Broche de oro para unas fiestas de «notable alto»
Las competiciones del ‘Grand Prix’, el sexto encierro urbano y una sesión de fuegos artificiales despiden los festejos de Laguna de Duero

Imagen del concurso de carrozas, cuyos premios se entregaron ayer.-PHOTOGENIC
Cayó la media noche y los novillos tomaron de nuevo las calles de Laguna de Duero. El quinto encierro urbano dio el pistoletazo de salida a la última jornada de unas fiestas que, a juicio de su regidor, Román Rodríguez, «han sido de notable muy alto tanto en actividades como en participación».
La ineludible vuelta a la rutina que suponía el inicio de esta semana no impidió ayer a los laguneros poner un broche final a sus festejos por todo lo alto, con un día que arrancó poniendo a prueba su destreza.
A las 11 de la mañana, la Junta Agropecuaria local organizó el Certamen de habilidad con tractor y remolque, una competición de arada cuyo reto pasaba por lograr el tramo más recto.
Otra prueba de maestría se convocó para soplar las velas del XX Aniversario de la peña Proceso&Lej. En la misma, los vecinos del municipio mayores de 18 años se midieron las fuerzas, o más bien el aguante, en un Concurso de porrón que premió a los tres primeros clasificados.
Entre la variedad lúdica que ofertó ayer Laguna de Duero, su alcalde destacó «el teatro de calle, que este año se celebra también en la última jornada de fiestas». Los laguneros pudieron disfrutar en dos ocasiones de la representación Yee Haw! de La Banda de Otro. La Plaza Mayor del pueblo se convirtió en su escenario a las 13 horas y, por la tarde, lo hizo la Avenida de Madrid.
Al mediodía día, la charanga Sal del Compás amenizó un vermut popular que dio pasó al Grand Prix en el que, sin vaquillas como sí ocurría en el programa televisivo, los peñistas afrontaron diferentes desafíos en un festival popular taurino.
Tras el segundo pase de la obra teatral, Laguna de Duero corrió su sexto y último encierro urbano hasta la entrega de premios del Concurso de Carrozas y de los Torneos Deportivos de las fiestas patronales que tuvo lugar en la Plaza de los Lavaderos.
El plato fuerte del día, como destacó Rodríguez, fue la sesión de fuegos artificiales que regaló la vista a todos los laguneros en el entorno del Lago. Un espectáculo visual que, junto a la música de la orquesta Anaconda, despidió los festejos hasta el próximo año.