SALAMANCA (Cerezal de Peñahorcada)
Sin relevo generacional pese al entorno turístico
En fiestas y en días veraniegos los vecinos se congregan al son del tamboril o de juegos para niños. El bar, abierto en las antiguas escuelas, congrega tanto a paisanos que residen durante el año, como a los que gustan de regresar a su pueblo natal. Pero esta complicidad en fechas puntuales no se ve reflejada en el padrón.
En el pueblo salmantino de Cerezal de Peñahorcada están censados 74 vecinos.
Los últimos datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística revelan que 57 de ellos son mayores de 65 años.
Esta proporción, de un 77%, provoca que sea este municipio agrícola destaque por ser en el que más peso en toda la provincia tienen las personas de esta franja de edad.
Además, tampoco viven niños ni adolescentes. En el último padrón publicado, a 1 de enero de 2017, ningún habitante tenía menos de dieciséis años. Lo mismo sucede en otros 20 pueblos salmantinos.
La tranquilidad y las vistas a un paisaje natural atractivo para el turismo de la zona son dos señas de este enclave. Además, una parte del territorio se ubica dentro del Parque natural de Arribes del Duero. Ni siquiera el posible efecto del turismo de interior logra asentar población en este municipio situado a 93 kilómetros de la capital charra.