en conversaciones con otro investigado –y detenido en otra operación en Canarias– se refirió «de forma pormenorizada» a «violaciones sobre menores de edad», uno de ellos de solamente nueve años.

La investigación comenzó a finales del año 2015. A través de Interpol, los agentes recibieron una comunicación procedente de la policía suiza en la que se indicaba que habían detectado a un usuario, ubicado en España, con multitud de archivos de explotación sexual infantil a disposición de sus contactos en Internet. Tras la investigación inicial, desarrollada con la información recibida del país alpino, los agentes no lograron definir su localización exacta debido a las fuertes medidas de seguridad que adoptaba.

Meses después, y también vía Interpol, la policía alemana emitió una nueva comunicación acerca de lo que en un principio indicaba ser otro usuario de esta misma red, también ubicado en España, y que igualmente contaba con una ingente cantidad de archivos ilegales que ofrecía a modo de intercambio a sus contactos.

Los agentes realizaron numerosas gestiones para identificar a este individuo hasta lograr averiguar su identidad y descubrir su actividad oculta en redes sociales y en foros de internet de temática sexual infantil. Pesquisas que condujeron a una IP de Valladolid.

Hackeaba la WIFI de sus vecinos para despistar 

El encarcelado recurría al uso de aplicaciones específicas y malware para descifrar las contraseñas de seguridad de las redes wifi de su entorno cercano, en este caso de sus vecinos. Así, realizaba las conexiones de un modo más seguro y garantizaba su total anonimato, dificultando así la labor policial al no poder centrar con exactitud su ubicación.

Su base de operaciones era sorprendente, ya que su ordenador portátil descansaba sobre un tocador antiguo de mujer, con su correspondiente espejo (ver imagen). Sobre este decimonónico y estrecho mueble A.J.C.M. desplegó una gran actividad en el submundo de la pederastia.

Los agentes realizaron numerosas gestiones para identificar a este individuo hasta lograr averiguar su identidad y descubrir su actividad oculta en redes sociales y en foros de internet de temática sexual infantil. La Brigada de Delitos Informáticos tuvo conocimiento de la gran cantidad de comentarios que publicaba, presumiendo acerca del amor prohibido que vivía con su hija menor y en los que también compartía consejos con otros hombres acerca de cómo tratar a las niñas e iniciarlas en el amor paterno-filial.

Tras la entrada y registro de su domicilio se le intervino un disco duro en el que se almacenaban 40.646 archivos de material de explotación sexual infantil de extrema dureza, además de su teléfono móvil desde el que accedía a los foros en los que efectuaba la publicación de los comentarios de incesto. Finalmente, los investigadores pudieron comprobar que los abusos sexuales a su hija menor, relatados en los foros para ‘presumir’ de su dominio y control, no se habían llegado a producir.

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