El alcalde será estricto en los plenos y ajustará también sus intervenciones
El secretario ratifica que Puente puede hablar cuando quiera y lo circunscribe a una cuestión de estilo

Pleno del Ayuntamiento de Valladolid.-ICAL
El reloj sí que funcionará en el próximo pleno del Ayuntamiento y los grupos municipales tendrán que ajustarse a los seis minutos que tienen para presentar y explicar sus mociones en dos intervenciones, tres en el caso de los proponentes. El alcalde, Óscar Puente, anunció ayer en la junta de portavoces que será estricto en el cumplimiento de los tiempos a partir de ahora a la vista de que la flexibilidad con la que ha llevado las sesiones hasta ahora -algunos plenos se han alargado siete horas- no funciona. Acorde con esa inflexibilidad en los tiempos con el resto, se comprometió también a ajustar sus intervenciones, el detonante que terminó con la expulsión del portavoz del Grupo Municipal Popular, José Antonio Martínez Bermejo, durante el plenario del pasado 8 de mayo.
El giro en la dirección de los plenos se anunció después de conocerse el informe del secretario general del Ayuntamiento, Valentín Merino, en el que ratifica que no existe reproche legal alguno para que el regidor hable en los plenos cuando lo considere oportuno.
La conclusión es clara. Que Puente intervenga más o menos, demasiado según el PP, es una cuestión de estilo que puede gustar o no, pero no hay norma jurídica que lo impida y entra dentro de los poderes y facultades que tiene como presidente de la sesión.
Recuerda el secretario en su argumentación que ni en la ley ni en el Reglamento Orgánico del Ayuntamiento se establecen turnos de intervención para el alcalde, sólo para los grupos políticos municipales, y por tanto «como presidente, puede y debe intervenir siempre que resulte necesario y/o conveniente».
Añade, y éste es otro de los reproches que le hacía el PP a Puente, que puede hacerlo «para defender las políticas de su gobierno municipal», incluso «al margen del turno que corresponda al grupo municipal al que pertenece». Esto contradice la interpretación del Grupo Popular, según la cual lo lógico es que Puente utilice el turno que le corresponde a su grupo para las puntualizaciones que considere oportunas. En una última consideración, el secretario señala que «alguien puede pensar» que las intervenciones del alcalde son largas, pero recuerda la «generosidad» con la que administra el pleno y añade que «los portavoces llegan a duplicar y más los tiempos reglamentarios».
El PP ya anunció ayer que respeta las conclusiones, pero no las comparte y conminó al alcalde a «moderarse él mismo». En el pleno previsto para el próximo martes se verá si el llamamiento a la mesura hecho ayer en la junta de portavoces y el mayor rigor en el uso de los tiempos da sus frutos.