El primo del menor muerto de un tiro queda libre pero sigue investigado
A la espera de la prueba de la parafina que tardará unos días, y con el convencimiento de la Policía de que el disparo fue fortuito

Bloque de viviendas de Francisco Mendizábal donde ocurrió el suceso.-E. M.
Fuentes de la Jefatura Superior de Policía de Castilla y León en Valladolid explicaron ayer que la situación del primo carnal del joven J. de 13 años que murió de un disparo en la casa de su abuelo de Huerta del Rey en la noche del pasado viernes, es de «investigado, no detenido», por lo que permanece en libertad.
De hecho, podría desprenderse en breve de la condición de investigado en cuanto se resuelva la prueba de la parafina –será esta semana– para determinar quién apretó el gatillo del revolver de pequeño tamaño, si su primo carnal, de forma fortuita sobre sí mismo, o fue este familiar de 16 años el que disparó de manera accidental el arma.
En cualquier caso, este joven de 16 años cuenta también a favor con la certeza de los investigadores de que no hubo intención en la detonación. «Se llevaban especialmente bien. Tenían una muy buena relación. Eran uña y carne», recalcaron fuentes policiales sobre los primos. El joven de 16 años –que también es nieto del dueño del arma A.L.J., de 75 años detenido inicialmente por tenencia ilícita de armas y luego puesto en libertad con cargos– fue conducido el sábado a Comisaría a prestar declaración. Sin embargo, en presencia de su abogado y familiares, se acogió a su derecho a no declarar. Y desde entonces permanece bajo custodia en el domicilio familiar, a la espera de ser citado por la Fiscalía de Menores.
investigación «delicada»
Fuentes policiales indicaron ayer a este diario que el caso es «muy delicado» y no solo porque se trata de menores. Dar con la secuencia real de los hechos no está siendo tarea fácil. Para empezar, en la primera llamada al 112 el alertante habló de «un autodisparo», lo que llevó a este servicio a clasificarlo como intento de suicidio. Atodo ello se suma que el primo no ha querido declarar y algo que asombró a los investigadores:el arma tardó en encontrarse en el domicilio y no apareció hasta un buen espacio de tiempo de presencia policial en el piso.
De esta vivienda, situada en la segunda planta del número 7 de la calle Francisco Mendizábal, los agentes se llevaron el revólver, la vaina percutida y cuatro cartuchos. El abuelo reconoció a la Policía Nacional que el arma era suya, pero admitió que no tenía licencia. Un vecino del piso donde se produjo el disparo relató a La 8 que él no escuchó la detonación, pero sí su mujer que, asustada, salió del comedor al rellano. «Fui a por ella para meterla de nuevo en casa. Le dije que allí no hacía nada», afirmó. «Luego se sucedieron gritos y gritos, policías y enfermeros», agregó.
Según este residente, el abuelo y demás familiares llevaban unos ocho meses en la vivienda. «Es una casa donde siempre entra y sale mucha gente», afirmó. En esta vivienda reside el menor de 16 años, en tanto que su primo vivía en el portal 3 del bloque de viviendas. Ayer fue enterrado entre escenas de dolor en el Cementerio del Carmen.