La nueva planta de inyección de Renault fabricará 720.000 bloques de motor al año
La factoría, que comenzará a operar en 2018 con 100 trabajadores fijos, formará parte del Parque de Proveedores y abastecerá a las instalaciones de motores de Valladolid y Francia

Imagen de archivo de trabajadores de la fábrica de motores de Renault en Valladolid en la cadena de producción.-ICAL
Más de 720.000 bloques de motor al año. Éste será el volumen de producción de la nueva planta de inyección de aluminio de Renault en Valladolid, que se ubicará en el Parque de Proveedores y cuya apertura está prevista para el primer semestre de 2018 tras conceder la Junta al proyecto la declaración positiva de impacto ambiental, resolución que apareció ayer publicada en el Boletín Oficial de Castilla y León (Bocyl).
Libre ya de trámites administrativos, la multinacional puede empezar a equipar unas instalaciones que abarcarán cerca de 10.000 metros cuadrados del Parque de Proveedores –situado junto a la factoría vallisoletana y, en la actualidad, todavía en construcción– y emplearán a un centenar de trabajadores con contrato indefinido dentro del tercer PlanIndustrial de la compañía (2017-2020). La nueva planta se estrenará con cuatro líneas de inyección –el doble de las previstas en un inicio– encargadas de dar forma a los bloques de aluminio en los que, después, se alojarán los cilindros de los últimos motores de gasolina que produce la empresa.
¿Y a dónde irán a parar estas piezas? Muchas de ellas a un destino cercano: la propia fábrica de montaje que tiene Renault en Valladolid, a apenas cien metros, y de donde, el pasado año, salieron el 42% de los motores que equipa la compañía en sus automóviles –tanto diésel como gasolina– de todo el mundo. La fabricación de los bloques en la propia ciudad permitirá abaratar su precio y rebajar costes en transporte. Estos bloques de aluminio, pensados para los modelos más recientes de la multinacional gala, también partirán a su país de origen, en concreto, a las plantas de Choisy-le-Roi, próxima a París, y Cléon, en Normandía.
Se quedan fuera de la ecuación las otras fábricas de motores con que Renault tiene distribuidas en el mundo y que se ubican en la ciudad turca de Bursa, al oeste del país, y en Curitiba, situada en el sur de Brasil.
Respecto a las instalaciones de fundición e inyección de aluminio, la compañía automovilística, en la actualidad, sólo cuenta con dos en todo el mundo, las dos emplazadas en Francia, una en Le Mans y otra en Villeurbanne. La elección de Valladolid –la única ciudad de España en la que Renault cuenta con una fábrica de motores– como ubicación de la tercera de la serie consagra a la capital del Pisuerga como el foco principal de actividad de la multinacional francesa en el país.
Una concepción que tiene también continuación en el futuro, ya que la previsión con la que juega la compañía es duplicar la cantidad de empleados de la nueva planta de fundición e inyección a medio plazo.
El edificio constará de una única planta con nave principal de producción y tres módulos, uno de los cuales se destinará a al administración y a servicios generales.
Respecto al proceso de fabricación de los bloques, comenzará con la recepción del aluminio en forma de lingotes, que se recibirán bien en camiones en la propia factoría o bien por ferrocarril en la estación, desde donde se transportarán a la planta. El metal se fundirá en un horno alimentado por gas natural con capacidad para alcanzar temperaturas de entre 700 y 750 grados. Una vez fundido, se verterá en contenedores desde los que se dosificará para, después, inyectarse en los moldes de las piezas finales.
Los bloques de motor que vayan destinados a la fábrica vallisoletana contribuirán a proseguir con a una labor que, en los últimos 51 años –el tiempo que ha pasado desde que se instauró–, ha producido 27 millones de motores y que, en la actualidad, está automatizada casi al 100% con la mayor parte de piezas de apriete e interconectadas de manera inalámbrica.