Diario de Valladolid

QUINTO CENTENARIO DEL VIAJE DE CARLOS V

El viaje del último príncipe medieval

La figura del monarca recupera su protagonismo 500 años después de visitar por primera vez Valladolid, la ciudad donde más tiempo permaneció durante su reinado

Retrato ecuestre del Emperador Carlos V tras su victoria en la batalla de Mülhberg pintado al óleo sobre lienzo por el pintor veneciano Tiziano. Se exhibe actualmente en el Museo del Prado de Madrid.-EL MUNDO

Retrato ecuestre del Emperador Carlos V tras su victoria en la batalla de Mülhberg pintado al óleo sobre lienzo por el pintor veneciano Tiziano. Se exhibe actualmente en el Museo del Prado de Madrid.-EL MUNDO

Publicado por
Henar Martín Puentes

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La ciudad vallisoletana se prepara para celebrar este sábado un acontecimiento histórico que cambió el curso de la historia, el de la llegada por primera vez de Carlos de Gante a tierras castellanas para ser coronado Rey.

Quinientos años después de aquel hecho sin precedentes, la ciudad volverá a engalanarse para conmemorar la llegada de la comitiva real.

La Asociación Cultural ‘La Corte en Valladolid’ en colaboración con el Ayuntamiento han preparado a conciencia este acto siguiendo rigurosamente las celebraciones que tuvieron lugar el 18 de noviembre de 1517 según narran las crónicas escritas en aquella época por Laurent Vital, servidor flamenco del monarca que recogió el día a día de aquel viaje.

RECREACIÓN HISTÓRICA

El cortejo partirá este sábado a las 20:30 horas de la plaza de Portugalete y realizará un recorrido por el entorno de la Catedral, el Teatro Calderón y la calle Angustias para finalizar en torno a las 21:00 horas en la plaza de San Pablo. En este marco donde se emplaza el Palacio de Pimentel (en aquella época conocido por ser de los condes de Rivadavia) tendrá lugar diversas actuaciones con la participación de cerca de doscientos figurantes entre: soldados y guardia de escolta – a cargo de los grupos Tercio Compañía Cristóbal de Mondragón y de Mercado, de Medina del Campo; Chiara Stella y Grupo de Lansquenetes Nass Ratten, de Valladolid; caballos y jinetes de Centauro, de Tudela de Duero; a los que se unen varios grupos de recreacionistas procedentes de Valladolid, Medina del Campo, Mojados y Renedo de Esgueva.

A éstos hay que sumar el grupo de saltimbanquis de La luz de las Delicias (Valladolid), el grupo de teatro Belgravia, también de la capital, al igual que el grupo de danza histórica Il Buon Tempo. La parte musical correrá a cargo de los Ministriles de Valladolid y la escuela de dulzaina Tierra de Pinares. Las celebraciones incluirán exhibiciones de cetrería, danzas renacentistas y diversos actos.

Finalmente la comitiva se encaminará hacia el Palacio Real, residencia durante las múltiples estancias del que fuera Emperador, donde concluirá la ceremonia.

Mucho se ha hablado de la figura del que estuviera llamado a gobernar 27 reinos, 13 ducados, 22 condados y 9 señoríos. La herencia recibida por el soberano de sus padres Juana de Castilla y Felipe de Habsburgo fue la más imponente y grandiosa de las que se recuerdan en Europa desde la caída del Imperio Romano.

Sin embargo, tal y como se explica en el libro Viajes y estancias de Carlos V en la provincia de Valladolid, escrita por el historiador Carlos Belloso y editada por la Diputación vallisoletana, el camino para mantener su hegemonía no fue fácil. El futuro Emperador tuvo que solventar serias dificultades para ser proclamado legítimo heredero de los territorios heredados de su madre, la reina Juana I, incapacitada para gobernar.

«Carlos sabe que su talón de Aquiles es que su legitimidad es dudosa porque su madre sigue estando ahí; en el momento en que ella muere se soluciona el problema de legitimidad simultánea», explica Carlos Belloso, profesor de Humanidades en la Universidad Europa Miguel de Cervantes de Valladolid.

Para ello inicia un viaje con su escuadra desde el puerto de Flesinga, en los Países Bajos, el 8 de septiembre de 1517 a las 5 de la madrugada con destino a Laredo. Una inmensa flota formada por casi 40 barcos acompañaba al futuro Emperador.

Tenía tan solo 17 años y un imperio por delante que descubrir. Sin embargo a su llegada a las costa cántabra les sorprende una fuerte tormenta por lo que se ven obligados a atracar, de forma accidental, en el puerto de en Tazones (Villaviciosa, Asturias). Pone pie en tierra firme por primera vez el 19 de septiembre en unos territorios que, tras la muerte de Isabel la Católica, habían quedado en manos del regente Cardenal Cisneros. «Era un hombre con una visión y un concepto de estado tremendo», explica el historiados.

Tras pasar tres noches en la casa de los Hevia, en Asturias, inicia una travesía por las montañas astures y tierras cántabras. Un viaje a lo largo de dos meses de duración en los que descubre unos territorios completamente desconocidos para él.

ENCUENTRO CON SU MADRE

Su principal misión es encontrarse con su madre la reina Juana, a la que apenas conoce pues al año de nacer, sus padres tuvieron que emprender camino desde Flandes a Toledo para prestar juramento como herederos ante las cortes castellanas, momento que se produce en Tordesillas, donde permanecía recluida. «Es un viaje político más que sentimental», argumenta Carlos Belloso.

La noche del 4 de noviembre de 1506 llegan a la villa del Tratado el príncipe Carlos acompañado por la infanta Leonor. Allí pudieron conocer a su hermana Catalina, hija póstuma de Felipe el Hermoso que había nacido en Torquemada en 1509. La reina Juana cedió oficialmente el gobierno de Castilla legítimo las pretensiones de Carlos para ser rey.

Aquellos días el futuro monarca conoce la noticia del fallecimiento en Roa (Burgos) del regente Cardenal Cisneros, lo que impidió que pudiese transmitirle al joven príncipe mucha información vital para el buen gobierno de Castilla, como había sido su deseo.

Tras la visita a su madre, se produce otro acontecimiento de igual relevancia: el encuentro con su hermano Fernando, que contaba con 14 años de edad, en Mojados entre el 11 y el 13 de 1517. Educado junto a su abuelo Fernando el Católico, muchos veían al Infante como el mejor candidato a ocupar el trono de Castilla. «A diferencia de Carlos, conocía las costumbres, el idioma y además tenía aptitudes para gobernar», según Belloso. Sin embargo, Fernando no tuvo más remedio que reconocer a su hermano Carlos como legítimo heredero, siendo alejado de cualquier pretensión sobre los territorios españoles.

Algunos expertos han considerado a Carlos V como el último rey con mentalidad medieval, ya que acompañó y dirigió a sus ejércitos en el campo de batalla, como en las campañas que tuvieron lugar en Túnez (1535), Argel (1541) o Mülhberg (1547).

EL REY VIAJERO

También ha sido bautizado como ‘el rey viajero’, ya que durante toda su vida el monarca se vio obligado a mantener y defender sus posesiones. De hecho, la investigadora en los viajes del Emperador por España Claudia Möller destaca que no hay noticias de otros monarcas, ni de papas ni de políticos, antes ni después de Carlos V, cuya perpetua movilidad haya sido tan pronunciada.

Los conflictos militares contra los franceses, protestantes y turcos, que pretendían ensombrecer su hegemonía, le pusieron en jaque durante todo su reinado.

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