Diario de Valladolid

Un rottweiler cazador de mitos

Ares es el primer animal de terapia de esta raza en España y lucha por poder trabajar con normalidad, algo que le impide el rechazo a su condición de Perro Potencialmente Peligroso

Ares, el primer rottweiler de terapia en España, posa en primer plano ante la mirada de su dueño Mario Ruiz.-MIGUEL ÁNGEL SANTOS

Ares, el primer rottweiler de terapia en España, posa en primer plano ante la mirada de su dueño Mario Ruiz.-MIGUEL ÁNGEL SANTOS

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Guillermo Sanz

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Yo soy yo y mis circunstancias. Una de las frases que legó Ortega y Gasset invita a pensar en la posibilidad de que la personalidad del ser humano se moldea en el torno de la experiencia vivida. Nadie nace bueno o malo. Ese gen no existe. Esta misma teoría se extiende al reino animal, donde el cine, la televisión o las leyendas urbanas generan una bola de prejuicios que cargan diariamente en sus espaldas perros como Ares, el primer rottweiler de terapia titulado en España.

Ares es un animal que vive para repartir cariño. Nació con un don que supo ver su cuidador, Mario Ruiz, desde que el rottweiler llegó a su casa hace casi cuatro años. «Yo colaboraba con la protectora Propatas. Tenía una bullmastiff que era miedosa y traía otros perros para que se la pasaran los miedos», relata. Ares llegó para quedarse, tenía un aura especial: «Empezamos a ir al parque de Canterac y los perros jugaban entre ellos, pero Ares no. Les ignoraba e iba a las personas. Tiene una cualidad innata. Va al que ve más triste», explica Mario Ruiz.

A pesar del carácter afable y cariñoso del rottweiler, humano y animal se encuentran diariamente el rechazo por su raza. Precisamente un episodio de racismo canino animó a Mario Ruiz a pasear a su perro por el terreno de la terapia. Dos niños jugaban con Ares hasta que la señora que les acompañaba preguntó la raza. En cuanto escuchó la palabra rottweiler el gesto se le cambió y separó a los pequeños bruscamente del animal asegurando que esa raza mata. «En ese momento pensé que había que hacer algo con la imagen que tienen estos perros», reconoce.

Mario comenzó a bucear en la red y dio con el Cuerpo Canino Terapéutico Lincoln, regentado por la reconocida Peggy Gilbert. «Ni me lo pensé», admite. Ares se vio rodeado por unos compañeros de clase que en su mayoría era golden y labradores y, «poco a poco, se fue ganando al curso». El rottweiler vallisoletano demostró ser un alumno aplicado. En el examen final sacó 44 de los 45 puntos posibles (la segunda mejor nota de la historia de la academia) para convertirse en el primer rottweiler de terapia graduado en España.

El título no ha sido una mano ganadora para esta pareja de ases. El rottweiler está incluido en la lista negra de perros potencialmente peligrosos (PPP) y eso es un muro que Ares y Mario están intentando derribar. «Queremos quitar el falso mito de los PPP. Con una buena educación son perros normales. En las listas de razas con más ataques en España no aparecen entre los primeros los perros potencialmente peligrosos», explica, con datos empíricos en las manos, Mario Ruiz, que cuenta en esta cruzada con el apoyo de la asociación vasca Unidos en apoyo a las razas PPP, que llegaron a llevar a Ares a los Master Serie de Boxeo en Bilbao, donde se rompió una lanza a favor de casos como el del perro vallisoletano.

PREJUICIOS

La batalla continúa a nivel administrativo y social. En el primer término, Mario Ruiz reclama que ha solicitado, sin recibir respuesta alguna, a Junta y Ayuntamiento de Valladolid que saque a Ares de la lista de Perros Potencialmente Peligrosos y pueda quitarle al animal un yugo en forma de bozal: «Queremos que se le saque de esa lista porque ha demostrado que ni es peligroso ni lo va a ser», entiende. La ausencia de casos parecidos provoca un vacío legal en el que se encuentra Ares, que en caso de recibir una respuesta positiva algún día puede sentar precedente y que le permita a Ares ejercer de terapeuta con normalidad. En busca de una respuesta que reconozca a Ares todos los derechos de un perro de terapia y una salida de la lista de PPP, Mario se ha ofrecido para dar charlas y talleres desinteresadamente. De nuevo, silencio.

Mario Ruiz sabe que en sus manos está la llave que ayude a ser feliz a muchas personas. Sin embargo, no le dejan sacarla del bolsillo. «Tengo una herramienta muy buena para ayudar a otras personas y se está desaprovechando», lamenta el cuidador, que no busca en la terapia una manera de ganarse la vida, sino una ayuda altruista a la persona que lo necesite. Animal y hombre se topan una y otra vez contra el muro de la desinformación y los prejuicios. Una situación que genera más impotencia cuando ha quedado comprobada la capacidad del rottweiler como terapeuta en casos aislados en los que ha podido trabajar con personas de movilidad reducida, miedo a los espacios públicos o asperger.

Las condiciones de Ares le convierten en un terapeuta de cuatro patas polivalente. «Tiene un efecto muy positivo en las personas. Es un perro que se involucra y sabe qué hacer. Sabe lo que tiene que trabajar.

Por su carácter vale para todo, pero por su características estaría más dirigido para personas con problemas psicomotrices, movilidad reducida, a las que anima a moverse, personas con problemáticas o presos. Nos encantaría poder trabajar en alguna cárcel», confiesa. Mientras, esta pareja con experiencia en el canicross, intenta escapar de la suya, una cárcel con muros levantados por los prejuicios, el miedo y el desconocimiento; rejas que impiden que sea plenamente libre un terapeuta con pelo y cuatro patas.

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