ÓSCAR PUENTE - Portavoz de la ejecutiva federal del PSOE y alcalde de Valladolid
«La estabilidad es que haya gobiernos que agoten los mandatos, no acudir a las urnas cada dos por tres»

Óscar Puente.-PABLO REQUEJO
Nunca vivirá lo suficiente Pedro Sánchez para agradecerle a su amigo Óscar Puente todo lo que ha hecho por él. Lo aupó cuando estaba vivo y era el candidato del aparato. Pero, sobre todo, lo resucitó cuando estaba muerto y no creía en él y en sus posibilidades ni su familia. Tras el golpe de estado auspiciado por Susana Díaz para descabalgar a Pedro Sánchez en el famoso comité federal, Puente se puso al frente de la operación ‘Renacido’. Lo hicieron otros. Y otros huyeron. Sólo que otros de los que lo hicieron no tenían nada que perder. Puente era alcalde de Valladolid, la décimoprimera ciudad de España. Y sí arriesgaba contra todo el ‘aparato’ socialista. Se enfundó la camiseta de campaña y bregó en tertulias, debates, entrevistas y mítines como un espartano en las Termópilas. Creyó en Sánchez siempre. Y no dejó de creer en Sánchez nunca. Y hace dos semanas, llegada la sentencia del Gurtel, aunque no sin cierta inquietud, espetó a su amigo con determinación, en medio de tantas dudas y tantas opiniones, que la moción de censura no sólo era una obligación, era una necesidad de supervivencia política. Sánchez, ante el enorme riesgo de la operación, se decantaba inicialmente por continuar el camino de la consolidación, sabedor del desastre que le ocasionó el vértigo de su primera vida política. El regidor pucelano, incisivo analista de la realidad demoscópica, esgrimió que así las cosas, en la normalidad, no sólo no avanzaban, contra sus propios pronósticos, si no que eran superados, no ya por la izquierda (Podemos), si no por el centro (Ciudadanos). Y eso sí empezaba a ser peligroso para un partido acostumbrado a atraer voto, ese voto de centro que cíclicamente fluctúa entre PP y PSOE. Insistió Puente. Creyó Puente. Argumentó Puente. Y acertó Puente. Todo pasó tal y como él lo pronosticó la semana pasada. Otros, más listos, como los economistas, se han apuntado a augurar lo ya ocurrido. La convicción de Puente en Sánchez es inquebrantable. Y eso, al margen de opiniones, es un valor ético nada en alza en la política actual. Puente es, sin duda, y por muchas cosas en mucho tiempo, el principal culpable (Rajoy al margen) de que Sánchez sea nuevo inquilino de La Moncloa.
PREGUNTA.- Usted ha sido uno de los artífices y el más convencido de que la moción iba a salir adelante, ¿qué le hacía tener tanta confianza?
RESPUESTA.- Las circunstancias políticas eran muy favorables para que la moción prosperara. Primero, un nivel de hartazgo muy grande con el Gobierno de Mariano Rajoy, que hacía muy complicado decir que no en este momento a una moción de censura contra un partido que está en la situación que está. De hecho, sólo Ciudadanos ha votado en contra de la moción. Salvo PP y Ciudadanos, el resto de fuerzas políticas lo tenían claro. En segundo lugar, no se hubiera entendido por parte de nuestro electorado, el electorado de izquierdas, que no hubiésemos dado un paso al frente. Era prácticamente la única salida que nos quedaba ante la falta de respuesta del Partido Popular al caso Gürtel, que es la guinda que colma el vaso de tantas cosas que han pasado y que hemos visto en este mandato. La única salida que teníamos era la moción. Por eso, siendo la moción la única salida y el ambiente muy propicio a que prosperara yo tenía mucha confianza de que iba a ser así.
P.- ¿La jugada les ha salido aún más redonda y mucho más efectiva porque, además de sacar al PP y a Rajoy del Gobierno, retratan a Ciudadanos?
