Diario de Valladolid

UN HOMBRE | UN TRILLO / JOSÉ ÁNGEL BRAVO

«En esta región no se atervan de la siertería del vilache»

José Ángel Bravo, el ‘sortija’, en su taller de Cantalejo, con réplicas de trillos en miniatura que él mismo elabora de forma artesanal.-ARGICOMUNICACIÓN

José Ángel Bravo, el ‘sortija’, en su taller de Cantalejo, con réplicas de trillos en miniatura que él mismo elabora de forma artesanal.-ARGICOMUNICACIÓN

Javier Pérez Andrés
Publicado por
Javier Pérez Andrés

Creado:

Actualizado:

Todos le conocen en Cantalejo por el apodo familiar, ‘sortija’. Es profesor de instituto y artesano de miniaturas de aperos tradicionales, una actividad que une a su pasión por la cultura de su pueblo, en especial, por el legado del trillo, al que dedica buena parte de su vida. José Ángel defiende el trillo como una seña de identidad que traspasa las fronteras de Segovia y que ha colocado a los trilleros de Cantalejo en el mapa de la geografía cerealista de nuestro país. Desciende de trilleros y sueña con que las nuevas generaciones no olviden que hubo un tiempo en el que los fabricantes de trillos se comunicaban con una curiosa jerga. Lleva con orgullo ser bricoparlante.

Pregunta.- ¿Qué es un bricoparlante?

Respuesta.- En Cantalejo tenemos una jerga que se llama gacería, que inventaron los antiguos fabricantes de trillos -es decir, los trilleros- para comunicarse entre sí. Bricoparlante viene de ‘brico’, que significa trillo, y ‘parlante’, que es hablar o ‘garlear’.

P.- Tradúzcame algo de la gacería…

R.- No se atervan de la siertería del vilache. ¿Qué significa? Pues que no se conocen o no se entienden muy bien las cosas propias de Cantalejo, en referencia al trillo o la misma gacería.

P.- ¿Quién defiende hoy la gacería en Cantalejo?

R.- Quedamos algunos apasionados que la ‘garleamos’ en cualquier situación. Y me gustaría dejar claro que esta jerga no se utilizaba para engañar, sino para obtener ventaja en los tratos. Hay que tener en cuenta que se la inventó gente que no sabía leer ni escribir, por eso la jerga se convirtió en una herramienta de trabajo. Cualquiera que consulte la web de nuestro Ayuntamiento o busque la palabra gacería se encontrará el glosario de términos. Hay 300 y pico palabras recogidas, depende del autor. Se entendían solo con esas, y con alguna otra, que servía de comodín.

P.- ¿Es cierto que en el instituto y en la escuela de Cantalejo se enseña la gacería?

R.- Sí, hay una profesora que enseña alguna palabra nueva cada día. Como briquero que soy, en el instituto donde doy clase también enseño algo.

P.- ¿Por qué Cantalejo es el pueblo de los trillos?

R.- Hace años hubo varios pueblos que se dedicaban a los trillos, pero luego se quedó solo el trillo cantalejano por su buena calidad. La época de mayor esplendor fue la década de los 50 del siglo pasado. Entonces se hacían en Cantalejo alrededor de 40.000 trillos y había 400 familias que se dedicaban al oficio, más de la mitad del pueblo.

P.- Lo del trillo le viene de familia…

R.- Mis abuelos y mi madre, concretamente, se dedicaban a fabricarlos, y los vendían por tierras leonesas. Con cinco años ya les acompañaba para venderlos por la zona de La Bañeza.

P.- ¿De dónde sacaban la madera para construir los trillos?

R.- Una de las razones por las que Cantalejo empezó a fabricar trillos y otros aperos fue porque tenía la materia prima a mano, dado que está rodeado de pinares.

P.- ¿Y las piedras de sílex?

R.- Las buenas procedían de Guadalajara. Los trilleros iban allí a comprarlas e incluso alguno se quedó solo para hacer la piedra y luego venderla en Cantalejo.

P.- No hay pueblo cerealista de esta región que no haya oído hablar de Cantalejo…

R.- Los briqueros llegaban a Castilla la Mancha, Extremadura, Andalucía e incluso Santander.

P.- ¿Qué importancia tiene hoy el trillo en Cantalejo?

R.- Es una seña de identidad. Y aquí tenemos nuestro propio Museo del Trillo.

P.- ¿Briquero o trillero?

R.- Briquero es el habitante de Cantalejo y trillero es el fabricante de trillos. Viene a ser lo mismo. ¡Pero nunca trilero!

P.- Entonces le molestará lo de los tres vasitos y el garbanzo engañoso…

R.- Por supuesto, porque no tiene nada que ver. Los trilleros de Cantalejo se recorrían los pueblos para ganarse la vida honradamente.

P.- La historia del trillo es fascinante, ¿de qué manera se cuenta hoy a los forasteros?

R.- En el Museo del Trillo se explican, a la perfección, todas las fases de fabricación del trillo. También hay una exposición, junto a otros aperos.

P.- Y un buen día, usted decidió llevar el trillo a la miniatura, ¿por qué?

R.- Para que no se perdiera la tradición.

P.- El trillo es un objeto de decoración que encontramos hoy en casas, bodegas y restaurantes, ¿qué les diría a quienes conservan alguna pieza?

R.- Que la cuiden como un tesoro, porque es parte de nuestra historia. El Ayuntamiento de Cantalejo lleva un par de años con una escuela taller que enseña el oficio a los más jóvenes.

P.- ¿Algún día volveremos a utilizar los trillos en la era?

R.- Espero que no, aunque solo sea porque aquellos tiempos fueron muy duros. Pero nunca deberíamos olvidarlo. En pleno siglo XXI tenemos que defender la gacería y conocer la cultura del trillo en Castilla y León. Es la herencia de nuestros antepasados.

tracking