UGT y CCOO piden que se abra un nuevo periodo de venta de la fábrica de Lactalis en Valladolid en el arranque del juicio contra la compañía
Los sindicatos aseguran que la empresa “incumplió el primer punto del acuerdo suscrito con los trabajadores, donde se comprometía a abrir un periodo real para facilitar la venta”
Los trabajadores de Lauki cuelgan una pancarta en el último día de trabajo de la fábrica.-PABLO REQUEJO
El Juzgado de los Social número 2 de Valladolid acogió hoy martes la apertura del juicio contra Lactalis, tras el cierre de la planta de la compañía en Valladolid. “Desde el primer momento, Lactalis cumplió su objetivo: desmantelar la factoría de Valladolid y llevarla a otro sitio, abusando de las personas y de la buena fe de los trabajadores. Por eso nos vemos en esta situación a día de hoy, para pedir que todo el peso de la justicia recaiga sobre ellos y el engaño manifiesto al que fuimos sometidos los trabajadores y los delegados sindicales se reconozca en el juzgado, se abra un nuevo periodo de venta de la fábrica y así podamos restituir el tejido industrial y el empleo perdido en Valladolid”, resumió el responsable Sectorial de Industria de CCOO en Castilla y León, Juan Manuel Ortega.
En ese sentido, el secretario de Política Sindical, Industrial y Empleo de UGT en la Comunidad, Raúl Santa Eufemia, señaló que la vía jurídica es la única que les queda “para que se pruebe judicialmente que la empresa Lactalis no hizo lo que tenía que hacer, que era facilitar la venta de esta actividad empresarial en Valladolid”. En su opinión, “hasta el día de hoy no ha habido una negociación real”.
Ortega, por su parte, señaló que acusan a la multinacional de “incumplimiento del acuerdo que alcanzaron con los trabajadores y con la central sindical”. Según comentó, “el apartado 1 indicaba claramente que tenían que abrir un periodo real de venta para que las instalaciones pudieran continuar con esa actividad productiva u otra. Todo el acuerdo pivotaba en torno al periodo real de venta, y a partir de esa cláusula se suscribieron el resto de condiciones, con los traslados o las prejubilaciones, pero claramente su espíritu era el engaño y conseguir el desmantelamiento. Entendemos que han cometido fraude, que nos han engañado porque en ningún caso han abierto un periodo real de venta. Sí ficticio , pero no real. Entonces pedimos que la justicia aclare los hechos, y entendemos que se va a demostrar que no abrieron ese periodo”, explicó.
Según detallaron los sindicatos, el total de trabajadores despedidos fue de 19 personas, con 11 prejubilados, 52 personas trasladadas, de las cuales en torno a 25 no se han adaptado a sus puestos de trabajo y han retornado a la ciudad de Valladolid. “Alrededor de un 40 por ciento de las personas trasladadas no se han adaptado. Eso confirma y argumenta la pretensión de sindicatos y trabajadores de no destruir empleo y asentar el tejido industrial y empresarial en la ciudad de Valladolid”, señaló Ortega.
Santa Eufemia, por su parte, apuntó que “la Junta de Castilla y León dejó claro que, una vez que acabó el ERE extintivo y se cerró la planta, ellos no querían saber más. Entendemos su postura y la respetamos, entonces es un tema sindical, de UGT y CCOO, y como tal ahí seguimos”. “En el día de hoy se está tramitando en el juzgado, veremos a ver qué pasa, tanto con el tema del suelo como se marcó el Ayuntamiento y esperemos que ahí siga marcada esa línea roja, como en el tema jurídico, en el que UGT y CCOO vamos a seguir insistiendo en que esta gente no pueda venir a un territorio, se asienten, reciban todas las ayudas, exploten la actividad empresarial y la productividad de los trabajadores, y se vayan como si aquí no hubiera pasado nada”, señaló.
“Vamos a confiar en la justicia y a ver cómo condenan a estos empresarios de mala fe. A partir de ahí se abriría un nuevo escenario para tratar de volver a una normalidad que es lo que pretendemos desde el principio: evitar la destrucción de tejido empresarial y de empleo”, refrendó Ortega.
Por su parte, Santa Eufemia argumentó que los representantes sindicales se deben a los trabajadores, “cuya vida dio un giro de 180 grados con la decisión de Lactalis de cerrar la planta de Valladolid”. “Le debemos respeto a esos trabajadores, las rayas que se marcaron en su momento fueron las oportunas, y por lo tanto las respetamos y queremos que sigan en pie, pero veremos si a día de hoy el juez marca negro sobre blanco cuáles son las rayas a negociar, y si el sistema judicial no cree a bien tratar ante estas multinacionales que al final derrotan al territorio y dejan a los trabajadores tirados. Sindicalmente, con la fuerza sindical y social que tenemos, nos pondremos manos a la obra a seguir intentando cambiar las leyes de las deslocalizaciones en España”, sentenció.