Diario de Valladolid

Estudiar Medicina en Valladolid es 889 euros más caro que en Galicia

La rebaja del 5% en la matrícula no impide que se mantenga como la tercera más cara del país / Un futuro arquitecto castellano y leonés paga 304 euros más que uno madrileño

El precio de las matrículas.-EL MUNDO

El precio de las matrículas.-EL MUNDO

Publicado por
Alba Camazón

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Medicina es una de las carreras más demandadas y más caras de las universidades públicas de la comunidad. En los últimos años, estudiar Medicina en Valladolid -también Salamanca tiene facultad- ha costado 1.815 euros por curso –siempre que el alumno no repita ni una asignatura–. La bajada del 5% de las tasas prevista para el próximo curso sitúa el precio de la matrícula de Medicina en 1.724 euros, la segunda más cara del país.

La medida anunciada por el consejero de Educación, Fernando Rey, no impide que la matrícula de esta carrera siga costando más del doble en Valladolid que en Galicia. Concretamente, 889 euros más. La bajada tampoco evita que las tasas medias (de 1.330 euros) sigan siendo las terceras más altas del país.

Estudiar en las universidades públicas de Castilla y León pasa factura a las familias y a los estudiantes, con unas tasas que superan la media estatal. La matrícula media es 346,07 euros más cara en la Comunidad que en el resto de España.

Muchos jóvenes optan por cambiar de domicilio durante la universidad para estudiar en una ciudad diferente. Sin embargo, los precios de las instituciones castellanas y leonesas las hacen menos atractivas para muchos. Sobre todo si estudiar en las comunidades colindantes sale más barato, como en el caso de Asturias (372,6 euros más asequible), Cantabria (590,4) o incluso Galicia, donde un año de carrera cuesta, de media, 687 euros menos. Si hablamos ya de carreras experimentales, la diferencia es aún mayor. Estudiar Medicina en Valladolid es 889 euros más caro que en las universidades gallegas.

La rebaja del 5% del precio de la matrícula universitaria no compensa el ‘tasazo’ que aplicó su predecesor en 2012, cuando el coste del crédito aumentó un 42%. Castilla y León sigue siendo la tercera Comunidad autónoma con los precios más elevados, únicamente por detrás de Cataluña y la Comunidad de Madrid.

Antes del tasazo, el precio medio de la matrícula era de 964 euros, y después de dos cursos consecutivos de subida, la Consejería de Educación decidió congelar las tasas de las universidades públicas de Castilla y León en el curso 2014–2015, donde la matrícula media ya costaba 1.400 euros.

Hasta este año, el precio de la matrícula ha oscilado entre 1.024,2 euros para las carreras menos experimentales –como Historia o Derecho– y 1.815 euros para carreras como Arquitectura, Medicina o Veterinaria.

Con la rebaja prevista para el próximo curso, el precio del año en Derecho volverá a estar por debajo del millar, porque costará 973,2 euros. Medicina, por ejemplo, supondrá el desembolso de 1.724,4 euros para alumnos y familias. En el primer caso son 51 euros menos y en el segundo, 90,6 euros. Todo esto, sin tener en cuenta que el precio de la matrícula suele aumentar si el estudiante debe repetir una asignatura, porque ese coste no se verá reducido.

En el caso de Arquitectura, Medicina y Veterinaria, el precio de la matrícula es incluso superior al de las universidades madrileñas (1.608 euros), lo que sitúa a Castilla y León como la segunda comunidad más cara del país para estas tres carreras.

Además, la matrícula universitaria media en Castilla y León, cifrada en 1400.4 euros, excede en 687 euros el precio de cualquier carrera en la autonomía más barata, Andalucía. En las instituciones andaluzas, la carrera cuesta lo mismo para el que aspira ser dentista y para el futuro musicólogo. En cualquier opción, supone 757,20 euros para los estudiantes, independientemente de la experimentalidad de sus carreras.

La Junta de Andalucía ha puesto en marcha este curso una medida para «igualar la educación superior al resto de servicios públicos básicos, como la sanidad o las etapas educativas preuniversitarias», según su boletín autonómico.

La propuesta del Ejecutivo de Susana Díaz es bonificar al 99% el importe de los créditos correspondientes a asignaturas aprobadas en primera matrícula. Así, el estudiante abona los 757,20 euros en el primer curso, y si aprueba todas las asignaturas, la Junta le bonifica al 99% los 60 créditos correspondientes al segundo curso, y así sucesivamente.

