Diario de Valladolid

La elevada tasación de la planta de Made dificulta la negociación para reflotarla

Maroto anuncia que han redoblado los esfuerzos en busca de un acuerdo entre inversores y acreedores

Óscar Puente, Roberto Delgado y la ministra Reyes Maroto en la sede de Mobile Lean.-MIGUEL ÁNGEL SANTOS /PHOTOGENIC

Óscar Puente, Roberto Delgado y la ministra Reyes Maroto en la sede de Mobile Lean.-MIGUEL ÁNGEL SANTOS /PHOTOGENIC

Publicado por
Fernando Martín
Valladolid

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La valoración tan elevada que se realizó en su día de la planta de Made de Medina del Campo es la principal dificultad para acercar posiciones entre los dos inversores interesados tanto en la factoría vallisoletana como en su ‘hermana’ de La Coruña y el principal acreedor, Abanca.

Así lo desveló ayer la ministra de Industria, Comercio y Turismo, la vallisoletana Reyes Maroto, durante su visita a la empresa Mobile Lean, una start-up con sede en la calle Duque de la Victoria en la que estuvo acompañada por el alcalde, Óscar Puente.

La búsqueda de una salida que permita la continuidad de los 94 trabajadores de Made, aunque sea para una actividad productiva diferente a la que realizan ahora, la construcción de estructuras metálicas, es «un problema complejo», admitió la ministra, natural de Medina del Campo, municipio que sigue pendiente del destino de una de sus principales empresas.

Aseguró que al Gobierno «le preocupa y le ocupa» el futuro de Made y subrayó que han «intensificado los contactos» y el trabajo con el resto de administraciones «porque los tiempos corren y la solución de las familias es necesaria». Unos esfuerzos dirigidos, subrayó, a que « no se pierdan la capacidad de trabajo y se mantenga la actividad productiva, aunque sea un nuevo inversor el que venga a Medina a desarrollar un proceso distinto al que estaba haciendo Made».

Son dos los inversores interesados en Made, pero Maroto advirtió de que la venta de las dos plantas, la de Medina y La Coruña, «debe ser conjunta» porque ambas tienen el mismo NIF. Un problema añadido que viene a sumarse al de la elevada tasación de la factoría. La ministra explicó que «la planta de Medina se valoró a un precio muy alto, y un año después, con la empresa cerrada, ha perdido mucho valor», una situación que obliga «a trabajar de forma mucho más intensa para aproximar la relación entre el acreedor y los inversores».

Acercar posiciones entre Abanca Corporación, el principal acreedor de Made, al que adeuda 14,4 millones de euros, y los dos inversores interesados en las plantas de Medina y La Coruña parece ser una de las claves para el futuro de la factoría medinense.

Maroto recordó que cuando los socialistas llegaron al Gobierno , hace poco más de seis meses, «tanto Made Medina como Made A Coruña ya estaban en un proceso de liquidación» e insistió que su «compromiso y responsabilidad» se centran en «mantener el empleo, para que las familias en Medina tengan un futuro».

En el informe presentado el pasado mes de octubre por el administrador concursal en el Juzgado de lo Mercantil número 2 de La Coruña se recogía que el valor de liquidación planta de Medina del Campo asciende a 12.065.854,58 euros, según la tasación encargada por el administrador concursal. La planta de La Coruña, por su parte, suma a esa cantidad otros 7.772.857,14 euros. En total las dos plantas, que concurren unidas como una sola empresa al concurso de acreedores, suman un valor tasado de mercado de 19.838.771,72 euros.

En el mismo estudio se cifraba la deuda total de las dos factorías en 69.545.334,59 euros, fruto de las deudas con 620 acreedores. La empresa figura como demandada en 118 procedimientos judiciales abiertos por sus proveedores.

También aparece en el informe un detallado análisis del balance económico de las dos plantas, que revela cómo el ejercicio 2016 terminó con unas pérdidas de explotación de 12.285.783 euros, y el siguiente con 6.307.194 millones. Los meses ejercicio de 2018 hasta que en mayo se declaró el concurso de acreedores acumulaban ya pérdidas por valor de 1.471.828,14 euros.

Esto supone que en los tres últimos años de actividad acumularon más de 20 millones de euros de pérdidas. Además de Abanca, el BBVA figura entre los grandes acreedores, con una cantidad de 8,8 millones de euros.

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