El primer mes de cambios en las líneas de bus termina con 34.722 viajeros más
El Ayuntamiento estudia si suprime el paso de autobuses por la calle Claudio Moyano

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Sorpresa en los resultados del primer test realizado para conocer la aceptación entre los usuarios de los cambios introducidos en 12 líneas de autobús desde primeros de enero. Pese al despiste de los primeros días, a pesar de las 300 reclamaciones, quejas y sugerencias presentadas, enero cerrará con 34.722 usuarios más de autobús urbano en Valladolid que en el mismo mes del pasado año.
El incremento se debe en gran medida a los espectaculares datos de la línea 1, la que cubre el recorrido entre Covaresa y el barrio de España, una de las que modificó su recorrido en su tramo final. El balance de este primer mes -en realidad son 18 días los que se han analizado y comparado con otros tantos de similares características para el transporte urbano en enero de 2017- arroja 35.000 viajeros más en este línea que en el mismo periodo del pasado año. Un aumento que compensa la caída de usuarios en otros trazados, como es el caso de la línea 16, la que va hasta el Pinar del Jalón, que pierde casi 5.000, o la 6, entre Delicias y La Victoria, que baja en otros 5.000.
Pero en conjunto casi todas ganan y la cuestión es si se debe a los cambios que están en vigor desde el pasado día 2. ¿Es una circunstancia casual que no tiene que ver con la reordenación de líneas? ¿Se ha producido un súbito cambio y muchos vallisoletanos han decidido dejar su coche aparcado y coger el autobús? ¿O puede ser que Auvasa, la empresa de autobuses urbanos, haya acertado, al menos en algunos de los cambios, al dar con la clave para recuperar los viajeros perdidos en años anteriores?
Es posible que ninguna de estas tres posibilidades explique el incremento o puede que todas tengan algo que ver, pero ni que decir tiene que había cara de satisfacción en el concejal de Seguridad y Movilidad, Luis Vélez, y en el gerente de Auvasa, Andrés Bernabé, al presentar los datos, aunque los tomaron «con prudencia». El balance de un mes no es significativo y habrá que esperar para ver si la tendencia se confirma en los próximos.
Pero al menos le sirvió al concejal para hacer «un balance general positivo» de la reordenación de líneas, convencido de que tras la confusión inicial que generan los cambios de paradas y de trayectos «las discrepancias han ido decreciendo» y, al menos, algo del mérito en este aumento de viajeros tiene que ver con los cambios.
Había cierta curiosidad por saber si del encuentro celebrado ayer entre el concejal, el gerente de Auvasa y el alcalde, Óscar Puente, para analizar este primer mes de modificaciones en las líneas salía alguna rectificación en alguno de los cambios realizados. Pero, pese a las 300 reclamaciones y sugerencias recibidas, no habrá modificaciones.
Vélez dijo que mantendrán una evaluación continua las próximas semanas y seguirán abiertos los canales para la recepción de sugerencias, aunque añadió que algunas de las peticiones son inviables. Así, descartó rebajar la frecuencia de una hora a media en la línea que va a La Overuela, una reclamación de los vecinos de este barrio al norte de la ciudad que el concejal no ve posible al requerir más personal.
Por contra, recordó que entre los cambios que entraron en vigor el día 2 está un refuerzo de la línea a la Overuela con una salida desde la calle Dos de Mayo a las 14.30. Avanzó que intentarán que el búho llegue hasta este barrio, una reivindicación histórica que consideró «justa y razonable». No ocurre así con otra de las peticiones de La Overuela, que reclama una parada en el Hospital Clínico, descartada por Vélez por el escaso número de viajeros que la utilizan: 3,4 usuarios al día, según los datos de Auvasa.
Recordó el responsable municipal de Movilidad que el plan de reordenación se debatió antes de su puesta en marcha y se aceptaron muchas de las sugerencias, pero «hay que velar por el interés general».
Pese al desconcierto inicial, el giro desde el Paseo de Zorrilla a María de Molina no parece ofrecer mayores problemas, aunque está por ver si se rectifica el paso de autobuses por la calle Claudio Moyano, de acceso complicado para los articulados. Por esta céntrica calle discurren las líneas que antes pasaban por la Plaza Mayor, ahora cerrada a los autobuses. Vélez desveló que han realizado pruebas para desviar por Miguel Íscar los autobuses que pasan por Claudio Moyano y girar luego, al llegar a la Plaza de Zorrilla, por María de Molina para tomar luego Doctrinos. Esta puede ser la alternativa y así lo apuntó ayer el alcalde cuando dijo que Claudio Moyano puede ser la próxima calle peatonal, pero habrá que contar con vecinos y establecimientos de la zona.