Procesado el asesino de Leticia Lebrato por otras dos violaciones
El también apodado como ‘violador de La Paz’ secuestraba a sus víctimas a punta de pistola

Pedro Luis Gallego a su salida de prisión.-ICAL
«Más pronto que tarde volverá a reincidir». Y así fue, puesto que los peores presagios de un atemorizado clamor social necesitaron menos de cuatro años para cumplirse con Pedro Luis Gallego, más conocido como el violador del ascensor. Con dos asesinatos, raptos y una veintena de violaciones a sus espaldas, la derogación de la Doctrina Parot le puso en libertad en 2013. Ahora vuelve a estar procesado por dos agresiones sexuales e intento de otras dos entre diciembre de 2016 y abril de 2017 en Madrid.
Gallego rechazó todos los cursos y tratamientos de rehabilitación durante los 21 años que estuvo en prisión cumpliendo una condena de 273 por el asesinato de la vallisoletana Leticia Lebrato y la burgalesa Marta Obregón en 1992, además de por 18 agresiones sexuales. Varios informes psicológicos desaconsejaron su excarcelación tras el decreto del Tribunal Europeo de los Derechos Humanos de Estrasburgo (TEDH). No les faltaba razón y, aunque no se supo nada de él durante tres años y medio, su instinto criminal seguía intacto.
El nuevo modus operandi que empleó durante este tiempo quedó al descubierto y su apodo pasó a ser el de violador de La Paz. A punta de pistola, Gallego secuestraba a sus víctimas en las proximidades de este hospital madrileño para llevarlas a su guarida en Segovia, donde las agredía sexualmente para después devolverlas al lugar del rapto. El conocido delincuente fue arrestado por la Policía el 16 de junio de 2017, acusado de la violación de otras dos chicas de entre 17 y 24 años.
La negativa de los informes se corroboró entonces cuando, tras arduos meses de minuciosa investigación y doce horas de registro domiciliario del piso que ocupaba en el número 16 de la avenida Dámaso Alonso, fue detenido por una veintena de agentes. El Juzgado de Instrucción número 33 de Madrid procesó ayer a Gallego –en prisión provisional, comunicada y sin fianza– por delitos de detención ilegal, agresión sexual, lesiones, robo con violencia y contra la salud pública, según consta en el auto al que tuvo acceso Europa Press.
Hasta 2022
Si no se hubiera retirado la doctrina Parot, motivo por el que se forzó su excarcelación, Pedro Luis Gallego continuaría cumpliendo condena puesto que su salida estaba prevista para 2022. Con apenas 19 años, en 1976, cometió su primera agresión pero no llegó a ingresar en prisión hasta tres años después. A partir de entonces su paso por instalaciones penintenciarias fue intermitente.
Su primer modus operandi le dio el sobrenombre de violador del ascensor puesto que Gallego aprovechaba su profesión como mecánico para acceder a los portales de su víctimas, donde esperaba a que entraran para después amenazarlas con un arma blanca e introducirlas en el habitáculo para forzarlas de modo muy cruel, según los testimonios de las mismas. Así, se le reconocieron 18 agresiones sexuales y violaciones.
La condena de 273 años de cárcel respondía igualmente a los asesinatos de dos jóvenes castellanas y leonesas. En enero de 1992 acabó con la vida de la burgalesa Marta Obregón, de 19 años y estudiante de periodismo. La vallisoletana Leticia Lebrato tenía solo 17 años cuando, seis meses después, su cuerpo fue encontrado en Viana de Cega con once cuchilladas y semienterrada.
En noviembre de 2013, como otros violadores y decenas de terroristas, salió de la cárcel. Y el tiempo dio la razón a quienes, como el presidente de la Audiencia Provincial de Valladolid, Feliciano Trebolle, abogó entonces por medidas como la libertad vigilada o la prisión permanente.
Hace un año, tres meses después de su última detención, Gallego intentó suicidarse con la sobreingesta de barbitúricos.