R.- Sí, yo creo que ha sido una jugada de triple bonus. Alcanzas el Gobierno, mandas al Partido Popular a la oposición a regenerarse, que va a ser bueno para España porque es un partido muy importante, que tiene que regenerarse porque necesitamos en este país una derecha regenerada y homologable al resto de derechas europeas, y luego hemos retratado a Ciudadanos, que es un partido de oportunistas. Gente que se le llena la boca con la palabra España pero que a la primera de cambio ya han demostrado lo que les importa España. Rivera estaba muy cómodo teniendo a Mariano Rajoy con el respirador artificial puesto. Se lo quitaba y ponía a conveniencia, cuando a él le venía bien; le iba debilitando mientras España se deterioraba porque eso es lo que le convenía a sus intereses. De repente, esa estrategia se ha venido abajo y se ha quedado al descubierto. Ayer no sé si había peores caras en la bancada del PP o en la de Rivera, que se le ha chafado el plan que tenía de seguir jibarizando a Mariano Rajoy, de seguir chupándole la sangre lentamente y creciendo a base de eso. Creo que la operación ha sido no sé si magistral, porque tampoco es que tuviéramos más alternativas, pero el resultado es muy positivo para el PSOE y para este país, que cobra una nueva dimensión y que tiene una esperanza diferente.
P.- ¿El verdadero riesgo no comienza ahora?
R.- Siempre hay riesgos, en todo. Riesgo teníamos de quedarnos como estábamos y de pasar a la irrelevancia. Riesgo cuando asumes un gobierno, pues claro que los hay, yo los he asumido. Vamos a demostrarle a España que hay otra forma de hacer las cosas, que no se rompe nada. El Partido Socialista, una vez más, va a estar a la altura de las circunstancias. Vamos a hacer buenas cosas por este país y vamos a mejorarlo en el tiempo que tengamos para gobernar.
P.- ¿De verdad no cree que Sánchez corre muchos riegos con un gobierno en franca minoría?
R.- Es la situación que nos ha tocado vivir. Mire, los ciudadanos votan y han optado por fragmentar el panorama político. Las sensibilidades son cada vez mayores, hay distintas formas de ver la realidad y con eso tenemos que lidiar. Cuando hay gente que dice, ‘no, vayamos a unas elecciones y que los ciudadanos manden un mensaje claro’. ¿Y si no lo mandan claro? ¿Si mandan un mensaje como el que hay en este momento? ¿Qué es un mensaje claro, darle mayoría absoluta a un partido? No parece que esté en este momento en el sentir general del ciudadano. Este tipo de panorama es el que nos vamos a encontrar votemos las veces que votemos, al menos en el corto plazo. Lo que hay que hacer es aprender a gestionarlo y es lo que vamos a intentar.
P.- ¿Realmente es sostenible un gobierno que depende directamente de los independentistas y de Podemos?
R.- Bueno, veremos. ¿Por qué va a ser depender exclusivamente de los independentistas? De momento, vamos a hacer una gobierno monocolor, que es el gobierno del Partido Socialista y, a partir de ahí, buscaremos el entendimiento con las otras fuerzas políticas. Para algunas cosas no entenderemos con unos y para otras, con otros. El Partido Popular se entendió con los independentistas para nombrar a la presidenta del Congreso y nadie se llevó las manos a la cabeza. En fin, hay temas que concitarán una mayoría y otros temas, otras. De eso se trata también, de que el Parlamento ejerza su función y ayude al Gobierno a gobernar y no estar continuamente vetando lo que el Parlamento decida.
P.- ¿Dado que habla de un gobierno monocolor, descarta ya que Podemos vaya a entrar en el gobierno?
R.- Esa ha sido la idea de Pedro Sánchez desde el principio y, salvo que la varíe, esa va a ser con la que va a funcionar.
P.- ¿Y no cree que sería mejor un gobierno con gente de otros grupos, Podemos se ha ofrecido, para reforzarlo con más diputados?
R.- Pero es que los diputados no tienen nada que ver. Evidentemente, si entran en el Gobierno hay una garantía de que den su apoyo, pero también se puede gobernar con su apoyo sin necesidad de que estén el Gobierno. Hay gobiernos monocolor que cuentan con apoyos externos y hay incluso gobiernos bicolor, como es el caso de Valladolid, que cuenta con el apoyo de una tercera fuerza que no está fuera. No es indispensable.
P.- Usted ha sido muy crítico con Podemos, pese a que gobierna con ellos, ¿cree de verdad que van a poder llegar a acuerdos con Pablo Iglesias?
