Un cerebro local al timón de los servicios de inteligencia
El vallisoletano JuanVelázquez de Velasco renovó la red de espionaje española, que dirigió desde finales del XVI
En un momento histórico en el que los actuales territorios de Castilla y León se convertían en el epicentro de la actividad política de España, los vallisoletanos también se convirtieron en escribas de los servicios secretos de la Monarquía. Buceando en los documentos que acoge la exposición, se pueden encontrar dos figuras con raíces vallisoletanas.
La primera de ellas responde al nombre de Juan Velázquez de Velasco, vallisoletano que llegó a alcanzar el rango de Capitán de la Infantería en Nápoles. Su experiencia militar en batallas como la de Lepanto o la Guerra de Portugal y sus cargos como Capitán General de Guipuzcoa y alcaide de Fuenterrabía le dieron tablas en el espionaje, llegando a dirigir una misión para tomar Bayona en 1595.
En el ocaso de Felipe II y el amanecer del reinado de Felipe III, Juan Velázquez de Velasco se convirtió en el jefe de los servicios secretos de la corona española. De su cabeza salió la iniciativa de centralizar el espionaje en el Imperio, teniendo que pasar por sus manos toda la información obtenida de los espías contratados para poder estudiar qué informaciones eran verdaderas y cuáles falsas, optimizando así la toma de decisiones. El cargo de encargado de la ‘Superintendencia y correspondencia de las inteligencias y cosas secretas’, puesto que heredó su hijo, desapareció a mediados del siglo XVIII, pero su legado es la herencia del Centro Nacional de Inteligencia.
Mientras que Juan Velázquez de Velasco trabajaba en pro de la corona española, otro vallisoletano vendía sus servicios a la monarquía francesa. Este es el caso del comunero Antonio Rincón, que tras la Guerra de las Comunidades se fugó a Francia para ponerse al servicio de Francisco I.
Rincón viajó hasta Constantinopla para intentar convencer a Solimán I que le declarara la guerra a Carlos V, como pudo saber el emperador por una carta cifrada emitida por el embajador de Venecia. En la misma, se informaba de que el comunero había entregado a los turcos información sobre Brindisi. La táctica española fue clara, espiar al vallisoletano en Francia para apresarle, interrogarle y castigarle cuando cruzara las fronteras del país galo en uno de sus viajes a la actual Estambul. En julio de 1541 Antonio Rincón fue apresado y asesinado cerca de Pavía por orden del marqués del Vasto.