Diario de Valladolid

El repunte de extranjeros palía la sangría en Valladolid, que ‘sólo’ pierde 405 vecinos

Llegan 529 personas más de las que se mudan a otros países / ‘Controla’ mejor las fugas a otras provincias / El movimiento migratorio mitiga en parte la pérdida de 889 vecinos por la alta mortalidad y baja natalidad

-PHOTOGENIC/PABLO REQUEJO

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Publicado por
Esther Neila
Valladolid

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La provincia de Valladolid perdió durante el primer semestre del año ‘sólo’ 405 vecinos. El repunte de extranjeros (vinieron 529 más de los vecinos que se fueron a otros países) mitiga en parte la merma de 889 personas por la alta mortalidad y baja natalidad que acusa esta tierra. Además, Valladolid logró contener las fugas a otras provincias. Si hace un lustro la estampida llegó a alcanzar el medio millar de personas cada semestre, entre enero y junio el saldo migratorio interior fue de apenas 38 vecinos.

La provincia vallisoletana es la que mejor resiste la embestida demográfica de Castilla y León, según los últimos datos del INE publicados ayer. Su descenso de población de una décima es el más leve de la Comunidad. Valladolid se queda con 520.430 vecinos, la cifra más baja desde 2007, una cifra que la mantiene como la trigésima provincia española más poblada, tras bajar un puesto el año pasado, cuando fue adelantada por Huelva.

En el conjunto de Castilla y León, la llegada de inmigrantes no es tan notable, de modo que el saldo con el exterior sólo logra compensar la fuga de vecinos a otras autonomías, que sigue en números rojos. Las llegadas no contribuyen a rebajar la principal herida demográfica de esta tierra, la pérdida de 7.900 habitantes en el primer semestre como consecuencia de una mortalidad (15.300 defunciones) que duplica la natalidad (7.500 nacimientos).

El balance migratorio exterior en la Comunidad fue positivo en 2.522 personas, mientras el balance entre autonomías resultó negativo en 2.344. Es decir, entre los que llegaron y los que se fueron, prácticamente nos quedamos a pre en lo que se refiere a los cambios de residencia.

En consecuencia, los últimos datos de población sitúan a la Comunidad con 2.410.819 personas, el número más bajo de serie histórica, que registra datos desde 1971. También es la sangría semestral más abultada del país, con 7.737 paisanos menos entre enero y junio. Los desalentadores datos ni siquiera son noticia, porque apuntalan una tendencia muy consolidada. De media, Castilla y León pierde más de 43 personas al día. Cada día.

La bajada demográfica hubiera resultado más intensa de no ser por el aterrizaje de población extranjera, que empieza a remontar. Durante la década de crisis, la menor llegada de inmigrantes coincidió con la estampida de jóvenes a otros países, lo que supuso encadenar balances negativos con el exterior. Pero la tendencia empezó a corregirse el año pasado. Y ahora, por segundo semestre consecutivo, vinieron más de los que se fueron:6.704 personas llegaron de otros países, frente a los 4.182 castellanos y leoneses que cruzaron la frontera.

El balance, sin embargo, sigue en números rojos si analizamos los movimientos entre autonomías. La fuga a otros territorios pierde ritmo, pero sigue siendo abultada:11.774 habitantes abandonaron esta comunidad para instalarse en otra durante el primer semestre de 2018. También bajó el flujo procedente de otras autonomías a Castilla y León, una tierra que dio la bienvenida a 9.430 personas entre enero y julio. Con esos datos, fue imposible un ‘reemplazo’ cuantitativo en el balance interautonómico.

Por destinos, Madrid es la autonomía que más castellanos y leoneses recibe, 4.264 durante el primer semestre, casi un tercio del total, seguida de País Vasco, con un millar de cambios de residencia entre enero y junio. También los madrileños son los que se mudan en mayor número a esta tierra, que dio la bienvenida a 2.909 vecinos desde la comunidad vecina en el primer semestre del año.

El panorama de la Comunidad contrasta con la foto nacional, ya que en España la llegada de inmigrantes logró incluso compensar la pérdida de población por la caída de nacimientos y el aumento de las defunciones, dos variables que arrojaron durante el primer semestre los peores datos desde 1941. Así, el conjunto nacional registró a finales de junio la mayor cifra de población de los últimos seis años:en España viven ya 46,7 millones de personas, al sumar 74.591 en el primer semestre.

Por provincias, como es habitual, las nueve de Castilla y León perdieron población en el primer semestre con variaciones que las sitúan al final del ranking nacional. Porcentualmente, Zamora es la que dejó mayor número de habitantes entre enero y junio (casi un 1% al restar 1.337 vecinos), precedida por Ciudad Real (-2.638), León (-2.352) y Ávila (-746), que pierden medio punto cada una.

El resto de provincias de la Comunidad baja también unas décimas. De mayor a menor porcentaje, encontramos a Palencia (con -621 habitantes), Soria (-321), Segovia (-425), Salamanca (-873) y Burgos (-657).

En cuanto al balance con el exterior, las nueve provincias de Castilla y León tuvieron saldos positivos. Tras Valladolid, con esas 529 personas más, se sitúan Salamanca (464), Burgos (399), León (326), Segovia (234), Ávila (210), Palencia (206), Soria (83) y Zamora (71).

Mientras, los movimientos con otras provincias arrojan saldos en negativo para todas las de Castilla y León, al despedir a más vecinos de los que llegaron de otros territorios españoles. León fue la que registró un saldo más negativo (se mudaron 666 personas más de las que se implantaron en la provincia), seguida de Zamora (-403), Ávila (-317), Salamanca (-286), Segovia (-271), Palencia (149), Burgos (-137), Soria (-77) y Valladolid (-38).

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