Detenida una banda que torturó a un empresario para robar 3.000€
Accedieron a su casa de la urbanización Santa Ana simulando ser de paquetería / Le golpearon y amenazaron con cortarle los dedos con cúter si no entregaba todo lo de valor

Urbanización Santa Ana de Valladolid, donde fue abordado y torturado en un chalet el empresario víctima del robo.-E.M.
Le inmovilizaron, le pegaron y hasta le amenazaron con cortarle los dedos con un cúter para que entregara el dinero. Al final huyeron con 3.000 euros y varios aparatos de telefonía de alta gama. Este calvario sobre un empresario vallisoletano ocurrió en una urbanización de Valladolid hace 17 meses y la investigación policial, sigilosa y discreta, ha concluido hace una semana con los cinco implicados detenidos.
En una laboriosa investigación llevada a cabo por el Cuerpo Nacional de Policía (CNP) –los autores actuaron encapuchados y se trata de un grupo itinerante dedicado a robar viviendas torturando a sus moradores– los agentes detuvieron en Bilbao y Baracaldo (Vizcaya) el pasado 20 y 21 de junio a cuatro miembros de la banda, todos ellos colombianos.
Se trata del varón J.E.S.C. de 32 años y con tres antecedentes policiales; el varón H.M.E. de 46 años y con dos antecedentes policiales; el varón A.U.C. de 46 años y sin antecedentes, y la mujer M.J.M. de 33 años y sin antecedentes.
La operación se cerró el pasado 27 de junio en Valladolid con la detención de J.B.B. de 43 años y con cuatro antecedentes policiales. Este es el único del grupo que es de nacionalidad española y los agentes creen que su participación fue «marcar» al empresario y localizar su domicilio, ya que no está aún verificado si fue uno de los tres que penetraron en la vivienda.
Los cinco fueron detenidos como presuntos autores de un delito de robo con violencia y pertenencia a grupo organizado.
Los hechos de la bautizada ‘Operación Tokio’ se remontan al 3 de febrero de 2017 en un chalet de la urbanización Santa Ana, próxima al Camino Viejo de Simancas. Siguiendo un plan para engañar a la víctima, la mujer del grupo, M.J.M., haciéndose pasar por empleada de una empresa de mensajería, llamó el timbre de la vivienda de la víctima y distrajo al empresario con la excusa de que le llevaba un paquete, algo que era falso.
Una maniobra de distracción que fue aprovechada por otros dos miembros que consiguieron acceder al interior del domicilio, agrediendo al dueño de la casa.
Según informaron fuentes policiales, inmovilizaron a la víctima con bridas durante más de una hora, mientras le golpeaban violentamente y amenazaban con seccionarle los dedos de la mano con un cúter para que les diera lo que tuviera de valor en la vivienda. Finalmente se apoderaron de una importante cantidad de dinero, aparatos electrónicos y de telefonía de alta gama. La suma de dinero, más de 3.000 euros, no se encontraba en una caja fuerte, aunque la víctima accedió a revelar su paradero tras la paliza recibida.
Las pesquisas de la Policía Nacional se prolongaron durante casi año y medio, hasta lograr la identificación, localización y detención de este grupo criminal, en las localidades de Baracaldo, Bilbao y Valladolid.
En libertad con cargos
El grupo desarticulado estaba especializado en asaltos violentos, que ejecutaban con gran rapidez y precisión, dejando apenas rastros e indicios de su acciones, como ocurrió en el chalet de Valladolid.
Otros golpes perpetrados por esta banda se centran en viviendas del País vasco sobre víctimas que previamente habían estudiado como potenciales acaudalados que guardaban, previsiblemente, una considerable suma de dinero y objetos de gran valor en sus domicilios.
Tras la tramitación de las diligencias, los detenidos pasaron a disposición de la autoridad judicial, que decretó su libertad con cargos. La operación fue realizada por el Grupo de Homicidios de la Comisaría de Valladolid en colaboración con agentes de la Brigada de Policía Judicial de Bilbao.
Dos precedentes de gran violencia en la provincia
El caso de tortura sobre el empresario de la urbanización Santa Ana no es el único en la historia reciente en Valladolid. D e hecho, hay otros casos de mayor violencia y más tiempo de secuestro. El 27 de abril de 2006 una banda profesional asaltó el chalé del empresario M.V. sito en la calle Miguel de Cervantes de la urbanización Coto del Cardiel de Viana de Cega. Un dato inquietante fue que el golpe se cometió justo tras un viaje que había mantenido a la familia lejos de su residencia durante cuatro días. Una banda de tres o cuatro encapuchados irrumpió en la vivienda pasadas las tres de la madrugada. Una vez dentro, los asaltantes despertaron a los miembros de la familia que allí dormían, un matrimonio y su hija. Los encañonaron con escopetas recortadas. A continuación presionaron al dueño de la casa, el empresario M. V., para obtener dinero en metálico (9.000 euros), joyas y tarjetas. Para ello emplearon la tortura tanto física como psicológica. M. V. recibió golpes, fue quemado en la cara y en la planta de los pies con una plancha y amenazaron con saltar un ojo a su mujer y violar a su hija. Una hora después salieron de la casa y la familia, aterrorizada, no se atrevió a pedir auxilio hasta una hora después.
Seis años después se consumó el secuestro con torturas más trabajado posiblemente de la historia de España. El 16 de noviembre de 2012 el director de la sucursal del Banco Sabadell de El Berrón, Asturias, fue secuestrado y trasladado por su captor O.R.P. , de 53 años, hasta Matapozuelos –su antigua residencia– para sonsacarle a golpes el número de sus tarjetas bancarias. Todo por un magro botín de 1.620 euros. O. R.P. , viejo conocido de la Policía, trasladó al bancario a Matapozuelos y sus gritos de auxilio fueron clave para su liberación. «¡Ayuda, ayuda, me han secuestrado, lamen a la Policía!», gritó el secuestrado tras haberse liberado de las ataduras y la mordaza con las que había viajado desde el Principado en el maletero.