Valladolid concede a título póstumo la Medalla de Oro a Rodríguez Bolaños y le reconoce como Hijo Predilecto
Puente adelanta que el parque Juan de Austria llevará el nombre del exalcalde

-ICAL
El Ayuntamiento de Valladolid inició hoy los trámites para la concesión de la Medalla de Oro de la ciudad y reconocer como Hijo Predilecto al que fuera alcalde, Tomás Rodríguez Bolaños, fallecido el pasado viernes, “por dar el impulso en la dirección que la mayor parte de la población reclamaba”, en el nuevo periodo democrático que se iniciaba entonces, en 1979. En la declaración institucional aprobada en un pleno extraordinario, al que el actual regidor, Óscar Puente, dio lectura, todos los grupos políticos reivindicaron por unanimidad la figura de “aquel joven político que, a los 35 años, decidió con generosidad presentarse a la Alcaldía, en unos años difíciles, aunque muy esperanzadores”.
“Con decisiones de tipo social y urbanístico, en sus 16 años de mandato, se dio la vuelta a la ciudad. Y sobre todo se adoptó un talante de gobierno radicalmente diferente, que marcó el futuro urbano”, reza la declaración. Los grupos defendieron el carácter “municipalista” de Rodríguez Bolaños y coincidieron en que “no es necesario forzar los hechos para ponderar y estimar lo que entonces se hizo, y entender bien que la ciudad esté agradecida a aquel antiguo alcalde que siempre supo mantener la expresión jovial y sorprendida del muchacho que jugaba en las calles de Valladolid” y que más tarde fue sindicalista en FASA-Renault.
Por ello, el Pleno entendió hoy que Rodríguez Bolaños “reúne los méritos exigidos”, tanto para recibir la Medalla de Oro como su reconocimiento como Hijo Predilecto. “Pocas personas habrá que se acomoden con tanta justeza a las dos distinciones que se proponen”, concluye la declaración. A su término, el regidor propuso que el parque multiaventura Juan de Austria lleve el nombre del exalcalde, “muy cerca de donde él jugaba, en el Paseo de Zorrilla, y un espacio verde”, informa Ical.
Durante su discurso, Puente aseveró que “hubiera preferido acabar el mandato sin tener que pronunciar estas palabras”, de un hombre con el que siempre hablaba del Real Valladolid y de política. “Amaba la política y la entendía en la cúspide, como entrega, como facilitar la igualdad social, como hombre de izquierdas”, sentenció el primer edil, quien añadió que siempre denostaba a quienes utilizaban el término “politización” de forma peyorativa.
Puente definió a Rodríguez Bolaños como “fino, certero, analista, hábil y brillante orador, hombre de buen humor”, que asistía a las asambleas del PSOE local todos los lunes, “un hombre que lo había sido todo”. “Hay que amar mucho la política para hacer eso”, explicó sobre una persona que ha sido “un referente”. También, dijo, era “lo opuesto a un analfabeto político”, es decir, “el que tiene en su poder la toma de decisiones pero no conoce el costo de la vida”.
Igualmente, recordó que lideró una “labor titánica” desde que llegar a la Alcaldía el 20 de abril de 1979, y “tres años después inauguró el estado José Zorrilla, algo impensable hoy en día, asfaltó calles y corrigió servicios públicos precarios”. Recordó también que tuvo enfrentamientos vecinales por prohibir el paso de camiones por el Cadenas de San Gregorio, junto al Museo Nacional de Escultura, o peatonalizar la calle Santiago. Por ello, Puente reivindicó la “paz y democracia de estos 40 años” y apostó por “seguir avanzando por el camino del diálogo y la concordia”.
Un torero de los que se arrima
Todos los portavoces de los grupos municipales pudieron expresar brevemente unas palabras institucionales hacia Rodríguez Bolaños, una vez que defendieron por unanimidad otorgar las dos distinciones. Así, el portavoz del PSOE municipal, Pedro Herrero, recordó que hay “un antes y un después” del paso de un alcalde, pero el caso de quien estuvo 16 años al frente del Consistorio “marca un hito histórico de primera magnitud, como es la transición de la dictadura a la democracia”. Herrero recordó, no obstante, que Rodríguez Bolaños “no fue el primero elegido en democracia”, pues antes lo habían hecho Landrove y Antonio García Quintana, fusilado 42 años antes de que Bolaños alcanzara la Alcaldía junto a la ermita de San Isidro.
