Diario de Valladolid

El primer denunciante pide al Vaticano que reabra el caso del cura pederasta

Reclama a Blázquez que haga llegar al Papa su petición / Ramós Gordón recurre su condena

José Manuel Ramos Gordón durante el homenaje recibido en Tábara.-E. M.

José Manuel Ramos Gordón durante el homenaje recibido en Tábara.-E. M.

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Guillermo Sanz

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«Le ruego y apelo a su conciencia que tenga la caridad de revisar mi caso». Con esta súplica finaliza F.L. (la persona que destapó el escándalo del cura pederasta José Manuel Ramos Gordón) una epístola enviada a Ricardo Blázquez con el deseo de que se la haga llegar al Papa Francisco en la reunión que tendrá lugar en el Vaticano en febrero del próximo año.

La víctima de Ramos Gordón en el Seminario Menor de La Bañeza pide al Sumo Pontífice que vuelva a releer una página pasada para la Diócesis de Astorga y que indague sobre los abusos sexuales que él y su hermano sufrieron a manos del cura, los cuales vieron la luz a raíz de una carta enviada al Vaticano. Con su caso prescrito judicial y canónicamente (al haber pasado más de 35 años), F.L. no cesa en su «empeño en la búsqueda de la verdad, justicia y reparación», como promete en la epístola remitida a Blázquez.

«Por cómo están actuando, esperanzas no tengo ninguna, pero sí las tengo en que algún día las cosas cambien como en Chile o en Irlanda. En España será una certeza, porque la Iglesia es igual en todo el mundo», declara el exseminarista, que remarca los motivos que le llevan a seguir en primera línea de batalla: «Sigo en la lucha por mi hermano, por mi hijo, que me da fuerzas, y por todos los niños, para que esto mejore para bien y para que no pasen por el calvario que yo he pasado».

F.L. explica con sus palabras que en la investigación abierta (por la que Ramos Gordón fue sancionado con un año apartado de la eucaristía y castigado con la realización de ejercicios espirituales y labores asistenciales; pena ampliada a diez años y a su ‘exilio’ de la Diócesis de Astorga después de investigar un segundo caso en el colegio Juan XXIII de Puebla de Sanabria) no se contó con él y denuncia «la pasividad y el silencio de la Iglesia española y el abandono absoluto a las víctimas».

Con estos argumentos bajo el brazo, F.L. exige «una comisión papal para que haga una investigación. Ahí se demostrará que todo ha sido una burla y una mentira. Mi caso se ha tapado para que no sentara precedente. Si no lo saco en los medios, Ramos Gordón seguiría en otra parroquia con niños», asegura en declaraciones a este medio.

GORDÓN, EN ASTORGA

Una década de exilio. Castigo que la Congregación para la Doctrina de la Fe impuso a Ramos Gordón el pasado 17 de septiembre por los abusos sexuales a los alumnos del Colegio Juan XXIII de Puebla de Sanabria; pena que por el momento no ha cumplido. El cura pederasta (que en el caso de Sanabria no reconoció los abusos como sí hizo en La Bañeza) continúa viviendo en la casa parroquial de Astorga, la cual debería haber abandonado tras la decisión anunciada por el obispo de Astorga, Juan Antonio Menéndez (el cual fue designado para presidir de la comisión antipederastia de la Conferencia Episcopal). El motivo radica en que Ramos Gordón ha recurrido la sentencia al Vaticano, un derecho de apelación que vencía a los 60 días de la sentencia y que ha hecho efectivo el religioso.

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