Diario de Valladolid

TRES AÑOS DE MANDATO DE PUENTE / BALANCE

Cambio de talante y giro social pero con grandes proyectos pendientes

Las medidas sociales son la gran baza del equipo de Puente en este tiempo, aunque están a la espera bastantes de los 103 acuerdos de gobernabilidad

-J.M. LOSTAU

-J.M. LOSTAU

Publicado por
Fernando Martín
Valladolid

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El 13 de junio de 2015 Óscar Puente recogía el bastón de mando como alcalde de Valladolid en una toma de posesión borrascosa. Apenas unos días antes, el 24 de mayo, el PP, con el ex alcalde Francisco Javier León de la Riva como candidato - inhabilitado pocos días después de las elecciones por desobediencia a los tribunales- había ganado los comicios. Con 12 concejales el PP fue el partido más votado, pero la aritmética electoral hizo que el PSOE, con Valladolid Toma la Palabra, una alianza de IU, Equo y colectivos ciudadanos, y Podemos, bajo el nombre de Sí se Puede, sumara los 15 concejales que daban a Puente la mayoría absoluta para acabar con 20 años de gobiernos municipales del PP, siempre presididos por León de la Riva. Fue la ‘carambola’ a la que se refiere la oposición cuando quiere meter el ojo en el dedo al alcalde para recordarle las circunstancias especiales, aunque sin tacha democrática, con las que accedió al sillón de la alcaldía.

Empezaba la era Puente y aunque no pocos auguraban que la coexistencia de estos tres grupos municipales, PSOE y Valladolid Toma la Palabra como socios en el equipo de gobierno, y Sí se Puede como puntal de apoyo, saltaría por los aires más tarde o más temprano, lo cierto es que tres años después no sólo se mantiene sino que parecen dispuestos a repetir el experimento en las elecciones de 2019. Y no será por no haber existido discrepancias entre ellos. Haberlas haylas, y algunas de calado, una baza que ha intentado jugar el PP, sin éxito, en estos tres años. Pero una dosis de sensatez, para no tirar por la borda lo que tanto les había costado, desbancar al PP de la alcaldía, y la necesidad mutua de los tres grupos para sacar adelante sus iniciativas -el tripartito que no se cansan de repetir los ‘populares’- han contribuido a preservar la alianza.

Tres años después, cuando la cuenta atrás para las elecciones municipales de mayo de 2019 ha empezado y ya se sabe que Puente repetirá como candidato del PSOE ¿qué balance puede presentar ante los vallisoletanos?

Para sellar su acuerdo de gobernabilidad en el Ayuntamiento, el PSOE y Valladolid Toma la Palabra elaboraron una lista con 103 propuestas que se comprometían a cumplir durante los cuatro años de mandato.

Un vistazo a la lista revela un grado de cumplimiento que puede considerarse aceptable, si bien en muchos casos resulta imposible saber si la medida en cuestión se ha puesto en marcha y en otros la propuesta no es más que un compromiso de continuidad con lo ya existente. Nada nuevo, por tanto. Mantenimiento y fomento de los huertos vecinales autogestionados, puede leerse en el punto 37 del acuerdo. O mantenimiento de los programas y servicios turísticos que están implantados, reza el número 38.

¿Se ha producido un replanteamiento de la gestión directa de los servicios públicos externalizados?, como se recoge en otro de los compromisos. Es cierto que se ha recuperado la gestión del agua, pero otros servicios siguen en manos de empresas privadas y los contratos se han renovado en estos tres años.

Pero más allá del inventario de compromisos, cumplidos unos, algunos en proceso de materilizarse y otros incumplidos, caso de la supresión de la Sociedad Mixta de Turismo, una decisión que parecía cerrada pero que al final se reconsideró y permitió que esta entidad siga en el nuevo organigrama de la concejalía de Cultura, en este tiempo se ha producido la reformulación de los grandes proyectos de ciudad, que en algunos casos acarreará un retraso considerable.

«Me preocupan más las personas que las bordillos», dijo el alcalde al comienzo de su mandato como avance de lo que sería su gestión. De hecho, en una de sus primeras fotos como regidor aparece durante la visita a uno de los comedores escolares para alumnos de familias con escasos recursos que abrió el Ayuntamiento en el verano de 2015. Era un compromiso, que se ha mantenido en el tiempo, y la fotografía fue un gesto, una declaración de intenciones.

En el balance de la gestión del alcalde hay que anotar luces y sombras, aunque ahora la preocupación por los bordillos, por las obras, gana terreno y todo indica que irá a más a medida que se acercan las elecciones. Desde la oposición, tanto el PP como Ciudadanos le acusan de practicar una política de gestos, de cara a la galería, pero de escaso contenido.