Herrero explicó que “solo él padeció el vértigo de tomar posesión de una Alcaldía sobre cuya mesa no encontró ni un papel, el desafío de estrenar la Constitución y el Estatuto de Autonomía, entrar a formar parte de la Comunidad Económica Europea, o la incertidumbre del intento del golpe de Estado de 1981”. “Pero Tomás era un torero de los que se arrima. Un político emprendedor. Uno de esos hombres valientes que tuvieron el coraje de jugarse todo su patrimonio, su puesto de trabajo, y perderlo como lo perdió, por defender los derechos de todos los trabajadores”.
Justificó que “dejó huella en la política con mayúsculas” en un “tortuoso desfiladero que sus gobiernos se afanaron en allanar” a las generaciones actuales, inclusos los miembros de la X corporación, “beneficiarios de la estructura y del sistema de gestión municipal iniciada por Rodríguez Bolaños”. Por último, ensalzó su “templanza, análisis y consejo” y añadió que se lleva lo más grande, el “cariño sincero del pueblo de Valladolid y ser un alcalde querido”.
“Asombroso recuerdo a un político”
Por su parte, la portavoz de Valladolid toma la Palabra, María Sánchez, señaló que no ha encontrado “ni una sola opinión que tenga una mala palabra sobre el tipo de persona que era”. “Todo el mundo destaca su bondad y afabilidad”, recordó.
De hecho, mostró su “sorpresa” de lo “maravilloso que es que cientos de vecinos hayan pasado por el Ayuntamiento a despedirse de Rodríguez Bolaños, en recuerdo de un político”. “Alguien que ha tenido que gobernar, además en una época muy difícil, habrá tomado muchas decisiones que podrían haberle generado muchas enemistades; y sin embargo, aún desde la discrepancia política, la inmensa mayoría de Valladolid tiene un grato recuerdo”, sostuvo Sánchez.
Igualmente, el portavoz del Grupo Municipal Popular, José Antonio Martínez Bermejo, ensalzó del exalcalde la “sabiduría política utilizada con prudencia y nunca queriendo parecer que daba un consejo, un hablar llano, directo y al grano, llamando a las cosas por su nombre”. Destacó su afán por “cambiar Valladolid como se estaba cambiando España. “Forma parte de esa suerte de políticos, de todos los partidos, que decidieron que lo más importante en esos momentos eran la concordia y el consenso; poner por delante el diálogo constructivo por encima de la disputa era su santo y seña”, comunicó Bermejo, quien deslizó que hoy “falta un cachito emocionante de la historia de Valladolid”, pero “nuestros hijos dibujan juntos proyectos de música, luz y color en una ciudad más abierta, más plural y más humana, gracias a Tomás y los que trabajaron entonces”.
Charo Chávez, de Valladolid Sí se Puede, definió a Bolaños como “sinónimo de cambio, de forja política e impagable valor, que contribuyó a dimensionar” la ciudad gracias a su “aplomo” durante varias legislaturas. “Supo transformar la ciudad y fue pionero en anteponer los intereses de los vallisoletanos a los de partido”, comentó.
En los mismos términos se postuló la portavoz de Ciudadanos, Pilar Vicente, quien lo consideró la “imagen del cambio” y un “referente” de la política municipal en España, además de su “talante político con aquel que no pensaba como él, con el que tenía una forma opuesta de pensar a la suya”. Por último, el concejal no adscrito, Jesús Presencio, avaló a Rodríguez Bolaños como un “experto de la transición”, con una política “digna, educada y constructiva al servicio de las personas, por encima de los partidos políticos”, y que se ganó el “respeto, cariño y agradecimiento” de todos los vallisoletanos. “El mejor homenaje a las buenas personas es imitarles y recoger lo mejor de su impronta”, concluyó.