R.- Vamos a ver, a veces el componente personal es más importante que el político y aquí el componente personal ha funcionado muy bien, más allá de las siglas. Si se aparcan los egos y se piensa más en el país es posible llegar a entendimientos.
P.- ¿Teme que de no entrar en el Gobierno, como parece, Podemo cambie y comience a ponérselo difícil a Pedro Sánchez?
R.- No entendería la ciudadanía que ahora se pusieran condiciones para apoyar. Lo que hay que hacer es gestionar esta situación de manera inteligente. Y si se hace así se consolidarán todos los proyectos de izquierda que haya y si no se perjudicará cada proyecto por separado y en conjunto.
P.- ¿Ve al Partido Socialista de Castilla y León con peso en el nuevo gobierno e incluso con alguna cartera ministerial?
R.- No sé el Gobierno, evidentemente. Puede ser, hay mucha presencia en la ejecutiva federal y es posible que haya presencia en el Gobierno, pero yo creo que eso es lo de menos. El PSOE de Castilla y León está muy bien representado en el partido, tiene mucha fuerza, presencia, peso y esté o no en el Gobierno va a tener capacidad para influir y para defender a esta tierra. El que no va a estar voy a ser yo. Ya saben que mi compromiso es con la ciudad de Valladolid y aunque algunos no lo creyeran y lleven diciendo que yo lo que busco es hacer carrera en Madrid, voy a aprovechar esta ocasión para demostrarles que conmigo se han equivocado de nuevo.
P.- ¿Pedro Sánchez se lo ha ofrecido o ya ni siquiera se lo ofrece porque sabe que le va a decir que no?
R.- Yo creo que Pedro me conoce bien, sabe lo que pienso y dudo que me haga ningún tipo de oferta.
P.- ¿Cree que todo esto va a suponer un espaldarazo para el PSOE de cara a próximas elecciones?
R.- Espero que sí. Si somos capaces de hacer las cosas bien… La mejor manera de demostrar a la ciudadanía que puedes hacer las cosas bien es haciéndolas y esta es una oportunidad para demostrar que puedes hacerlas.
P.- ¿Podrán llegar a acuerdos en el futuro con Ciudadanos o esa posibilidad ya la ve cerrada?
R.- No hay que cerrar ninguna puerta nunca, pero Ciudadanos ha emprendido un camino que es el de sustituir al PP, además hacerlo desde su derecha, ni siquiera desde el centro. Así es complicado que se pueda llegar a acuerdos de carácter más transversal.
P.- ¿Qué papel debe jugar ahora Mariano Rajoy. Lo ve como jefe de la oposición o debe marcharse?
R.- No me corresponde a mí qué es lo que debe hacer el PP. No es una circunstancia muy habitual que alguien que ha presidido el Gobierno pase a la oposición y ejerza de jefe de la oposición.
P.- Tampoco hasta ahora se había echado a un presidente del Gobierno con una moción de censura.
R.- Bueno, pero en fin cada formación política debe decidir libremente cómo quiere organizarse. Si el PP quiere decidir que Mariano Rajoy ejerza esa labor, es legítimo y respetable; que quieren hacer un cambio y poner a otra persona, pues lo mismo. Es algo que tiene que decidir ellos.
P.- ¿Cómo valora la actitud del presidente del Gobierno durante el debate de la moción, abandonando el hemiciclo toda la tarde y sólo apareciendo hoy para la votación, eso sí con un discurso más de jefe de Estado?
R.- Yo ya estoy acostumbrado al desconcierto que reina en el PP cuando sufren una derrota inesperada. El anterior alcalde de Valladolid no estuvo en mi toma de posesión. Ayer –por el jueves– Mariano Rajoy se comportó como estamos acostumbrados a ver a la derecha cuando pierde lo que cree que le pertenece. Él sabrá y la derecha sabrá si la ausencia en un Parlamento es la imagen que debe dar un presidente del Gobierno que está en medio de una moción de censura. El discurso de hoy –por ayer–, aunque breve ha tenido un contenido de más nivel, caballerosidad y más acorde con lo que debería ser un traspaso de poderes normal en democracia. Lo que ha pasado hoy no es más que la consecuencia de la Constitución y la Democracia española.
P.- ¿Pedro Sánchez debe convocar elecciones más pronto que tarde o debe agotar la legislatura?