El nuevo regidor quiso marcar su impronta al llegar a la alcaldía con el énfasis puesto en la política social y el acercamiento a los ciudadanos. Como gesto simbólico, el acceso al Ayuntamiento por la puerta principal, antes restringido al regidor, concejales y autoridades, se generalizó para todos. Era un mensaje, al que siguieron otros. La agenda diaria del alcalde y de los ediles del equipo de gobierno, antes desconocida, se hizo pública y prescindió de la escolta que acompañaba a León de la Riva en sus desplazamientos. Aunque presumió de acudir en bicicleta para acudir al Ayuntamiento cuando estaba en la oposición, al llegar a la alcaldía aparcó la bici para desplazarse en coche, eso sí eléctrico.

Más allá de los gestos, una de las primeras medidas que adoptó el nuevo equipo de gobierno municipal fue la supresión de la tasa de basuras recuperada por el PP durante el anterior mandato. Era otro de los 103 compromisos suscritos por PSOE y Valladolid Toma la Palabra en su acuerdo de gobierno y supuso una merma en los ingresos del Ayuntamiento de 10 millones de euros anuales. También se suprimió la unidad de policía a caballo que creó el anterior alcalde y desapareció la subvención a los toros.

La concejala de Medio Ambiente, María Sánchez, se puso pronto manos a la obra para recuperar la gestión del ciclo integral del agua, en manos privadas durante 20 años. Tras una dura resistencia por parte de Agualid, la empresa concesionaria, con la desconfianza de los trabajadores por su futuro y las discrepancias en el equipo de gobierno sobre cuál sería el modelo de gestión a seguir, el asalto a este bastión de gestión privada se consumó en julio de 2017.

La gestión pública del agua figuraba en el puesto 99 entre las 103 actuaciones previstas para el mandato, aquellas cuya ejecución se prevé a largo plazo, aunque las previsiones se adelantaron y justo dos años después de llegar a la alcaldía este compromiso estaba cumplido.

Las cosas parecían marchar, pero se anunciaban nubarrones en el horizonte. Los grandes proyectos de ciudad heredados como el soterramiento del tren a su paso por la ciudad, el Campus de la Justicia, la rehabilitación del polígono de viviendas del 29 de Octubre, en el barrio de Pajarillos, la puesta en marcha del parque agroalimentario y la remodelación de la Feria de Muestras no acababan de encarrilarse.

PROYECTOS PENDIENTES Parque Agroalimentario y remodelación de la Feria

De las cinco actuaciones, el parque agroalimentario y la remodelación de la Feria de Muestras, esta última para habilitar más espacio destinado a congresos y abrir al público el recinto ferial, ahora rodeado por una valla, están en pañales y es de temer que no avancen mucho en el año que resta por delante. El parque agroalimentario, uno de los proyectos en los que más hincapié hizo el concejal de Hacienda y Promoción Económica, Antonio Gato, está pendiente del estudio de viabilidad encargado por el Ayuntamiento. Todo apunta a que ambos deberán esperar otro mandato.

NO SERÁ EN ESTE MANDATO Soterramiento, Campus Judicial y 29 de Octubre

Respecto a los otros tres, el soterramiento, la construcción del Campus de la Justicia y la rehabilitación del 29 de Octubre, cabría aplicar aquello de que cualquier parecido con la idea original es pura coincidencia. En el fondo, el equipo de gobierno ha cumplido con lo que plasmó en su acuerdo de gobernabilidad: la redefinición de los proyectos. Pero esta nueva formulación ha supuesto desechar el soterramiento del tren, que el alcalde apoyaba hasta conocerse la deuda de 400 millones que arrastraba la Sociedad Valladolid Alta Velocidad, con la protesta no sólo de la oposición sino de los vecinos de barrios como La Pilarica, para sustituirlo por un proyecto que contempla la construcción de 17 túneles y pasarelas sobre la vía, aunque en este mandato sólo se ejecutará una obra: el paso bajo la vía de la plaza de Rafael Cano, en La Pilarica.

Las cosas se complicaron también con el Campus de la Justicia al decidir Puente y su concejal de Urbanismo, Manuel Saravia, cambiar la ubicación que ya estaba decidida y con proyecto en una parcela del barrio Girón por el antiguo colegio de El Salvador, en la plaza de San Pablo. El retraso que este cambio ha supuesto es evidente y ahora Puente, con un gobierno del PSOE en Madrid, espera que el proceso se agilice. Su previsión es que en septiembre el Ayuntamiento disponga ya de los terrenos, que cederá al Ministerio de Justicia, aunque luego deberá realizarse el proyecto y sacar a concurso las obras. Sería noticia que antes de mayo de 2019, mes electoral y fin de mandato, se viera alguna obra.

