Diario de Valladolid

El freno de las defunciones en Valladolid no impide una sangría de 889 personas

La provincia registra la cifra más alta de nacimientos con 1.701, pero las muertes superan las 2.500 / «Seguimos en la misma tendencia en un territorio muy envejecido», afirma Ignacio Molina

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E. NEILA / L. ROALES / VALLADOLID
Valladolid

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Los últimos datos demográficos publicados ayer por el Instituto Nacional de Estadística revelan que España registró dos hitos durante el primer semestre del año: el menor número de nacimientos y el mayor número de defunciones desde la posguerra. En concreto, vinieron al mundo casi 179.800 bebés (un 6% menos) al tiempo que fenecieron 226.400 personas (un 2% más).

Valladolid no resulta afortunado, ya que pierde habitantes. Durante el primer semestre del año se registraron más muertes (2.590) que nacimientos (1.701), lo que provoca un saldo vegetativo de 889. Esta cifra es mayor a la del año pasado durante el mismo periodo, que fue de 880. Es una cantidad elevada, pero que pasa más desapercibida de lo normal ya que en León hay un saldo vegetativo de 1.998 personas.

Los nacimientos siempre son sinónimo de alegría; en la provincia, durante el primer semestre del año, se produjeron 1.701, cifra récord en toda la Comunidad. De esos nacimientos 951 se produjeron en la capital, y los 750 restantes en municipios de la provincia. Respecto a la natalidad cabe destacar la edad media a la que las mujeres deciden ser madres. En 2017 y en Valladolid las mujeres decidieron tener su primer hijo con una edad media de 31,5 años, cifra que hace 10 años se situaba en los 30,6 años.

Sobre los 2.590 fallecimientos que se produjeron en Valladolid durante el primer semestre del año pasado, 1.612 fueron en la capital y los 978 restantes en localidades de la región. Valladolid no se posiciona en primer lugar respecto a defunciones, sino que lo hace León con 3.331 decesos. Sobresalen las cifras de Segovia y Soria, con 913 y 649 personas fallecidas, respectivamente.

En Castilla y León, sin embargo, no hay récord, porque veníamos de un año de mínimos y máximos:el ‘suelo’ de alumbramientos y el ‘techo’ de muertes se registró aquí en 2017. Con ese punto de partida, los datos del primer semestre revelan una evolución contenida en esta tierra, con una suave caída de los nacimientos de apenas de dos décimas y un ‘freno’ en los decesos, que lejos de crecer descienden un 1%. El resultado de combinar ambos fenómenos demográficos es un saldo vegetativo en números rojos: 7.486 alumbramientos frente a 15.343 decesos. El resultado, una sangría de 7.857 personas durante el primer semestre del año, el equivalente cuantitativo a borrar del mapa a todos los vecinos de Arévalo.

Como es costumbre, esta Comunidad vuelve a registrar unos de los saldos vegetativos más negativos del país. Sólo Galicia (con 9.135 personas menos), arroja un dato peor que el castellano y leonés.

De esa ‘merma’ autonómica, casi dos millares de personas salen de la provincia de León, que registra el peor saldo vegetativo de esta autonomía y uno de los más negativos del país, al quedarse con 1.998 personas menos en el primer semestre.

Otros 1.043 resta Salamanca, 999 Zamora, 910 Burgos, 889 Valladolid, 674 Palencia, 634 Ávila, 385 Segovia y 324 Soria.

«Seguimos en la misma tendencia en un territorio muy envejecido», contextualiza Ignacio Molina de la Torre. profesor de Geografía de la Universidad de Valladolid y actual director del Comisionado del Gobierno central Frente al Reto Demográfico. Atribuye la «ligera reducción» de las defunciones en el primer semestre a una variación coyuntural.

«Una mala gripe» puede explicar cambios estadísticos en tan corto espacio de tiempo, sostiene Molina de la Torre al asegurar que los datos del primer semestre de 2018 confirman una evolución sostenida en los últimos años, con «tasas de natalidad bajísimas y las tasas de mortalidad muy altas».

En cuanto a los nacimientos, todas las comunidades (excepto la ciudad autónoma de Ceuta) registraron menos alumbramientos que entre enero y junio del año pasado. Castilla y León se anotó la caída más suave del país (-0,2%) al inscribir en los registros a 7.486 criaturas.

Los fallecimientos, por otro lado, crecieron en once autonomías españolas y bajaron en las seis restantes. Castilla y León se sitúa en el grupo de las que vieron frenar el número de muertos, al despedir a 15.343 personas, un 1% menos que entre enero y junio del año anterior.

Por provincias, el volumen de decesos despuntó en Soria, con un 11% más (649 fallecimientos), el tercer porcentaje más abultado del país tras Castellón y Santa Cruz de Tenerife (con un 13 y 12%, respectivamente). También León y Burgos registraron más fallecimientos (3.331y 2.100, lo que representa subidas del 2% y el 1% en cada una).

La cifra absoluta de muertes se mantuvo estable en Zamora y Palencia, mientras descendió en Valladolid (-3%), Ávila y Segovia (-4%) y Salamanca (-5%).

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