Diario de Valladolid

MADRID FUSIÓN

Carlos Moro conecta Galicia y Valladolid con un ribeiro especial

La referencia Finca San Cibrao se suma a la gama de las DO / La Treixadura domina en el vino

Carlos Moro, con una gran botella de su ribeiro especial.-RAQUEL P. VIECO

Carlos Moro, con una gran botella de su ribeiro especial.-RAQUEL P. VIECO

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P. RODRÍGUEZ / MADRID
Valladolid

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Carlos Moro presentó, ayer en Madrid Fusión, Finca San Cibrao. Es su primera incursión en la DO Ribeiro y lleva de todo, esto es las variedades autóctonas tradicionales gallegas, míticas: Treixadura, Godello y Albariño. Y puede decirse, él mismo lo dijo, que es un acercamiento tan profesional como sentimental: «Lo importante es trabajar con gente que te apetece ver y en sitios donde te gusta ir», afirmó, tanto en referencia a la cooperación que este proyecto conlleva con Viña Costeira, como esa conexión que ahora inventa con Galicia, una de sus tierras favoritas.

Por eso, Moro, cuando se hablaba de los asuntos específicos de este Ribeiro que ayer triunfó en Madrid Fusión, él, a la que podía, se iba por lo emocional. Como si en esos sabores conseguidos también se hubiera impregnado el sentimiento de este Vino de Finca que se suma a la gama de otras DO en las que la filosofía de estas cinco referencias tienen como denominador común ser selecciones especiales.

Manuel Castro, enólogo de Viña Costeira, es parte de los representantes que realizaron dicha labor para la elaboración de este Finca San Cibrao, del que el propio Castro aseguraba que «la Treixadura manda y las otras uvas son pinceladas. El albariño pone el acento y el Godello la suavidad, pero domina la Treixadura», aseguraba este experto, mientras veía con satisfacción cómo los que degustaban por primer vez este vino gallego mostraban una total satisfacción. De hecho, Carlos Moro, atendiendo a todo el mundo, tenía tiempo para chequear sobre la marcha: «Lo había probado poca gente, pocos tests, pero ahora veo en algunos que quería saber su opinión que les está gustando mucho», señalaba.

De hecho, el sabor tan sugerente que se disfrutaba ayer en Madrid transportaba hasta la misma Galicia. Y tanto Carlos Moro, como Manuel Castro, y otros representantes de la bodega, destacaban que surge de una costeira en la que se llega a la bodega en cinco minutos y que ofrece una orientación y mirada al Miño envidiables. Ahora serán 7.000 botellas las que den cuenta tanto de sus texturas y sensaciones como de esa imagen de estar bebiendo el sabor de Galicia.

La propuesta de Bodega Carlos Moro también tiene el carácter de apuesta por una zona, en esa división que sería la de Albariño en Pontevedra, Godello en Valdeorras, y, finalmente, donde se cumple este quinto mandamiento de los Vinos de Finca de Carlos Moro, y que sería la Treixadura como variedad dominante y que conforma los vinos de la DO Ribeiro, que están protagonizando un gran empuje y salto de calidad en el conjunto de los vinos gallegos.

«Soy amante de la viña, la uva, el vino... Como ingeniero y enólogo, tengo pasión por hacer incursiones donde pueda crear una valor añadido», aseguraba Carlos Moro, que de esta forma mostraba otro de los pilares de esta gama y que es la idea de sumar allá donde va, como si su protagonismo consistiera en «aportar ideas, criterios que permitan una suma de equipos», explicaba el mismo Moro. Y junto a toda esa vocación vitivinícola y enológica, cómo no, lo repetido como oportunidad para Carlos Moro: «Tengo muchas razones pero una más para ir a Galicia».

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