El Gobierno andaluz pretende de esta forma «evitar que quien no reúne las condiciones para una beca de estudios se pueda ver fuera del sistema universitario público por razón económica». Además, otorga a las matrículas de honor el significado de «distinguir y reconocer los resultados excelentes» de los estudiantes sin necesidad de relacionarla con bonificaciones económicas ni «limitarla» por motivos presupuestarios.

Andalucía es también la única Comunidad autónoma que no diferencia económicamente los grados por su experimentalidad. Sin embargo, otras autonomías como Murcia, Galicia o Navarra solo los desglosan entre experimentales o no experimentales –o Ingenierías y Ciencias de la Salud frente a Ciencias Humanas y Sociales, en función de la comunidad–.

Muchas autonomías distinguen las carreras en función de su experimentalidad, de tal forma que los estudiantes de ingeniería deben abonar una cuantía superior a la de las filologías, por ejemplo. La mayoría de comunidades autónomas establece tres ramas en función de la experimentalidad.

Sin embargo, la Junta de Castilla y León es la única que diferencia hasta siete grados de experimentalidad. Esto explica que la diferencia entre la matrícula más barata y la más cara sea de 790,80 euros. También justifica que Antropología cueste en Castilla y León 1.144, 20 euros, 171 más que Derecho, cuya matrícula es de 973,20 euros. Y en otras autonomías, como el País Vasco, ambas carreras cuesten lo mismo, 844,8 euros.

Es decir, las tasas de las universidades de Castilla y León no solo están entre las más caras del país, sino que además tiene un desglose que profundiza en la experimentalidad de las carreras y diferencia más allá de Ciencias, Sociales y Letras.

El precio que ha de pagar un alumno varía si tiene, por ejemplo, diez asignaturas de tercero de Ingeniería Mecánica y dos materias que suspendió en segundo. En Castilla y León, este estudiante pagará con la última rebaja 2.078,88 euros, de los cuales 1.579,8 corresponderían a las materias de primera matrícula del tercer año y 499,08 euros costearían esas dos asignaturas pendientes.

Sin embargo, en Asturias –con unos precios públicos similares a los de la media– el alumno tendría que ingresar en esa misma situación 1.368,95 euros, de los que corresponderían 1.011,6 a las asignaturas de tercero y 357,36 a las suspensas.

Esto se debe al porcentaje del coste real que tiene la universidad. La primera matrícula cubre entre el 15 y el 25% del coste de cada alumno; la segunda, entre el 30 y el 40%; la tercera, entre el 65 y el 75% y la cuarta matrícula (y sucesivas), entre el 90 y el 100% del coste real. Es decir, una carrera como Medicina tiene un coste de 8.168,4 euros en Valladolid, de los que el estudiante abona aproximadamente el 21% en primera matrícula.

Esta es una diferencia que los estudiantes no se explican. El presidente de la Coordinadora de Representantes de Estudiantes de Universidades Públicas (CREUP), Jesús de Alba, asegura a este diario que la diferencia de precios supone un «agravio comparativo» para los estudiantes que «cercena la igualdad de oportunidades» de los alumnos del conjunto estatal.

UNA BAJADA DE LA MATRÍCULA HASTA LA MEDIA ESTATAL

Es la principal propuesta de los estudiantes de las universidades públicas de Castilla y León. Que la bajada de las tasas no sea solo del 5%, sino que se amplíe hasta acercarse al coste medio de la matrícula en España. «Los jóvenes se van a Comunidades Autónomas limítrofes a estudiar», comenta a este periódico la presidenta del Consejo de Alumnos de la Universidad de Burgos, Paula Antón. Su homóloga de la Universidad de León, Carolina Martínez, añade a este diario que las tasas universitarias son las terceras más altas, pero la renta per cápita está por debajo de la media. «El precio de la matrícula no se corresponde con los salarios», sostiene.

El presidente de la Delegación de Estudiantes de la Universidad de Salamanca, Andrés Manzano, afirma que la bajada del 5% de las tasas es un «paso adelante» y una «buena iniciativa», pero «lo mínimo» es bajarla hasta la media nacional para evitar una mayor pérdida de alumnos, «que ya es muy grande».

«Muchos se van a Extremadura o Andalucía porque cuesta la mitad», asegura Manzano en declaraciones a esta redacción. El representante de los estudiantes de la Universidad de Valladolid en la Coordinadora estatal, Miguel Calvo, apoya las afirmaciones de sus homólogos y anuncia que pedirán su recién estrenado rector, Antonio Largo, que interceda ante la Consejería para que la matrícula sea gratuia, lo que le parece «razonable».

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