En cuanto al 29 de Octubre la demolición de las más de 500 viviendas para reconstruirlas de nuevo se desechó en una votación vecinal en la que la rehabilitación, sin derribo, ganó por muy poco. Los trabajos están en marcha, incluso terminados en algunos bloques, aunque también habrá que esperar al próximo mandato para ver el fin de la rehabilitación, un ‘lavado de cara, según el PP, de este grupo de viviendas, con graves problemas de habitabilidad.

Detrás de la reconsideración de estos tres proyectos se adivina la mano del concejal de Urbanismo, Manuel Saravia, el alcalde en la sombra, como acostumbra a repetir el PP. Pese a las diferencias sobre la celebración del pádel en la Plaza Mayor, pese a las discrepancias sobre el grado de rebaja que había de aplicarse a los sueldos del alcalde y de los concejales y a pesar de que cabe la posibilidad de que ambos, Puente y Saravia, se disputen la alcaldía en las próximas elecciones, el concejal de Urbanismo se ha mantenido como un compañero de viaje leal en estos tres años. De su departamento han salido decisiones relevantes en estos tres años que afectan al modelo de ciudad y que también figuran entre los compromisos adquiridos.

URBANISMO Freno a la expansión de la ciudad en el nuevo PGOU

Tras años de urbanismo expansivo, en el nuevo Plan General de Ordenación Urbana, PGOU, en fase de revisión , se eliminan buena parte de las áreas homogéneas para mantener sólo aquellas que ya están en un proceso de tramitación avanzado. El nuevo equipo de gobierno considera que dentro del trazado urbano hay espacio más que suficiente para atender las necesidades de vivienda cuando el mercado inmobiliario se recupere. Definir el modelo urbano es otro de los compromisos, aunque la aprobación del nuevo PGOU ya lleva un retraso considerable.

COMERCIO Rechazada la ampliación de Vallsur

En materia de comercio, una de las decisiones más llamativas en lo que va de mandato, no porque no se hubieran anunciado sino por la envergadura de la operación, es el rechazo a la ampliación de Vallsur. Más partidario de reforzar el pequeño comercio por entender que Valladolid ya tiene cubierto el cupo de grandes superficies, el Ayuntamiento paralizó una operación que contemplaba la inversión de 25 millones de euros. Una decisión bien acogida en general por el pequeño comercio, pero muy criticada por la oposición por entender que no se puede despreciar una inversión de tal magnitud en los tiempos que corren y que además suponía la creación de puestos de trabajo.

VIVIENDA Creación de un parque de alquiler social

Más allá de la remodelación del 29 de Octubre, la política de vivienda se ha centrado en crear un parque de alquiler social para familias con escasos recursos. Son ya 60 las viviendas de las que dispone el Ayuntamiento para alquilar, aunque la previsión es llegar a las 100. Entre los compromisos de gobierno figura también la elaboración de un plan para la erradicación de infraviviendas, si bien sigue como asignatura pendiente la intervención en el polígono José Aramburu, más conocido como ‘Las Viudas’, en el barrio de las Delicias.

SERVICIOS URBANOS Nuevas líneas de Auvasa y a la espera del Pimusva

La reestructuración del transporte de autobús era una de las medidas anunciadas por el concejal de Seguridad y Movilidad, Luis Vélez, y desde principios de año hay nuevas líneas de autobús. Un cambio que, como siempre, provocó divisón de opiniones y que persigue frenar la sangría de viajeros de los últimos años. La reorganización del Paseo de Zorrilla, la principal arteria de la ciudad, actuación que también se contemplaba, parece aparcada ‘sine die’. Pendiente sigue, sin embargo, el compromiso de elaborar un plan de movilidad urbana.

La construcción del centro cívico de La Victoria y la inversión en centros de mayores están entre las actuaciones más reseñables en materia social, una de las grandes bazas del equipo de gobierno. En este tiempo se renovó el puente del Poniente y está en marcha una operación similar en el puente Mayor. En esa línea de progresión en el capítulo de obras, antes de fin de año está previsto que empiece también el cambio de los accesos al aparcamiento de la Plaza Mayor. El año que resta por delante se augura intenso y con el pie del equipo de gobierno en el acelerador para afianzar el cambio de estilo que pretender imprimir en su mandato. En un año se sabrá si lo han conseguido.

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