Diario de Valladolid

Marimar Blanco avisa contra el intento de pasar página a los crímenes de ETA

El alcalde destaca la «unanimidad» para dar el nombre de una calle a Miguel Ángel Blanco

Publicado por
Fernando Martín
Valladolid

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La Avenida de Miguel Ángel Blanco, el concejal del PP en Ermua, Vizcaya, asesinado por ETA en 1997, estrenó ayer su nuevo nombre de manera oficial con el llamamiento de su hermana, María del Mar Blanco, a mantener la memoria frente a los que intentan «blanquear» los crímenes de la banda terrorista.

Presidenta de la Fundación Víctimas del Terrorismo, María del mar Blanco acudió a Valladolid para asistir a la inauguración de la avenida dedicada a su hermano, antes José Luis Arrese, y aprovechó su intervención sobre un atril improvisado en la acera, junto a la Cúpula del Milenio, para elogiar «la unanimidad» de todos los grupos del Ayuntamiento al adoptar la decisión. Un consenso que puso como ejemplo frente a otros consistorios que «se negaron a recordar y homenajear» a una víctima del terrorismo como su hermano, «símbolo de libertad» y de la «unidad de los demócratas para la derrota del terrorismo»», dijo en alusión al Ayuntamiento de Madrid, dirigido por Manuela Carmena, que rechazó una distinción que sí aprobó el de Valladolid.

El acto contó con una abundante representación del PP, con su presidente provincial a la cabeza, Jesús Julio Carnero, y con la participación de todos los grupos municipales, aunque se echó en falta la presencia de los concejales de Valladolid Toma la Palabra, los tres con reuniones a esa hora, las once de la mañana.

La hermana del concejal asesinado agradeció la contribución de Valladolid, con su gesto, «al relato de la verdad frente a la mentira», de la «memoria frente al olvido» y de la «justicia frente a la impunidad» y añadió que «recordar a Miguel Ángel es recordar a todas las víctimas de ETA».

Recordó María del Mar Blanco que el asesinato de su hermano hace ahora veinte años contribuyó a que «el mundo supiera que ETA era una banda de criminales sin escrúpulos» y supuso «el principio del fin» de la banda terrorista.

Pese a haber transcurrido ya seis años desde que ETA abandonara las armas, pidió que no se olvide «lo que pasó durante cincuenta años» y aseguró que con el homenaje a su hermano «se pone en valor un momento histórico, la unidad de todos los demócratas frente a ETA».

Antes de que lo hiciera la presidenta de la Fundación de Víctimas del Terrorismo intervino el alcalde, Óscar Puente, para poner el énfasis también en la únanimidad de todos los grupos del Ayuntamiento, una muestra «de cordura y sentido común», dijo el regidor, que demuestra «que es perfectamente compatible recordar a todas las víctimas con realizar al mismo tiempo una mención especial a una de ellas».

Puente evocó «la angustia» del país «en aquellos terribles días de julio de 1997» que acabaron con el asesinato de Miguel Ángel Blanco y señaló que el homenaje de ayer se dedicaba «a las 857 víctimas mortales de ETA a lo largo de su vergonzante historia».

Con todos ellos, concluyó, existe una «obligación moral ética» al dar su vida «para que hoy se disfrute de libertad».

Puente no comprende la polémica en otras ciudades

Lo mismo que María del Mar Blanco, también Óscar Puente expresó su sorpresa por las polémicas «incomprensibles» en otras ciudades y la negativa a dar el nombre a una calle a una víctima de ETA. El alcalde justificó la decisión adoptada en Valladolid, además de como una prueba de cordura, como un ejemplo de «respeto por los valores esenciales de cualquier sociedad sana y democrática: la libertad, la paz y la concordia». Puente explicó que con el homenaje a Miguel Ángel Blanco, el Ayuntamiento quiere tener una «mención especial» hacia una víctima que, «por razones que no debería ser necesario explicar», se convirtió en «un referente esencial» en la lucha por la libertad, la paz y el fin del terrorismo en el País Vasco. Recordó que a diferencia de aquellos años, quienes ejercen hoy la política no tienen que mirar «cada día debajo del coche, ni acompañados de escolta las 24 horas» ni tienen que «volver la mirada con miedo». Un cambio que, dijo, «en buena parte» se debe a todos aquellos perdieron la vida en atentados de ETA «aunque la deuda sea imposible de saldar». Añadió que «la sociedad elige sus símbolos» y optó «por un concejal que no necesitaba la política para vivir» y que «decidió entregar parte de su vida a servir a los demás».

Acabó su intervención para expresar a María del Mar Blanco «el cariño y el respeto de Valladolid» y «el honor que supone para esta ciudad que a su callejero se haya incorporado el nombre de un luchador por la libertad como fue su hermano».

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