Recuperadas 15 obras de arte vendidas por monjas de Rioseco de forma ilegal
Un profesor de la UVA activó la investigación tras sospechar de la venta de un lienzo en una casa de pujas en Madrid / Investigados este subastero y un anticuario de Valladolid por dar salida a las piezas

El alcalde de Rioseco, David Esteban, y la delegada del Gobierno, Virginia Barcones, con el coronel Recio detrás, ante algunos de los cuadros recuperados.-EL MUNDO
El olfato de un profesor de Historia de la Universidad de Valladolid (UVA)ha permitido la recuperación de 15 valiosas obras de arte religioso que permanecían en paradero desconocido desde 2005. A ellas se suman cuatro piezas más entregadas voluntariamente por las monjas tras la investigación, entre ellas dos cartas autógrafas de Santa Teresa de Jesús. Todas ellas ya están a buen resguardo en el Museo Convento de San Francisco de Medina de Rioseco, un cenobio que será su sede definitiva para la su exposición.
El anticuario de Valladolid que vendió parte de las piezas y el gerente de la casa de subastas de Madrid que dio salida a un buen número de ellas están investigados ahora por los supuestos delitos de estafa, receptación y venta ilícita de siete obras de arte integrantes del Patrimonio Histórico.
La historia encierra un elemento aún más sorprendente, ya que las obras no habían sido robadas. Fueron vendidas de forma ilegal a particulares por las carmelitas descalzas del Convento de San José de Medina de Rioseco. La ley del Patrimonio Histórico español deja claro que los bienes del mismo solo podrán ser enejanados o cedidos al Estado, a entidades de Derecho Público o a otras instituciones eclesiásticas. Estas obras pertenecían a dos catálogos: ‘Clausuras. El patrimonio de los conventos de la provincia de Valladolid» y al ‘Monumental de la Provincia de Valladolid’.
Las religiosas cometieron un delito tipificado como ‘administración desleal’, aunque tanto el coronel jefe de la Comandancia de la Guardia Civil, José Miguel Recio, como el delegado de Patrimonio del Arzobispado, Jesús García, intentaron minimizar, como pecados veniales de monjas no duchas en legislación, la venta de las piezas.
«En todo caso el delito ha prescrito, porque han pasado ya más de 10 años. No hay ningún tipo de responsabilidad», indicó el mando de la Benemérita. «Vista toda la historia, hay cosas que revisar, pero no hay autoridad jerárquica entre Arzobispado y un convento de clausura, donde es difícil hacer inventario», añadió García.
Denuncia ante la Junta
La pista saltó en marzo cuando el avezado docente, experto en arte religioso, sospechó de un cuadro en venta en una casa de subastas de Madrid. El lienzo en cuestión llevaba el título ‘Isabel de Hungría’ y estaba datado en el siglo XIX o XX. Al profesor no le cuadró. A su parecer, se trataba de una obra de una época muy anterior y con otra protagonista: María Magdalena.
Convencido del fraude, el profesor de Historia formuló denuncia en la Junta de Castilla y León, investigación que acabó en manos del Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) de la Guardia Civil de Valladolid que enseguida puso los medios para recuperar el óleo y para averiguar su procedencia.
En esta investigación contrarreloj dieron con el comprador del óleo, quien lo adquirió de buena fe por 700 euros, cuando su precio podría llegar a los 20.000 o 50.000 euros, según Recio, ya que se trata del lienzo ‘María Magdalena despojándose de sus joyas’, anónimo castellano del siglo XVII. El hombre, asombrado, lo devolvió, al tiempo que anunció su intención de promover acciones contra la casa de subastas y el anticuario de Valladolid.
Y a ello se dedicó el Seprona en sucesivas visitas al anticuario de Valladolid en la llamada Operación Camarín. Los agentes inspeccionaron la tienda y el almacén del anticuario, y detectaron que la obra subastada se había ocultado con otro nombre en el libro de policía. Además, aprehendieron siete obras procedentes de la colección, así como otras siete obras catalogadas.
Las pesquisas depararon más sorpresas ya que se localizaron cinco piezas más pertenecientes a la misma colección, en instituciones de Salamanca, Toledo, Viana y Rioseco, Estas obras, que figuraban como en paradero desconocido, son de origen lícito. Finalmente, otras cuatro piezas de la citada colección fueron entregadas voluntariamente por las monjas del Monasterio del Corazón de Jesús de Viana de Cega, al que se mudaron tras vender el cenobio de Rioseco.