Diario de Valladolid

UNA MUJER | UN PROYECTO / JIMENA ACOSTA

«Fabricando compresas de tela se puede cambiar el mundo y cuidar de la naturaleza»

Jimena Acosta, en su taller de Sobradillo, un pequeño pueblo de los Arribes del Duero salmantinos.-ARGICOMUNICACIÓN

Jimena Acosta, en su taller de Sobradillo, un pequeño pueblo de los Arribes del Duero salmantinos.-ARGICOMUNICACIÓN

Javier Pérez Andrés
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Javier Pérez Andrés

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Jimena Acosta es una pequeña empresaria de Sobradillo (Salamanca). En su taller artesano de confección fabrica compresas ecológicas de higiene íntima femenina, protectores de incontinencia, discos de lactancia y toallitas limpiadoras para bebé. Todo, elaborado con algodones orgánicos que no provocan alergias ni irritaciones. Jimena es consciente de la dura competencia que tiene con las grandes multinacionales del sector, fabricantes de productos desechables, de usar y tirar. Su cruzada ecológica está del lado de quienes buscan alternativas naturales.

Pregunta.- ¿Cuál es su formación?

Respuesta.- Soy técnico Superior en Información y Comercialización Turística.

P.- ¿Tiene algo que ver con su actual situación en el medio rural?

R.- Pues no, no tiene mucho que ver, la verdad…

P.- ¿Y cómo se gana la vida en Sobradillo?

R.- Tengo un taller de confección de compresas lavables, para menstruación e incontinencia.

P.- ¿Por qué decidió dedicarse a esta artesanía?

R.- Me gusta coser, trabajar con las manos. Me parece muy creativo. Como aquí no hay mucho empleo, decidí crear esto por mi cuenta. Tampoco he necesitado hacer una gran inversión inicial. Más tarde comprobé el interés de muchas mujeres por estos artículos y eso me ha animado.

P.- Cuántas veces le han dicho: “¡Pero si esto es lo que usaba mi abuela!”…

R.- Muchísimas. Al principio, la gente se asusta, pero luego lo entiende.

P.- ¿Y qué contesta a quienes lo ven como un retroceso?

R.- Pues les digo que necesitamos tener opciones donde elegir. Si te convencen, los productos convencionales están bien, pero si no es así, esta es una alternativa muy buena.

P.- No me negará que esto es lo último que se le podría pasar por la cabeza a una emprendedora…

R.- Ya hay otras iniciativas similares, no soy la única que se dedica a esto. Confieso que mi madre me dice que se me ocurren ideas muy raras. Pero bueno, me parece una idea muy útil y pienso que lo puede ser para los demás.

P.- ¿Vive de su empresa textil?

R.- Lo intento, pero es complicado arrancar.

P.- ¿Para cuándo un pañuelo para guardar en el bolsillo con la misma filosofía?

R.- Llevo queriéndolo hacer desde que empecé. Recuerdo llevar el pañuelito metido en la manga cuando era pequeña, y a mi abuela, que lo llevaba dentro del escote. Es algo que quiero hacer, lo que pasa es que no sé bordar iniciales, pero aprenderé.

P.- Lavar y reutilizar, ¿cuánto duran sus productos?

R.- Las compresas pueden durar cinco años, hasta que empiezan a perder un poco de absorción porque las telas se gastan de tanto lavarlas. Las mujeres usamos unas 20-25 compresas y tampones al mes, y eso es así durante 30 o 35 años de nuestra vida. Eso repercute en el bolsillo porque es muchísimo dinero, pero no nos damos cuenta porque lo vamos gastando poco a poco. Las compresas de tela nos exigen hacer una pequeña inversión inicial, pero luego duran muchísimo.

P.- ¿Qué materiales utiliza?

R.- Algodón orgánico, libre de químicos y tóxicos. Para el interior utilizo algodón absorbente. Y también un tejido, llamado ‘pul’, que es ligero, impermeable, elástico y transpirable

P.- La máxima de ‘usar y tirar’ no va con usted…

R.- Para nada, creo que es un engaño total del capitalismo.

P.- ¿Es consciente de que navega contra corriente en un barco muy chiquito?

R.- Claro que sí, y mucho, pero lo voy a intentar. Los chiquitos también podemos llegar muy lejos.

P.- ¿Tiene futuro esta artesanía?

R.- Lo que tiene es presente. El cambio tiene que ser ahora y depende de cada uno de nosotros.

P.- El problema del plástico desechable ha alcanzado cotas de dimensiones mundiales. Luchar contra esto desde un pequeño pueblo de Salamanca tiene mérito. ¡Parece una pariente lejana de Viriato, en contra del Imperio Romano!

R.- (Ríe) Creo que los cambios tenemos que hacerlos a pequeña escala, para que las cosas funcionen de forma global. Si todos cambiamos un poquito, podremos cambiarlo todo. Fabricando compresas de tela se puede cambiar el mundo y cuidar de la naturaleza.

P.- ¿Quién es su competencia?

R.- Pues tengo un montón, desde las empresas de compresas convencionales, a los grandes laboratorios farmacéuticos. Pero bueno, allá voy. ¡Busco mecenas!

P.- ¿Cuántas unidades fabrica y dónde vende?

R.- Suelo fabricar unas 300 compresas al mes. Las vendo por Internet porque tengo una tienda online, yimis.es. También voy a muchas ferias, sobre todo las que tienen que ver con productos ecológicos.

P.- ¿Cómo le gustaría que fuera su empresa dentro de cinco años?

R.- Me gustaría tener a más gente trabajando conmigo, porque a veces me aburro yo sola en el taller… ¡Aunque pongo en práctica eso de coser y cantar!.

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