R.- Debe intentar dar prioridad a la agenda que trae de regeneración democrática y a la agenda social. Las elecciones tendrán que venir cuando esa agenda se haya desarrollado dentro de lo posible. Si se ve que no es posible, pues habrá que convocar elecciones, pero yo creo que someter al país a unas elecciones cada dos por tres no es una buena solución. Lo último que debemos hacer es italianizarnos, debemos intentar agotar los mecanismos que la Constitución establece para dotar al país de esa estabilidad. Para algunos esa estabilidad es compatible con estar yendo a las urnas. Lo opuesto a la estabilidad es ir a las urnas cada dos por tres, la estabilidad es que haya gobiernos, plurales si es necesario, pero que gobiernen y agoten los mandatos y no acudir a las urnas cada dos por tres.
P.- ¿Qué fue lo primero que le dijo a Pedro Sánchez al tener la certeza de que el PNV les iba a apoyar?
R.- Son cosas personales. Hace un año y medio nadie daba un duro por Pedro y muchos me tacharon de loco cuando di un paso al frente y fui una de las pocas personas en el partido con responsabilidades institucionales que se mojó hasta el cuello. Ayer le trasladé que no me ha defraudado. Es una persona que sabe escuchar, en contra lo que algunos decían, otra cosa es que toma sus decisiones, como debe ser. En el tiempo que he estado con él trabajando me ha demostrado que no me equivoqué. Es una persona reflexiva, serena, que tiene un altísimo sentido de la responsabilidad y que va a ser un buen presidente.
P.- ¿Debe Pedro Sánchez retirar la reforma laboral?
R.- Si hay una mayoría favorable en el Congreso, por supuesto. El problema es si la hay.
P.- Para conocer si existe esa mayoría primero hay que plantear su retirada. ¿Usted cree que debería plantear la eliminación de la reforma laboral?
R.- Sí claro. Y se planteará, seguramente.
P.- ¿Van a llevar a cabo también la subida de impuestos que han defendido?
R.- En este ejercicio no es posible. La subida de impuestos que se pueda plantear habrá que hacerla con cargo al próximo presupuesto, que será el del año 2019. En todo caso, hemos hablado de una reforma fiscal que hay que profundizarla más, no es sólo una subida de impuestos. Es una subida de impuestos en función de qué ingresos, de qué actividades…
P.- ¿Va a reclamarle y exigirle a Pedro Sánchez que se agilice todo lo que Valladolid y Castilla y León tienen pendiente? La Ciudad de la Justicia, la integración del tren en Valladolid, el AVE hacia Burgos y hacia Zamora de camino a Galicia, el de Asturias con la variante, las autovías del Duero y la Valladolid-León…
R.- Yo no utilizaría la palabra exigir. Lo que voy a hacer es aprovechar la oportunidad y vamos a intentar en el plazo más breve posible que cosas que están pendientes desde hace mucho tiempo se agilicen. El traslado de los talleres de Renfe tiene que ser algo que veamos ya, el tema de los horarios y precios del AVE Madrid-Valladolid, la Ciudad de la Justicia… Todos los temas pendientes en la agenda y que tienen que ver con el Gobierno de España lo que voy a hacer no es exigir, sino tratar de aprovechar la oportunidad que se nos abre para tener un diálogo mucho más cercano con los ministerios para impulsar esos proyectos y aprovechar esta ocasión, que es una buena para Valladolid y para Castilla y León.
P.- Herrera asegura que le ofrece lealtad al Gobierno, aunque cree que no va a poder gobernar. ¿Se cree esa lealtad?
R.- Yo siempre soy de dar oportunidades y de creer en la buena fe de las personas. Yo he sido muy leal con la Junta. He sido un alcalde que ha intentado siempre llegar a acuerdos y de entenderme con la Junta y espero de la Junta la misma actitud con el Gobierno de España.
P.- ¿Qué consejo le ha dado Óscar Puente a Pedro Sánchez para esta nueva, apasionante y complicada etapa al frente del Gobierno?
R.- Le he dicho que audacia. La audacia le ha llevado a donde está, que no se olvide de eso. Debe ser audaz. En este momento la audacia es clave porque los problemas son muy graves y no se pueden resolver sentado. Hay que tomar decisiones. Estoy convencido de que lo va a saber hacer y que va a saber combinar la prudencia con la audacia necesaria.