El cine de Agnès Varda aterriza en Patio Herreriano
Fue una de las pioneras del cine feminista / Cumple 90 años en unos días y ha dirigido una cuarentena de trabajos entre cortometrajes, documentales y largos de ficción

Imagen de la cineastaq belga Agnès Verda-PATIOHERRERIANO
El Salón de Actos del Museo del Patio Herreriano de Valladolid dedicará del 21 al 23 de marzo un ciclo cinematográfico a una de las directoras europeas más importantes del siglo XX, la belga Agnès Verd que dentro de unas semanas cumplirá 90 años. Vivió y trabajó en París y está considerada por algunos críticos como la “abuela de la Nueva Ola” y una de las pioneras del cine hecho por mujeres y del cine feminista.
Sus películas, documentales y vídeo-instalaciones guardan un carácter realista y social y toda su obra presenta un estilo experimental distintivo. A lo largo de su trayectoria ha recibido numerosos premios, entre ellos en el 1985 con la película San toit ni loi (Sin techo ni ley), que obtuvo el Leó de Oto del Festival de Venecia.
Su biografía documentada en Las playas de Agnès, con el Premio César de 2009 el o el Premi René Clair de la Academia Francesa de 2017 y ese mismo año recibió el óscar honorífico npor su carrera. Su padre pertenecía a una familia de refugiados griegos de Asia Menor y su madre era francesa. Estudió Historia del Arte en la Escuela de Louvre antes de conseguir un trabajo como fotógrafa oficial del Teatro Nacional Popular de París.
Le gustaba la fotografía, pero estaba más interesada en el cine y, después de pasar unos días grabando la pequeña ciudad pesquera francesa de Sète, en el barrio «La Pointe Courte», para un amigo con una enfermedad terminal que no podría visitarla por sí solo, Varda decidió hacer su primera película en 1954, que narraba la historia de una triste pareja y su relación en la pequeña ciudad.
Ha dirigido una cuarentena de piezas entre cortometrajes, documentales y largos de ficción. Su formación previa en fotografía le permite captar los pequeños detalles de la realidad que la circunda. Su primera película fue La pointe courte, donde se observa la influencia de Rosellini. Sus primeras obras reflejan el impacto del cine francés de la Nueva ola destacando Cleo de 5 a 7 (1961).
Mayo del 68
La segunda fase de su obra se sitúa a partir del Mayo del 68, contagiada según la crítica del espíritu optimista de la época. La felicidad (1965), Las criaturas (1966), Lion´s Love (1969), cuestionan la rigidez de la sociedad burguesa. Destaca Una canta, otra no (1977), con un estilo jovial transformando las luchas feministas en una danza de colores kitsch.
Uno de sus trabajos más destacados fue Sin techo ni ley (1985), protagonizado por Sandrine Bonaore, dando vida a una vagabunda que sobrevive sometida al azar. En la película cohabitaron actores y personas del lugar, siendo el germen de toda una corriente de cine realista contemporáneo, encabezado por los hermanos Dardenne y Ken Loach. Black panthers (1968), Daguerréotypes (1975), Murs, murs (1980), Jane B. par Agnès V. (1987), Cinévardaphoto (2004), por no hablar de Los espigadores... y su secuela Dos años después (2002), están consideradas por la crítica pequeñas obras maestras del género y testimonios históricos y del paso del tiempo.
En 2017 presentó su película, Caras y lugares, realizada junto al artista JR, y en la que vuelve a plantear esa intersección entre documental, juego y exploración social de su cine. La película logró financiarse a través de un ‘crowdfunding’ y el apoyo de su hija que buscó financiación en el MoMa (Museo de Arte Moderno de New York) que compró una copia para su fondo archivístico antes de que empezase el rodaje y la Fundación Cartier.